¿Te agobia no poder entrenar en vacaciones?

Entrenar en la playa es una solución para hacer deporte durante las vacaciones.
Entrenar en la playa es una solución para hacer deporte durante las vacaciones.
Pixabay

Las vacaciones son uno de los momentos más esperados del año. Descansar, desconectar de las rutinas y relajarse son los objetivos de estas semanas del año pero ¿qué pasa con los entrenamientos? ¿Se debe seguir con la misma intensidad deportiva que en el día a día?

Lo primero que hay que tener en mente es que las vacaciones sirven para descansar y eso es beneficioso para el crecimiento muscular. Según Nuria Diez, psicóloga, entrenadora y nutricionista, señala que no hay una respuesta correcta a estos interrogantes. "Si apetece entrenar, pues bien; y si no, pues también bien". 

No entrenar durante las vacaciones no es una tragedia. Nuria explica que si se tiene un hábito de entrenamiento habitual, este periodo es para relajarse y volver a conectar el cuerpo y la mente y así volver a entrenar con más fuerza. 

Además, dejar momentáneamente de entrenar puede ser beneficioso para el organismo, ya que durante las vacaciones suelen bajar los niveles de cortisol (que es la hormona del estrés), lo que hace que el cuerpo se 'desestrese' de ritmos muy exigentes de actividad deportiva. 

Cómo encontrar el equilibrio

Son muchos los factores que alteran la capacidad de seguir unos entrenamientos en vacaciones. El primero es la falta de un lugar para entrenar, aunque cada vez hay más opciones disponibles. "Los principales gimnasios de zonas populares o turísticas ya ofrecen accesos de día", apunta Nuria Díez. También existe la opción de usar las instalaciones de barras al aire libre. 

Otro aspecto que nos frena a la hora de mantener el ritmo es no mantener la dieta o una nutrición muy saludable. Durante el verano son normales los excesos, pero hemos de evitar utilizar esto como excusa. Esta entrenadora argumenta que no seguir una alimentación saludable no debe ser justificación para no hacer ejercicio y viceversa. 

Una solución a estos dilemas es encontrar un término medio y, aunque no sea entrenar al 100%, moverse un poco y hacer algo de ejercicio ligero. "Hacer cardio por la playa también es una opción muy apetecible a primeras horas de la mañana", sugiere Nuria. También realizar algunas series a cuerpo libre, como zancadas o flexiones. 

Pero, sobre todo, lo que recomienda esta entrenadora y psicóloga es hacer lo que "nos siente bien". No hay que obcecarse en entrenar por compensar los excesos de las vacaciones o por sentimiento de culpa, si no porque nos apetece movernos y hacer algo de ejercicio.

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