Astérix en los Juegos Olímpicos

Astérix en los Juegos Olímpicos - Cartel
Título V.O.:
Astérix aux Jeux Olympiques
Año de producción:
2008
Distribuidora:
Tri Pictures
Género:
Aventuras
Clasificación:
Todos los públicos
Estreno:
8 de febrero de 2008
Director:
Frédéric Forestier, Thomas Langmann
Guión:
Olivier Dazat, Thomas Langmann, Alexandre Charlot, Franck Magnier
Música:
Frederic Talgorn
Fotografía:
Thierry Arbogast
Intérpretes:
Gérard Depardieu (Obélix), Alain Delon (Julio César), Jean-Pierre Cassel (Panorámix), José Garcia (Couverdepus), Benoît Poelvoorde (Brutus), Stéphane Rousseau (Alafólix), Clovis Cornillac (Astérix), Vanessa Hessler (princesa Irina), Jérôme Le Banner (Cornedurus), Franck Dubosc (Assurancetourix)

Fotogramas de la película

Sinopsis

El amor ha llegado a la Galia. El intrépido guerrero Alafólix se ha enamorado de la princesa griega Irina y ha osado a desafiar a Brutus, hijo adoptivo del César y pretendiente de la bella dama. Para ganarse el favor de Irina, ambos se citan en los Juegos Olímpicos, Brutus con la ambición de ser el próximo César y Alafólix con la ayuda de Astérix, Obélix y la poción mágica. Sin embargo, el reglamento prohíbe las pociones y los galos tendrán que sacar toda su fuerza e ingenio para la competición.

Después del éxito de "Astérix y Obélix contra César" (1999) y "Astérix y Obélix: Misión Cleopatra" (2002), llega "Astérix en los Juegos Olímpicos", la tercera aventura que los héroes galos protagonizan en acción real. El cómic originario de René Goscinny y Albert Uderzo vuelve a la gran pantalla en una de sus aventuras más cinematográficas, la que tiene lugar en los Juegos Olímpicos. En la dirección, Frédéric Forestier (El embolao) y Thomas Langmann, el principal responsable de convertir a Astérix y Obélix en actores de carne y hueso. La película, que combina la comedia y la aventura para toda la familia, cuenta con muchas sorpresas: más efectos especiales, colaboraciones de estrellas del deporte como Zidane, Beckham, Michael Schumacher o Tony Parker, y unos decorados impresionantes que se han construido en la alicantina Ciudad de la Luz.

En el reparto, tenemos un nuevo Astérix, ya que Clovis Cornillac (Héroes del cielo) sustituye a Christian Clavier. Gérard Depardieu vuelve a ponerse en la piel del orondo Obélix después de "Chanson d'amour" y "La vida en rosa". También encontramos a Benoît Poelvoorde (Narco), Stéphane Rousseau (Las invasiones bárbaras) y el veterano Alain Delon (Los actores). La presencia española corre a cargo de Santiago Segura y Elsa Pataky.

Crítica

Nadie se sorprenderá, después del sufrido visionado de las dos primeras entregas, si alguien sugiere que "Astérix y Obélix en los Juegos Olímpicos" es el equivalente hiperbólico de un show de animadores en un parque temático. La estética de la franquicia no es un derivado del cómic, sino un sucedáneo de cartón-piedra, a modo de spot ultralargo del Parque Astérix de París. Es decir, que todo sigue igual, o peor, y que la indecente inversión que han supuesto los tres proyectos no lucen más que en el soberbio acabado de las maquetas que, insisto, no remiten a las viñetas sino al parque temático parisino. La primera entrega jugaba con el favor del efecto sorpresa, con el aliciente de la novedad para atrapar a fieles y curiosos, creyentes y profanos deseosos de ver cómo diantres era posible corporeizar los míticos perfiles de Goscinny y Uderzo sin incitar sarpullidos. Pues bien no era posible. Si algo demostraba el primer Astérix es que no había forma humana de hacer justicia, siquiera diminuta, a la fuente, y que, a lo sumo, quien tuviera a bien habría de conformarse con algo así como una fiesta de disfraces, pelucas y postizos con un atrezo-homenaje al hábitat de los volúmenes de la serie.

Si ése era el punto de partida, nada halagüeño, miedo daba pensar en qué desastre podían acabar las sucesivas reincidencias en el error. "Astérix y Obélix en los Juegos Olímpicos" es el tercer error, mayor que el primero y poco más o menos igual de grueso que el segundo. Nueva fiesta de disfraces con lista de invitados de lujo, desde Alain Delon, a Michael Schumacher, pasando por Jean Todt, Adriana Karembeu o Tony Parker. Como casi siempre la gracia en esta suerte de inventos pseudocinematográficos consiste en localizar los cameos y, si hay suerte, con la buena disposición de un puñado de buenos actores galos (el consuelo corre aquí a cargo de un Alain Delon autoparódico y de un Benoit Poelvoorde que se divierte). Lo demás es humor de saldo, irritante poca fidelidad al libro ilustrado original (uno de los mejores de la serie) y un lamento por la sosería congénita del nuevo Astérix Corvis Cornillac.

Conviene estar atento (ya que se ha pagado la entrada) al chascarrillo de Delon a costa de "Rocco y sus hermanos" y "El clan de los irlandeses", a la intervención estelar del dúo Schumacher-Todt en la mjeor secuencia, la de la competición de cuádrigas, (o por mejor decir, la más disfrutable) de la cinta, y a tres o cuatro chistes más aquí y allá que harán cosquillas a los incondicionales del Astérix de papel. Ahora bien, por establecer ponderaciones afines, este Astérix es una piedra semipreciosa al lado del segundo y terrorífico Mortadelo. Puestos a pasar una sola vez por caja en la duda entre una u otra, la cinta de Forestier y Langman es alta comedia al lado de las inclemencias cómicas del filme de Bardem. Ya se sabe que en el país de los ciegos el tuerto es el rey.

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