Los índices de confianza del consumidor mejoran sustancialmente y las tasas de ahorro descienden, o, lo que es lo mismo, aumenta el consumo de los hogares. Después de los años de la crisis, en los que la represión de la demanda interna se utilizó para ajustar las cuentas del sector público y el déficit exterior, la recuperación económica alcanza velocidad de crucero con un repunte importante del consumo y notable descenso del ahorro. La recuperación económica alcanza velocidad de crucero

Son buenas noticias porque sin una demanda interna dinámica, la economía española no puede sostener el vuelo. Cabe, en cualquier caso, atender a los efectos no deseados. En primer lugar, traerá consigo un incremento de las importaciones, cuyo estancamiento durante la crisis permitió equilibrar nuestro saldo exterior. En segundo lugar, puede llevar consigo un aumento del crédito al consumo, el cual genera actividad económica pero que sienta unas bases más endebles que el destinado a inversiones productivas.

El ajuste de estos años no ha logrado modificar el patrón de crecimiento de la economía española

El indicador es muestra de un modelo que sigue basando el crecimiento en la demanda interna más que en la competitividad exterior. Para sostener este empuje debemos mejorar la productividad y las tasas de empleo. En definitiva, el ajuste de estos años no ha logrado modificar el patrón de crecimiento de la economía española, que aún depende de nuestro propio consumo, y es que, como dijo Keynes, la demanda importa.