Apps para salir a correr en grupo, clases de defensa personal para chicas adolescentes impartidas por campeonas olímpicas. Esta es nuestra realidad: vivimos con miedo. Hemos normalizado que cuando volvemos solas a casa, de noche y andando instintivamente buscamos ir por calles transitadas o llamamos por teléfono a esa persona que nos espera en casa para que vaya hablando con nosotras hasta que lleguemos al portal o hasta que nos subamos al taxi o a nuestro coche. Hemos asumido que, por el mero hecho de ser mujer, hay cosas que nosotras tenemos que hacer de otra forma. Tomar nuestras propias precauciones.

Salir a correr sola, cuando ya ha anochecido y por lugares no demasiado transitados no es seguro para muchas mujeres. Nueve de cada diez admiten que se sienten inseguras y muchas, que en algún momento han sentido miedo porque han visto un coche que ralentizaba la marcha cuando pasaba a su lado o que hacía una maniobra extraña. Tres de cada diez denuncian haber tenido situaciones de riesgo, así que muchas planifican su ejercicio teniendo en cuenta el horario en el que van a salir y el itinerario. Es triste, insisto, pero esto es lo que hay.

Un grupo de corredoras ha creado una app, Sincronizadas, para que te puedas apuntar ahí y quedar con otras mujeres para poder salir a correr en grupo. Para simplemente preocuparte de que te duren las fuerzas y no de si alguien te está siguiendo. En su primer día en marcha ya tenían más de 2.000 suscripciones. Muy significativo, ¿no?

Ellos pueden calzarse las deportivas y decidir salir a correr para liberar tensión. Da igual la hora, da igual si es muy tarde, da igual si tienes que atravesar un parque un tanto apartado. Ellos no sienten miedo. No hay peligro. Nosotras sí. Y no, no estamos locas, no somos unas paranoicas. Escribía ayer en Twitter Isaac Rosa que cuando él sale a correr de noche o de madrugada de lo único que se preocupa es de no quedarse sin agua o de que algún perro suelto no le ataque.

Laura Luelmo salió a correr la última vez que se la vio con vida. Llamó a su novio para contarle lo que iba a hacer, otro gesto que instintivamente repetimos también las mujeres: dar nuestras coordenadas, avisar qué vamos a hacer por si nos pasa algo. Ya basta de vivir así. Ya basta de vivir con miedo. ¡Ya basta! Tenemos derecho, nosotras y nuestras hijas, a movernos, salir, hacer deporte con total libertad. Seguras. Libres. Y recojo uno de los tuits que publicó la propia Laura en su cuenta: «Te enseñan a no ir sola por sitios oscuros en vez de enseñar a los monstruos a no serlo, ESE es el problema». Sí, Laura, ese sigue siendo nuestro problema. Descansa en paz.