Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 estrenan deporte, el baloncesto 3x3. Me pregunto si en las elecciones generales programadas para el mismo año España inaugurará la misma disciplina. Por ahora las posiciones en la derecha están ocupadas y distribuidas: el pívot PP intenta atrapar todos los rebotes que le caen, el base Ciudadanos procura mover la bola y el escolta Vox se tira todas las bolas que le llegan. La primera edición del torneo andaluz acaba de comenzar.

Por su parte, PSOE y Unidos Podemos se desgastan en las clásicas competiciones nacional e interna, respectivamente. ¿Necesitarían de un escolta para competir en igualdad de condiciones? La reciente decisión de Íñigo Errejón de optar en Madrid por una vía distinta a las dos marcas de izquierda puede suponer un precedente. Espacio para un tercero, haberlo, haylo.

Entre 2015 y 2019, la izquierda se viene dejando por el camino dos millones de votos: la suma de PSOE, Podemos e IU fue de 11,7 millones en 2015 y hoy sería de 9,4, según la estimación de Metroscopia publicada en este diario. Un millón se fue en 2016 y otro se marcharía ahora si hubiese elecciones. Curiosamente, su resultado más probable hoy sería parecido al de 2011 (8,7 millones), cuando el PP logró la mayoría absoluta.

La mayor parte de ese electorado de izquierda perdido no está en ningún otro partido, sino en la bolsa de la abstención. Probablemente, en el rincón de la decepción. Entre los desafectos con el PSOE algunos eligen hoy Ciudadanos, pero la mayoría prefiere la inhibición antes que votar a Unidos Podemos. Los desafectos de UP se reparten casi por mitades entre el PSOE y la abstención.

Esto explica que la aparente estabilidad del PSOE (en 2015 obtuvo 5,5 millones y ahora tendría prácticamente lo mismo) y el aparente desplome de Podemos (de 5,2 a 4 millones) sean más bien ilusiones ópticas: pierden los dos, pero el PSOE consigue compensar sus bajas hacia Cs y la abstención con las altas que recibe de UP, mientras que este prácticamente solo cuenta con bajas.

Más de 2 millones de votantes de izquierda no cuentan hoy con una oferta partidista atractiva. De hecho, casi un tercio (29%) del conjunto de electores del espacio de la izquierda declara explícitamente que no existe un número suficiente de partidos para representar los intereses y las preocupaciones de la ciudadanía.

Cabe pensar que se refieren a ellos mismos, pues en el espacio de la derecha parecen estar más contentos con las formaciones existentes (solo el 17% cree que no son suficientes, una cifra que sería probablemente más reducida hoy tras la irrupción de Vox, ya que los datos se recogieron en enero de 2018).

Quizá la principal lección de lo ocurrido en Andalucía para los partidos de izquierda es que, si no logran movilizar a sus electores afines, los partidos de derecha suman más, porque estos casi nunca fallan el día de la votación. Si PSOE y Unidos Podemos no logran reencontrarse con sus electores perdidos, puede que otra formación lo haga. El espacio y la demanda están ahí. Tres contra tres podría ser mejor que tres contra dos, sobre todo si estos últimos no están al cien por cien.