Los consumidores vamos a tener la capacidad legal para decidir no solo cómo vamos a cubrir nuestras necesidades energéticas sino también para generar y almacenar nuestra propia energía. El Real Decreto Ley 15/2018, convalidado el jueves en el Congreso, con solo dos votos en contra, abre una nueva dimensión de futuro en la forma de cubrir nuestras necesidades energéticas con el consenso explícito de todas las fuerzas políticas. La eliminación del llamado "impuesto al sol" y la simplificación de las trabas administrativas y jurídicas que hasta ahora dificultaban el derecho a producir nuestra propia energía permitirá abaratar la factura de la luz y colocar al consumidor en el centro del modelo energético, como un agente más del sistema.

Este real decreto ley (RDL) impulsa definitivamente el autoconsumo en España y nos alinea, por fin, con el resto de países europeos en esta materia. Exigencia que desde la Fundación Renovables venimos pidiendo porque supone recuperar derechos que nos habían cercenado en el pasado.

Desde la Fundación Renovables hemos propuesto que el 10% de la electricidad en España sea generada en los hogares y en las empresas para 2030. Este objetivo supondrá instalar 18.000 Mw, 30.000 millones de euros de inversión con periodos de amortización de entre 7 y 10 años para una vida útil de las instalaciones de 30 años. La tecnología está comercialmente madura y ya podemos asegurar sin miedo a equivocarnos que es más barato autoabastecerse de energía que comprarla.

El RDL tiene que ser desarrollado regulatoriamente con todas las garantías y transparencia, para que los consumidores que decidan acogerse a esta práctica tengan no solo seguridad legal, sino también la ausencia de limitaciones tanto en el tamaño de la instalación como en la relación entre la energía generada y la consumida. Asimismo, debe garantizar que los consumidores actuarán en igualdad de condiciones que el resto de los agentes del sistema y podrán vender la energía generada a un precio acorde con el uso de esa energía en consumidores cercanos, es decir, minimizando el uso de la red y de las pérdidas.

Dado que en España un porcentaje muy alto de las viviendas son en bloques de pisos, la regulación del autoconsumo compartido, en el que la generación se realiza en zonas comunes del edificio, abre una dimensión colectiva con instalaciones más eficientes y abre la puerta a sistemas que hacen efectiva la gestión de la demanda.

La realidad de las nuevas tecnologías abre el camino a la existencia de plataformas de intercambio de energía entre consumidores/productores individuales peer to peer (P2P), que supondrán no solo una reducción de costes sino también una concienciación por consumir de forma responsable, estimulando la participación ciudadana y acelerando el cambio de modelo energético.

El pasado jueves entramos en una nueva dimensión en la forma en la que queremos y podemos cubrir nuestras necesidades energéticas. Ahora solo depende de nosotros que los derechos que hemos ganado los hagamos realidad.

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