Un aplauso por las médicas

Rebeca Marín  Periodista y escritora
Los sanitarios del Hospital San Jorge, en Huesca, devuelven los aplausos en agradecimiento por los servicios prestados contra la pandemia del coronavirus.
Los sanitarios del Hospital San Jorge, en Huesca, devuelven los aplausos en agradecimiento por los servicios prestados contra la pandemia del coronavirus.
Javier Blasco / EFE

Vivimos en tiempos de cifras, de contagiados y contagiadas, de fallecidas y fallecidos, de leves y de graves. Vivimos en tiempos de aplausos, de número de aplausos, donde cada día cuenta y llevamos la cuenta todos los días.

Tiempos extraños, duros, desconocidos, donde la tristeza y la heroicidad emergen a partes iguales. Pero tiempos, donde a pesar de las circunstancias, permanecen las desigualdades, esas nunca se acaban borrando por mucho que las laves, o te laves las manos.

Por eso, en estos tiempos donde la profesión médica es más querida, admirada, y necesaria que nunca, hay que echar cuentas, más que nunca, y sumar unos cuantos aplausos para “ellas”.

Mientras que en muchas de las profesiones el número de hombres supera al de mujeres en gran porcentaje, en la Sanidad estas cifras se han dado la vuelta en las últimas décadas.

La feminización de la Medicina ya es una realidad objetiva. En 2018 el número de mujeres colegiadas superó por primera vez en la historia de España al de hombres, según los datos el Instituto Nacional de Estadística. Si esto pasa con el gremio de médicos ni que decir tiene Enfermería y Farmacia, con mayoría de mujeres desde hace ya muchos más años.

Según el mismo informe, por regiones, las comunidades en las que más peso tienen las mujeres en Medicina son Madrid, Navarra y País Vasco, mientras que las autonomías en las que ellas siguen siendo minoría son Andalucía, Islas Baleares y Murcia.

Vamos, que hoy más de la mitad de los médicos en ejercicio en nuestro país son médicas. ¿No creen que ya se han ganado la “a” en la placa de la bata donde llevan su nombre?

Algunos dirán que no son tiempos para hacer distinciones de este tipo, pero sí lo son porque recalcan varias cosas: que la incorporación de la mujer en el mercado laboral y su preeminencia en determinados sectores no desvaloriza la profesión, sino que en muchos casos la mejora y, que a pesar de estas esperanzadoras cifras, sigue habiendo escollos en el camino, ya que todavía son los hombres los que ocupan los puestos de dirección en la Sanidad a pesar de ser minoría.

Algunos me recriminarán que no es momento para las diferencias porque aquí estamos todos y todas a una, es verdad y así se está demostrando. Yo en estos tiempos, quiero dar las gracias a todos los médicos y a todas las médicas, pero aplaudir más fuerte por ellas porque esta situación terminará, ellas seguirán siendo más y seguirán luchando contra este virus y contra otro más conocido que se llama machismo, no nos olvidemos entonces de seguir aplaudiéndolas.

Rebeca Marín Fraile es periodista y escritora.

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