Beatriz Carrillo  Presidenta de la Comisión de Evaluación y Seguimiento de los Acuerdos del Pacto de Estado de Violencia de Género.
OPINIÓN

"I have a dream"

  • "Los valores socialistas nos sitúan como la principal alternativa al auge de la extrema derecha"
La rueda símbolo del pueblo gitano
La rueda símbolo del pueblo gitano
UA - Archivo

La historia de España no podría entenderse sin la historia del PSOE, de la misma manera que la historia de nuestro partido no podría comprenderse sin los principios que hunden sus raíces en los valores supremos de justicia social, amparadas en la igualdad y las libertades constitucionales contra las opresiones. Y son esos valores socialistas los que nos sitúan como la principal alternativa al auge de la extrema derecha otorgándonos el coraje político frente a quienes pretenden arrebatarnos los avances.

Toda la legislación española que ha marcado un antes y un después en nuestra historia democrática, cuentan con el ADN socialista con normas como la Ley de Igualdad, la Ley de Matrimonio Igualitario o la aprobada contra la Violencia de Género. Y más recientemente, solo en estos dos años de legislatura la Ley de Eutanasia, la Ley del Ingreso Mínimo Vital, la Ley de Vivienda, alcanzando un total de 47 normas que han venido a modernizar la sociedad española ampliando los pilares del Estado de Bienestar.

Sin olvidar la futura Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación, que con una clara vocación preventiva y reparadora para las víctimas supondrá abrir nuevamente las puertas a mayores libertades.

Siguiendo esta línea, el Gobierno de Pedro Sánchez ha anunciado para el próximo mes de febrero, merced a la aprobación del Real Decreto que establece la ordenación y las enseñanzas mínimas en la Educación Secundaria Obligatoria, la incorporación de una materia donde se estudiará la historia gitana en todas las aulas de España.

"Es innegable la profunda huella que ha tenido la cultura gitana en la construcción de la personalidad y fisonomía de la sociedad española"

Este hecho, para quienes hemos estado luchando arduamente por este reconocimiento, significa un hito histórico, un avance sin precedentes. Y tanto es así que, en el momento de su anuncio por parte de la ministra de Educación, Pilar Alegría, corrieron ríos de tinta con mensajes de odio por las redes sociales. Es decir, negar esta victoria hacia el avance social supone siempre una provocación en las mentes más retorcidas donde habita el fascismo y el racismo.

Por más que pese, es innegable la profunda huella que ha tenido la cultura gitana en la construcción de la personalidad y fisonomía de la sociedad española en general, especialmente en mi tierra, Andalucía, donde es casi imposible separar lo gitano de lo andaluz o la andaluz de lo gitano. Y ha sido esa negación histórica la excusa sobre las que se asienta la discriminación secular y su violencia descarnada que hemos sufrido durante siglos.

"Para que el Gobierno cumpla ha tenido que soñar antes con un país mucho mejor como hoy lo es"

Ojalá que ningún niño o niña tenga que experimentar más el impacto y la vergüenza que viví siendo una cría, al escuchar a mi profesora de literatura recitar el comienzo de la obra de Cervantes, “La Gitanilla”, ante la atenta mirada de toda la clase y sin más aclaración que la mofa frente a esa brutal infamia que te empuja a un fatal destino marcando la vida de nuestra infancia.

Pero sin ir más lejos, hoy nuestro Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, mantiene esa indigna definición de Trapaceros, es decir, nos siguen atando al horrible estigma al que nos condenó la historia. Pero el esfuerzo continuo supone la culminación de un proceso imparable sin olvidar que existen todavía importantes desafíos para alcanzar la plena igualdad para esta parte del pueblo español.

Personalmente, como mujer gitana y socialista, es un honor vivir de primera mano la aprobación de estas nuevas normativas que ponen en el centro de la acción de Gobierno a las personas que más necesitan del calor institucional. A lo largo de mi vida soñé con este momento y para ello hay que seguir soñando con ese anhelo de libertad como aquel memorable discurso de Martin Luther King, “I have a dream”. Y sí, para que el Gobierno cumpla ha tenido que soñar antes con un país mucho mejor como hoy lo es

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