Diego Carcedo  Periodista
OPINIÓN

Renta mínima vital

Comparecencia de Pedro Sánchez este domingo, 12 de abril
Comparecencia de Pedro Sánchez.
MONCLOA

Las dudas sobre el después de la pandemia, tras la que previsiblemente tendrán que producirse cambios en la estructura de la sociedad, están revitalizando la idea de la implantación de una renta básica para que en alguna medida se acorten las diferencias económicas y no haya ninguna persona que no disponga de unos ingresos mínimos que le permitan subsistir.

Se trata de una iniciativa sobre la que vienen debatiendo economistas, sociólogos y políticos conscientes de que los tiempos exigen cambios profundos en el actual equilibrio social. No es admisible que mientras unos multiplican sin límites su riqueza, siga habiendo otros que no ganan para mantener a una familia o se mueren de hambre.

El Gobierno español está trabajando en esta idea que sitúa a tres meses vista,  mientras [baraja ya] una paga de unos 500 euros a los más necesitados. Los problemas crecientes para conseguir empleo que someten en la pobreza a personas deseosas de trabajar, es una razón para proporcionar nuevas posibilidades de vivir a todas las personas por el hecho de serlo.

Aunque se manejan muchas variantes en torno a la misma idea, la esencia es que todos cobremos una cantidad mínima al margen de nuestra situación económica y luego, quienes tienen otros ingresos lo devuelvan a través de un aumento proporcional en sus impuestos. Aunque parezca una propuesta solo de izquierdas, cuenta con defensores entre presidentes de grandes multinacionales.

Las objeciones son múltiples. A ciertos sectores les asusta. Temen que el aumento de la capacidad adquisitiva desboque la inflación, que la garantía de contar con unos ingresos seguros fomentará la vagancia y servirá de llamada para nuevas oleadas de emigrantes.

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