Los importantes

El jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general del Aire Miguel Ángel Villarroya Vilalta (d), junto a la ministra de Defensa, Margarita Robles (i).
El exjefe del Estado Mayor de la Defensa, el general del Aire Miguel Ángel Villarroya.
EFE

Esto sí que es una imagen nítida de la sociedad que formamos. De momento han salido (repito: de momento) políticos grandes, medianos y pequeños de varios partidos, porque el Señor, en su infinita misericordia, repartió la desvergüenza con generosidad, sin pararse a hacer distingos entre ideologías. Varios consejeros autonómicos, unos llorosos cuando les pillaron y otros no. Varios alcaldes y concejales de diversos sitios. Un general. Un obispo, que dice que lo hizo por bondad y para dar ejemplo.

Estos son los sinvergüenzas, porque otro nombre no tienen, que han utilizado su poder para ponerse la vacuna antes de que les tocase. Cada día que pasa la gente se muere a racimos en las residencias de ancianos, en los hospitales, en sus casas. Ah, pero las vidas de estos golfos son sagradas. Valen más que las vidas de los demás, hay que protegerlas con especial mimo porque, si no fuese por ellos, ¿quién llevaría al rebaño (que somos los demás) hacia la paz y la prosperidad y la dicha? Son líderes, que es algo que siempre hace falta. Se consideran mucho más necesarios que los demás, que ustedes y que yo. Y por eso apartan de la fila a quien haya que apartar y se hacen poner la vacuna inmediatamente. Es por nuestro bien. Es un sacrificio.

Pero la pregunta es otra. Vamos a ver, si a usted le hubiesen dicho: "Oye, no digas ni media palabra pero vente a donde tú sabes y pregunta por mí, que te van a poner la vacuna ahora mismo. Claro, hombre, para eso somos amigos, ¿no? Para las ocasiones. Y ya sabes, me debes un favor. Sí, a tu mujer también, tráetela, hay de sobra. No, no se va a enterar nadie".

¿Qué habría hecho usted? 

"El que venga detrás, que arree". Famosa frase española.

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