OPINIÓN

Las siete sorpresas con las que presumirás de armario sostenible en 2022

Seda de rosas.
Seda de rosas.
Bite Studios

Qué ilusión me hace empezar el año soñando con lo que viene y cumpliendo mis buenos propósitos. Llevo un año dejando ir lo que fui (fast-fashion), para convertirte en lo que soy (moda sostenible). Os adelanto que luciremos y presumiremos de ecoplaceres con mensajes claros sobre nuestra NO APORTACIÓN al problema de los residuos textiles y al maltrato animal. Y lo haremos con mucho gusto y ecodiseños.

Y aunque el calendario diga que estamos en rebajas. Olvidaos de esa rueda de hámster, está viciada. Después de todo, es día 1. Estamos en el inicio de la revolución de la moda. Lo mejor que podemos hacer es disfrutar de estas maravillas que acaban de llegar con creatividad y buen gusto para respirar y reiniciar. Nunca antes habíamos podido soñar con tener prendas hechas con flores, sudor, cactus, piña, setas, corcho, o algas. 

Caprichos tan seductores como la seda de pétalo de rosa. Mi favorito. Es el invento más puntero de la marca Bite Studios Me produce pura fantasía nada más escucharlo. Un tejido biodegradable, teñido con pigmentos naturales, cuya fibra se consigue de los pétalos ya caídos de un rosal de origen indio y con la que se crea una hilatura suave y satinada al tacto. No sobra decir que estos rosales crecen muy bien sin la necesidad de fertilizantes químicos.

Mi entusiasmo por renovar los tejidos reside en que son la parte que genera el mayor impacto de la industria. Hasta ahora el rey de la etiqueta eco era el algodón orgánico (GOTS), con el que seguiremos contando, pero tiene tanta huella hídrica - una camiseta requiere 2.000 litros para fabricarse -, que no puede seguir reinando en solitario. 

Las marcas que crean la revolución de tejidos no son la gran masa. Son los valientes 'leonardos' del renacimiento sostenible, jóvenes diseñadores y empresarios textiles, que crean el camino. Me gusta tener mi dinero como voto. Es a ellos a los que creo que debemos apoyar si de verdad queremos que la moda reduzca su huella. Aunque entiendo que el esfuerzo es muy superior al de comprar una camiseta low cost. Yo tampoco puedo permitirme tener todo el armario sostenible, pero intento consumir sabiendo que mi exposición es mi altavoz. Y estas novedades son las que quiero tener.

En la seda los pétalos no son la única opción. Mi querida ecopirada Stella McCartney la cultiva en laboratorio y Salvatore Ferragamo la elabora con cáscara de naranja. 

En el país sostenible de las maravillas, el brilli brilli lo pone Alice Potts adornando con cristales creados del sudor humano. Potts recoge el sudor de prendas usadas (por ejemplo, un vestido) y en su laboratorio, separa las bacterias y las vuelve a cultivar mediante un proceso natural sobre la propia prenda. En tan solo cuatro horas, ya se pueden apreciar los cristales formados. Cada uno completamente único: "Son como diamantes de humano" que eliminan el problema de las minas de cristal, no renovables y que a menudo violan los derechos humanos.

Menos delicado que la seda y brillante que los diamantes es el cuero. Uno de los tejidos que más usamos para abrigarnos y en los complementos como zapatos y bolsos. La piña, el cactus y las setasson las alternativas éticas que además aportan más durabilidad a las prendas.

El piñatex o cuero de piña ya lleva un tiempo inventado. Fue en los años 90 cuando lo creó la doctora Carmen Hijosa, a raíz de vivir en primera persona el terrible impacto medioambiental de la producción y tinte de la marroquinería a gran escala. Es un material resistente que no requiere de los petroquímicos que suelen emplearse en la “piel falsa” o “efecto piel”. Y al que ya se apuntan marcas como H&M, Hugo Boss o Paul Smith. Las fibras se extraen naturalmente y se secan al sol antes de combinarse con un material elaborado a base de maíz para crear un tacto parecido al del cuero.

Desde México y con poca huella hídrica llega la piel de cactus de Nopal. Adrián López Velarde y Marte Cázarez son los Leonardos da Vinci de este innovador tejido resistente, duradero y de similar apariencia y elasticidad, además de ser personalizable y transpirable. En el rancho seleccionan y cortan solo las hojas maduras de la planta sin dañar el propio cactus, por lo que cada 6-8 meses tienen una nueva cosecha, sin necesidad de sistema de riego ni de herbicidas o pesticidas.

En España Roberto Verino revoluciona el denim con el corcho desarrollando un género a partir de la aplicación por nebulización de polvo de corcho. Este nuevo tejido, que tiene un acabado muy parecido al del denim, es mucho más respetuoso con el medio ambiente, aumenta un 60% el aislamiento del frio respecto a la tela vaquera y ayudará a recuperar una industria rural en declive, buscando alternativas para las regiones corcheras y los oficios asociados al sector.

En esta ensalada de tejidos, las plumas vuelvan para dejar sitio a las flores en los rellenos de edredones y abrigos. El “FLWRDWN” es un material aislante que combina un triturado de pétalos de flores silvestres con un biopolímero hecho de residuos vegetales y un sistema patentado de aerogel compuesto en un 85% por papel. Esto ayuda a que el material sea más impermeable y que aumente el aislamiento termal. La firma Pangaia lanzo la patente y H&M ya ha incluido las flores en sus rellenos con el objetivo de proponer innovaciones, materiales y diseños más sostenibles.

Por último, desde el mar las algas hacen su aparición y respiración mediante su fotosíntesis, capturando el CO2 de la atmósfera. Ya Lidl lanzó su primera línea de lencería realizada a base de fibra natural que contenía algas marinas del océano Atlántico. Y la diseñadora neoyorquina Charlotte McCurdy, ha creado un tejido impermeable (en textura similar a la mezcla entre una lona encerada y el vinilo de PVC) combinando polvo y grasa de algas

Producir de forma local y ofrecer a los compradores la posibilidad de revender las prendas a la propia empresa por un porcentaje de su valor inicial me parece el siguiente paso a trabajar en este año que promete ser activo para tener, además de nuevos materiales, un ejercicio de circularidad.

Querida Marta Ortega, yo siempre fui 'zarera'. Ahora todo cambia, somos las nuevas generaciones. Quizá alguna idea sostenible de aquí, se pueda llevar como innovación para que la gran masa pueda vestir sostenible gracias a ti. Al fin y al cabo, lo que llevemos puesto este 2022 es nuestro posicionamiento del planeta en el que queremos vivir.

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