Adiós a la 'tregua santa'

Madrileños en las terrazas durante Semana Santa
Madrileños en las terrazas durante Semana Santa.
Europa Press

Se acabó el tiempo muerto de la Covid santa. Después de encomendarnos al dios de las terrazas, el Gobierno y las comunidades autónomas vuelven a sincronizar sus discursos para confesarnos que el coronavirus también ha resucitado en forma de cuarta ola. Durante una semana nos hemos echado a la calle como si no hubiera ni un mañana ni un toque de queda general. 

Nos dijeron que podíamos salir y pasarnos once horas seguidas en los bares y hemos cumplido con nuestra parte. Pero la ‘tregua santa’ se despide y el virus sigue donde estaba. Con ganas de seguir destrozando la vida de muchos de los nuestros. ¿Y qué hemos aprendido? Pues que para comer donde queremos hay que reservar con cuatro días de antelación; que hay que volver a mirar los SMS que nos llegan al móvil por si nos citan para vacunarnos y, sobre todo, que estamos muy cansados.

Caemos en el error de comportarnos como si en vez de un 5%, estuviese vacunada el 50% de la población

La España pandémica sufre de fatiga de materiales, pero de materiales de carne y hueso. No vemos el día de regresar a nuestra normalidad y caemos en el error de comportarnos como si en vez de un cinco por ciento, estuviese vacunada el 50% de la población. No sufro el síndrome del policía del visillo, así que no voy a denunciar más de lo preciso algunos comportamientos que ya sabemos que son poco o nada justificables. 

Pero sí que voy a reclamar, como tantos, más paciencia. Estamos a punto de meterle una quinta y una sexta marcha a nuestra campaña de vacunación que nos pondrá en tres o cuatro meses en puertas de la ansiada inmunidad de grupo. Tres o cuatro meses de restricciones a cambio de salvar miles y miles de vidas. ¿De verdad que no podemos cumplir con ellas?

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