Sin viaje de fin de curso

Trasladan a estudiantes al Hotel Palma Bellver, el hotel covid donde se alojan algunos de los estudiantes que vinieron a Mallorca en viaje de estudios y que han tenido contacto con positivos, este domingo.
Trasladan a estudiantes al Palma Bellver, el hotel Covid donde se alojan quienes han tenido contacto con positivos del macrobrote originado en la isla.
EFE/ Cati Cladera

No es fácil. Lo admito. Han pasado un año complicado, con la espada de Damocles/EBAU encima cada día y con la presión de tener que cursar un año académico clave en unas circunstancias extrañas: la Covid lo ha alterado todo. Y claro, han terminado, los exámenes se han hecho y querían libertad. Pero la libertad, a los 18 años, se entiende de una forma un tanto diferente. 

Querían liberarse de la presión, irse unos días, olvidarse de todo y simplemente pegarse el viaje de su vida, ese con el que han soñado todo el año y que han organizado por su cuenta, al margen de institutos o colegios. Pero creo que no les habría venido mal a los de 2003 haber hablado antes de irse de viaje de fin de curso con los de 2002. Quizás hubieran entendido que, a pesar de todo, eran unos privilegiados, aunque ellos no lo vieran así.

Sí, sus compañeros del año anterior no tuvieron viaje de fin de curso. Tampoco graduación, algunos se separaron en marzo y nunca más se han vuelto a ver. El curso terminó para ellos de una forma extraña. Tan extraña que los exámenes de la EBAU, esos en los que se lo jugaban todo, los hicieron a principios de julio. Un mes más de estudio, de tensión, de agobio, para un curso que ya de por sí había sido suficientemente estresante. Quizás recordarles aquello les hubiera dado un poco más de perspectiva y habrían valorado que irse de viaje ya era mucho más de lo que tuvieron los de 2020 el año anterior.

Pero todo eso, cuando eres joven, lo olvidas y te importa más bien poco. Tus derechos están por encima de cualquier cosa, entendiendo por derechos algo tan cuestionable como pasárselo bien por encima de todo. Da igual si molesto al vecino con mi ruido o si genero un problema de salud pública.

Lo peor es la actitud de algunos padres que están protestando porque sus hijos hagan cuarentena por el bien de todos

Lo peor de lo que está pasando con el megabrote de Mallorca no es la petición de libertad de los estudiantes que están aislados en hoteles de las islas. Lo peor es la actitud de algunos padres que están protestando porque sus hijos hagan cuarentena por el bien de todos. Algunos se han ido a los juzgados, a poner una denuncia. Están en su derecho, volvemos a esa línea tan fina de lo que es o no un derecho fundamental. Pero, quizás, si lo vieran con perspectiva, pensarían de otra forma. Estamos hablando de unos días, de una medida preventiva para que esto no se vaya de madre. Pueden hablar con algunos de los médicos de Urgencias que llevan sin días de descanso durante muchos meses y que solo ahora, con la vacunación a buen ritmo, empiezan a ver la luz al final del peor túnel que han vivido en su carrera profesional. 

Mantener los hospitales sin tensión ni presión Covid es el objetivo fundamental, el que deberíamos de tener todos marcado en rojo, los que quieren pasárselo bien, los que quieren proteger a sus hijos y los que quieren, queremos, que todo esto por fin se acabe. 

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