Pues sí, menos testosterona, por favor

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, durante una sesión de Control al Gobierno en el Congreso de los Diputados, en Madrid, (España), a 24 de febrero de 2021.
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en el Congreso.
EUROPA PRESS

No se puede salir a reivindicar el feminismo y querer cargártelo a las primeras de cambio. Vestirte con el traje que no te cabe es lo que tiene, que al final se te ven las costuras. El zasca de Mónica García ayer a Pablo Iglesias es el que muchas mujeres quieren y no pueden hacer a tanto macho que, cuando llega el momento de las medallas, mete codazo. "Quítate tú para ponerme yo porque bien sabes que esto solo lo puede solucionar un tipo como yo". Eso sí, cuando llegue el 8 de marzo o cuando me pregunten, se me llenará la boca de odas a las mujeres y a su lucha, pero serán frases vacías que olvidaré inmediatamente en cuanto tenga que elegir entre yo y tú.

Las palabras de la candidata de Más Madrid a Pablo Iglesias fueron aplaudidas por muchas mujeres, cansadas exactamente de eso, de hacer el trabajo sucio durante meses, cuando no hay focos ni reconocimiento y que se ven desplazadas cuando llega el momento de la verdad. Pocos líderes son capaces de dar un paso atrás y dejarles el mérito a ellas cuando la tentación de hacerlo y arañarlo para ti es tan grande. Por mucho que te vistas de morado cada 8 de marzo. Por mucho que te declares un feminista convencido. La testosterona se desborda cuando llega el mambo. 

Y no solo en la política. Este es el pan de cada día de muchas mujeres que trabajan en puestos de decisión, pero en equipos liderados por hombres. Hombres que siguen tutelando las carreras y los triunfos de ellas y que, en contadas ocasiones, demuestran esa humildad tan necesaria para dejarlas brillar.

La política no siempre es el reflejo de lo que ocurre en la sociedad, todo está amplificado por el ruido y el efectismo, especialmente cuando hay elecciones en el horizonte. Pero esta vez, lo que ha ocurrido entre el anuncio de Pablo Iglesias y la respuesta de Mónica García sí que refleja muy bien el hartazgo de muchas mujeres. Muchos creyeron que esto iba, de nuevo, de una batalla de egos, la batalla entre Errejón e Iglesias, y se equivocaron. 

Muchos esperaron impacientes la respuesta del líder de Más Madrid tras el anuncio del vicepresidente. ¿Qué iba a decirle su antiguo compañero de partido, aceptaría su invitación de ir de nuevo juntos? Pero fue la voz de una mujer la que le puso relato a lo que estaba pasando. Y a lo que les pasa a muchas mujeres, hartas de ver cómo en los últimos años, tantos y tantos hombres se han subido al carro del feminismo sin creer realmente en la necesidad de darnos voz y dejarnos ocupar los espacios copados siempre por ellos

Ser feminista en estos tiempos suma, pero no se trata solo de decir que se es, o se aparenta ser, hace falta creer realmente en que, nosotras, también podemos. En dar un paso al lado y dejarnos avanzar

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