Experimentos: con gaseosa...

Adolescente
"Muchos padres y colegios que apuestan por la excelencia se niegan a la inclusión"
GTRES

Es el último de nuestros problemas, salvo que tengamos a una persona con discapacidad en casa. Ni se nos pasa por la cabeza que mezclen a niños con discapacidad con nuestros hijos. Y así los políticos y especialistas, como el papel lo sujeta todo, diseñan programas preciosos de inclusión señalando que nuestros jóvenes saldrán mejores personas y reforzados intelectualmente si conviven en las aulas con alumnos con autismo, parálisis cerebral, ceguera y una lista interminable de discapacidades. Pero muchos padres y algunos colegios que apuestan por la excelencia, se niegan en redondo.

Hace años, me vi envuelta en una votación diabólica. Era madre de dos alumnos y formaba parte del AMPA de un colegio de pueblo, religioso concertado, en el sur de Cataluña. Habíamos estrenado la desaparecida LOGSE un año antes que en el resto de España. Y a la Generalitat se le ocurrió tratar de implantar un programa de inclusión en un puñado de colegios de Tarragona. Fue un fiasco.

Nos reunieron y explicaron que se asignarían algunos alumnos por aula, con profesores de refuerzo. La noticia corrió como la pólvora y en mi comunidad educativa las monjas no se mojaron, pero hicieron su campaña. Los profesores estaban aterrados por no disponer de herramientas para abordar el experimento.

Algunos padres desinhibidos manifestaron abiertamente su oposición radical con el argumento de que "iban a retrasar el nivel y currículum de sus hijos". Otros pensaban lo mismo, pero callaban. Y la mayoría no sabíamos qué pensar, porque nadie nos explicaba, por ejemplo, cómo atiendes a un autista en una clase de 35 alumnos de Primaria. En el colegio de mis hijos se organizó una votación anónima de la que salió un clamoroso NO. Nos quedamos todos con muy mal cuerpo. No sé qué pensarían los familiares de los alumnos con discapacidad rechazados. Si tenían a mano un centro al que ya llevaban a sus niños, debieron respirar. Ante el resultado que fue apareciendo por los distintos colegios, la Generalitat reculó y abandonó la idea. 

La nueva ‘ley Celaá’ vuelve sobre la necesidad de la inclusión. En la Unión Europea trabajan para que se camine por esa senda. En Italia, los estudiantes con discapacidad ya están integrados en las escuelas normales. Disponen de un profesor de apoyo para cada 1,5 alumnos por aula. 140.000 profes especiales para atender al 80% de discapacitados escolarizados. Tienen cerrados los centros especiales. ¿Qué han hecho con el 20% restante? ¿Los tienen en sus casas?

"Las personas con discapacidad se merecen la mejor de las atenciones"

Yo no entiendo de programaciones educativas, pero he visto en el Colegio Público Especial Jean Piaget de Zaragoza cómo atienden a una chica de 12 años que solo se comunica con los latidos de una sien mediante un complicado mecanismo que traduce sus pensamientos en la voz que surge de un aparato; mientras, ella permanece en una camilla porque no puede mover ni un músculo. Se merece, como todos los que tienen una discapacidad, la mejor de las atenciones. 

Da vértigo pensar qué les puede suceder si llegan a cerrar ese importante refugio que tienen o la inclusión les supone el rechazo sumado a sus dificultades no elegidas. Tendríamos que ser muy cuidadosos con colectivos tan frágiles. Los experimentos, mejor con gaseosa, como nos decían a los alumnos en los colegios del siglo pasado.

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