A pactar tocan

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas.
La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas.
EFE/Chema Moya

No, a mí tampoco me caen simpáticos los de Bildu. Ni los de Bildu ni ningún otro de los que cogían las nueces del árbol que sacudía ETA y que, dicho sea de paso, no eran solo los abertzales y sus primos nacionalistas. También en Madrid tuvo el terrorismo beneficiarios, antepasados de quienes, diez años después, quieren seguir sacándole beneficios y se rasgan las vestiduras porque otros hacen lo mismo que ellos harían para lograr el poder o mantenerlo: pactar con el diablo antisistema.

Tampoco me caen simpáticos los oportunistas, esos que se desdicen y contradicen a diario, buscando justificaciones al filo de lo imposible y estirando la verdad hasta convertirla en mentira, al compás que marcan sus expertos en imagen, ya sea para justificar el arriesgado pacto parlamentario de un gobierno o la errática política sanitaria de una comunidad.

"Para convivir hay que pactar y para pactar hay que ceder"

Quienes siempre me han caído simpáticos, sin embargo, son aquellos que buscan el diálogo, el entendimiento y la concordia como principios del juego democrático, quienes saben que para convivir hay que pactar y para pactar hay que ceder. Lo dije durante décadas, en relación con ETA (rogar al dios del diálogo mientras se golpea con el mazo de la ley), y lo he dicho muchas veces, aquí mismo, en estos años de inestabilidad: a pactar tocan, que eso es lo que exige el Parlamento que hemos diseñado los votantes.

Por cierto, que tampoco se rasgue nadie las vestiduras por el acercamiento de presos. Su dispersión no nació como pena suplementaria, sino como mecanismo para combatir el terror, que tenía parte de su estructura de mando en la prisión. Desde que el terrorismo dejó de existir, ese mecanismo no tiene razón de ser.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento