Varios socios de Sánchez temen que las catalanas supongan un punto de inflexión para la estabilidad del Gobierno

  • La pelea entre Junts y ERC por la hegemonía del independentismo volverá a ser clave en los comicios.
  • Fuentes de ERC alertan de una posible retirada del apoyo de Junts al Ejecutivo tras la cita con las urnas.
  • El PSOE echa balones fuera: "Ahora mismo todos estamos en campaña electoral, tras las elecciones, veremos".
El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, este martes.
El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, este martes.
EFE
El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, este martes.

El próximo 12 de mayo se celebran elecciones al Parlament de Cataluña, pero sus resultados podrían terminar amenazando la estabilidad del Gobierno central. Así lo creen, al menos, varios de los socios del Ejecutivo, que alertan de que esos comicios autonómicos pueden suponer un antes y un después en el devenir de una legislatura que, hasta ahora, ha sido poco productiva para un presidente Pedro Sánchez que apenas ha tramitado normas en el Congreso y que ha visto como el debate público ha girado, fundamentalmente, en torno a la ley de amnistía.

Quien planteó esa posibilidad este martes, aunque de manera un tanto esquiva, fue el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, precisamente un par de días después de que su partido ganara las elecciones en el País Vasco, la primera parada de este largo ciclo electoral al que aún le restan los comicios catalanes y los europeos del 9 de junio. Esteban aseguró que los resultados de las vascas no van a suponer "un terremoto que haga caer al Gobierno". Pero, acto seguido, deslizó que "lo que ocurra tras las catalanas, lo desconozco".

Y es que las elecciones en Cataluña suponen una prueba de fuego para las estrategias de dos de los principales socios del Gobierno: ERC y Junts. Todas las encuestas reflejan que, hoy por hoy, sería el PSC el partido que ganaría esos comicios, pero eso no implica necesariamente que vaya a poder gobernar. Para hacerlo, con toda probabilidad necesitaría del apoyo de ERC. Y los republicanos podrían tener que enfrentarse a una decisión trascendental: facilitar que el socialista Salvador Illa sea president o intentar una alianza con Junts, con quien las relaciones son pésimas y cuyo pacto ya se rompió hace año y medio.

Precisamente los de Carles Puigdemont son el socio más impredecible del Gobierno central, y es su posición tras las elecciones en Cataluña la que más puede afectar a la estabilidad del Ejecutivo de Sánchez. Esos comicios serán una nueva reedición del pulso entre Junts y ERC por la hegemonía en el espacio independentista. Y los escenarios más probables son dos: o bien una coalición progresista PSC-ERC, que dejaría a Junts como principal partido de la oposición y con pocos incentivos para seguir apoyando a Sánchez en Madrid, o bien una alianza independentista en el que estaría por ver si Puigdemont sería la fuerza mayoritaria o la minoritaria.

El propio expresident deslizó hace un par de semanas que, a su juicio, tendría "muy poco sentido" apoyar al Gobierno de Pedro Sánchez si el PSC pactara con otros partidos para evitar que Junts presidiera la Generalitat. "Espero que una persona que quiere ser presidente de la Generalitat no quiera lo mismo para Cataluña" que lo que ocurrió en el Ayuntamiento de Barcelona, donde Junts ganó las elecciones pero donde su candidato, Xavier Trias, no pudo recuperar la vara de alcalde por el pacto de última hora entre PSC, Comuns y PP para convertir a Jaume Collboni en regidor, espetó Puigdemont.

ERC evita pronunciarse sobre pactos

El líder de Junts ha dejado claro que su apuesta es por un Gobierno de gran coalición independentista con ERC, y su partido ha avanzado que apoyaría al candidato republicano, Pere Aragonès, para que sea president si queda por delante de Junts. Con esa fórmula, Puigdemont y los suyos buscan poner en un brete a ERC para que cierre la puerta a un futuro Govern con el PSC, pero este martes el portavoz republicano en el Congreso, Gabriel Rufián, se limitó a asegurar que el partido "debe pactar" con quien "respete a sus votantes, sus militantes, su programa y sus resultados". "Que cada cual entienda lo que quiera; Cataluña es mucho más que una discusión entre Junts y ERC", espetó.

Fuentes de la dirección de ERC, no obstante, son más explícitas y revelan su temor ante la posible retirada del apoyo de Junts al Gobierno central en función de cuáles sean los resultados en Cataluña. "A mí no me extrañaría que Puigdemont apoyara una moción de censura de [Alberto Núñez] Feijóo contra [Pedro] Sánchez", asegura un dirigente republicano, que considera que Junts puede tener la tentación de asumir las posiciones más maximalistas y más duras si considera que sus resultados no son los esperados o si un pacto entre PSC y ERC les deja como líderes de la oposición en Cataluña. Sin embargo, la posibilidad de una moción a día de hoy parece muy lejana, puesto que Feijóo tendría que poner de acuerdo para votarle a partidos tan irreconciliables como Junts y Vox.

El PSOE, por su parte, pide mantener la cautela y no especular con los efectos de unas elecciones que ni siquiera han tenido aún lugar. "Ahora mismo todos estamos en campaña electoral, tras las elecciones veremos cómo nos comportamos ante la gobernabilidad en España, pero para seguir sacando adelante políticas buenas para la gente seguiremos teniendo una mayoría", pronosticó el portavoz socialista en el Congreso, Patxi López. Y fuentes del PSOE coinciden y aseguran, además, que los socialistas no renunciarán a intentar gobernar en Cataluña con ERC si les dan los números para salvaguardar la estabilidad del Gobierno central. "Sortearemos los problemas según vayan viniendo", afirman.

Algo parecido planteó el portavoz de Sumar en el Congreso, Íñigo Errejón, que sostuvo que "la aritmética parlamentaria en el Congreso es complicada y depende de muchos factores, y obviamente muchas de esas piezas son catalanas y se moverán en función de qué resultados haya" en los comicios. "Pero el pueblo catalán está llamado a las urnas y va a votar en clave catalana, y qué impacto tenga eso en la geometría variable del Congreso es secundario y entra en el terreno de las especulaciones", apuntó Errejón, que deslizó, además, que no existe "ninguna mayoría negativa posible" que pueda sumar sus votos para hacer presidente a Feijóo expulsando a Sánchez con una moción de censura.

Fuentes de Sumar, por su parte, prefieren ver el vaso medio lleno y aseguran que un resultado que deje a Puigdemont como primera fuerza del independentismo, incluso aunque ERC pactara con el PSC para gobernar, podría ser leído por Puigdemont y los suyos como un espaldarazo a su estrategia de apoyar al Gobierno central, aun con muchas reservas.

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