El hermano pequeño del autoconsumo trata de abrirse paso en España: la UE invita a sus países promover las placas enchufables

Placas solares enchufables en un balcón.
Placas solares enchufables en un balcón.
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Placas solares enchufables en un balcón.

En los dos últimos años, las placas solares se han multiplicado en los tejados de las viviendas unifamiliares españolas pero el autoconsumo colectivo, por ejemplo, para bloques de viviendas, no termina de arrancar. Una alternativa a esta dificultad podría ser una nueva modalidad de autoconsumo que intenta abrirse en España. Se trata de los paneles solares enchufables, que pueden instalarse en los balcones. Ya son muy comunes en Austria, Alemania e Italia y ahora buscan aquí su lugar,  ahora con el respaldo de la reforma del mercado europeo de la electricidad, que pide a los países que las regulen y creen tarifas de luz especiales para excedentes. Por el contrario, expertos advierten de que su poca potencia podría no solo no ser útil, sino ser contraproducente para el autoconsumo 'clásico'.

Las placas fotovoltaicas enchufables son una realidad en países del centro de Europa pero todavía una rareza en España. La reforma del mercado eléctrico que se cerró hace unas semanas en la UE podría darles un impulso si los gobiernos, entre ellos el español, obedecen una de sus disposiciones, que apunta a que "pueden promover la introducción de mini sistemas solares enchufables con capacidad de hasta 800 vatios sobre o dentro de los edificios".

Esta petición fue introducida a última hora por parte del Parlamento Europeo en la negociación final con los Estados miembros y obedece a una petición expresa que hizo el grupo de Los Verdes, aunque quedó limitada a una invitación a países como España, que no tienen una regulación para este tipo de dispositivos. La intención inicial de la Eurocámara era que, más que una posibilidad o una opción, el impulso fuera una obligación.

Según lo acordado al final, la UE considera que las placas solares enchufables son un sistema que "junto con otros y otras tecnologías, podría contribuir a incrementar el consumo de energía renovable y su compromiso con la transición energética". Por eso, los gobiernos deberían aliviar cargas administrativas y técnicas y las autoridades regulatorias deberían ofrecer tarifas para la inyección en la red de la electricidad generada en estas placas enchufables y una metodología para calcularlas, apuntando incluso que "dependiendo de la situación de cada Estado miembro", estas tarifas deberían ser "muy bajas o incluso cero".

Baja potencia, autoinstalables y para el balcón

La facilidad técnica o tarifas especialmente bajas de electricidad para hacer funcionar estos dispositivos enchufados a la red es algo que no existe en España. Así lo constata EET, una compañía austriaca que llegó hace poco al mercado español. Los equipos que distribuye son de "baja potencia", con un máximo de 800 vatios y constan de uno o dos paneles solares -cada uno de 370 vatios- y uno o dos inversores de 300 o hasta 600 vatios de potencia para convertir la corriente continua generada por los paneles en corriente alterna, la que se utiliza en los hogares.

Los paneles se pueden enchufar a la corriente desde un enchufe doméstico, son "autoinstalables", es decir, no necesitan de un profesional, y pueden instalarse en el balcón, un jardín, una pared o cualquier otro lugar donde reciba luz del sol, con la mejor orientación que sea posible. El coste de estos dispositivos oscila entre los 700 y 1.000 euros.

El año pasado, EET vendió 17.570 kits en los países en los que lleva años operando -Austria, Alemania, Italia y Suiza- y en los que constata una "creciente importancia" de los paneles enchufables como una buena alternativa a las placas en los tejados para personas que generalmente viven en edificios con varios pisos que no tienen tanto espacio o que buscan dispositivos más económicos. La venta de estos kits también en España es el paso previo a empezar a comercializar esta primavera su "producto estrella", una unidad de almacenamiento para paneles enchufables.

Proceso más farragoso en España

De su todavía incipiente experiencia en España, esta compañía constata algunas particularidades que están muy en línea con la petición que se incluye en la reforma del mercado eléctrico de la UE para que los gobiernos faciliten las placas solares enchufables. "España destaca sobre los demás países donde estamos activos por tener la mayoría de regulaciones para estas instalaciones, que en realidad son tan queridas por ser tan simples para el cliente final", dice EET tras analizar los requisitos para instalar placas solares enchufables en los distintos mercados en los que está presente.

Según explican en la compañía, aquí es mucho más farragoso que en otros países, porque hace falta "legalizar la instalación" mediante la obtención de un Certificado de Instalación Eléctrica específica, que requiere que un técnico autorizado acuda a verificar la instalación. Por el contrario, en Austria no hace falta hacer este trámite si el dispositivo no supera 800 vatios de potencia y basta con informar a la distribuidora de electricidad a través de su web o por correo electrónico de que se ha instalado este tipo de placas. Quienes viven en edificios de apartamentos también tienen que consultar con el administrador puede instalarlas por motivos de cambios en la apariencia externa del inmueble.

Alemania tiene un sistema muy similar y solo hay que notificar la placa a la compañía eléctrica e incluirla en el Registro Central de Datos del Mercado. Algo parecido ocurre también en Italia, donde existe un "registro único" que también puede hacerse online. 

Según la comparativa de EET, en España es necesario también instalar -con un técnico autorizado- un dispositivo para evitar los vertidos de excedentes a la red, algo que no es necesario en Alemania, Austria o Italia, debido también a que no suele haber excedentes en estas placas de tan baja potencia.

Desincentivar el autoconsumo

Precisamente la baja potencia de estas placas enchufables es uno de los elementos que levantan la desconfianza de algunos expertos en esta solución, que creen que podría frustrar las expectativas de quienes las instalen en sus casas y, con ello, extender esta decepción a todo el autoconsumo.

"Tienen muy poca potencia y son bastante ineficientes", avisa Raquel Paule, presidenta de la Fundación Renovables, en quien descasó buena parte del programa sobre medio ambiente y energía de Sumar para las elecciones del 23J. "Nosotros seguimos apostando antes por el autoconsumo típico de placas en los tejados, es mucho más eficiente".

Paule explica que el problema con ellos es que 800 vatios "no da prácticamente para nada", en comparación con los 2000 vatios que suelen instalarse en los tejados para cubrir solo una parte la demanda eléctrica de los hogares. Por este motivo, cree que las placas enchufables ni suponen una "gran diferencia" en la factura en términos de ahorro y pueden ser "negativas" y "llevar a error", que los usuarios "esperen una cosa y encuentren otra y concluyan que todo el autoconsumo no vale". En su lugar, apuesta por promover las comunidades energéticas y el autoconsumo colectivo, para que puedan hacer uso de él personas que viven en bloques de pisos con tejados mal orientados o donde no tengan espacio. Por eso, cree que soluciones como las placas enchufables son "parches" que "hacen un efecto rebote negativo" sobre el autoconsumo.

A pesar de estos recelos, la inclusión de las placas solares enchufables de hasta 800 vatios en el nuevo mercado eléctrico de la UE se contempla como un elemento más de un conjunto destinado a hacer la vida más fácil -y más barata- al consumidor. Así lo ve el ponente de la reforma por parte del Parlamento Europeo, Nicolás González Casares, que fue quien recibió la petición de Los Verdes para incluirlas, quien buscó el acuerdo entre los grupos para que formara parte de su mandato y quien peleó después con los gobiernos para que, aunque atenuada, en el texto final apareciera la invitación a los Estados miembros a que faciliten su implantación, con tarifas especiales que incluso puedan ser de cero euros. 

En esa negociación final, el Parlamento también consiguió "ir más lejos" en el derecho a compartir energía autoproducida, que si se combina con los contratos diferenciados -que permitirán al consumidor tener varios en función de para qué vaya a utilizar la electricidad-, con la generalización de las tarifas dinámicas -en lugar de un precio fijo- o con el apoyo a flexibilizar la demanda permitirá que cada hogar se acoja a la opción que más le convenga.

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