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Un exoesqueleto permitirá a Faustino Afonso, con displasia de cadera, ser cirujano: "No era un sueño, sino un imposible"

Faustino Afonso, médico.
Faustino Afonso, médico.
CEDIDA
Faustino Afonso, médico.

El avance de la ciencia y la tecnología ha abierto un campo de posibilidades para las personas con discapacidad. Uno de los mayores exponentes de innovación tecnológica en la actualidad son los exoesqueletos, aparatos que dan soporte y estructura al cuerpo, de forma externa, con el objetivo de, en el caso de personas con discapacidad, ayudarles en la rehabilitación o facilitar la marcha, entre otros muchos usos. Para Faustino Afonso, de 31 años, esta tecnología ha supuesto, además, la posibilidad de cumplir un sueño, aunque él no lo definiría así. "Ser cirujano no era un sueño, sino un imposible. Por mi displasia de caderayo no puedo estar de pie más de dos horas sin dolor, sin temblar, o sin tener poco equilibrio, por lo que era una quimera", cuenta.

Desde pequeño, Faustino siempre quiso estudiar Medicina. Descartada la especialidad de Cirugía, se decantó por la Medicina de Familia y, desde hace dos años, ejerce como médico de familia en La Laguna (Tenerife). Sin embargo, su actitud positiva y luchadora le llevó, hace cinco años, a buscar un exoesqueleto que le diera la posibilidad de llegar, algún día, a realizar operaciones de larga duración. La Fundación ONCE le acompañó durante todo este proceso: "Hemos seguido su carrera como médico. Lo apoyamos en su formación mediante las becas ‘Oportunidad al Talento’. Conocíamos su sueño de ser cirujano, por eso pensamos en ver qué se nos ocurría para darle una oportunidad y que, por lo menos, tuviera la opción de decidir qué hacer", asegura Paloma Cid, terapeuta ocupacional y jefa del Departamento de Autonomía Personal de la entidad.

Tras probar un primer exoesqueleto, que no le sirvió, Faustino descubrió Archelis, creado expresamente para trabajar de pie durante largas horas sin tensión en las piernas y la parte inferior de la espalda. Es decir, útil para personas que, con o sin discapacidad, desempeñen labores que requieran estar de pie durante largos periodos de tiempo. Precisamente lo que el joven necesitaba: "Intenté contactar con la empresa, japonesa, pero fue imposible. Cuatro años después, descubrí que una empresa intermediaria lo iba a traer a Europa y nos pusimos en contacto con ellos".

La compañía española Medcor, encargada de la distribución de productos sanitarios relacionados con la Cirugía Cardiovascular, firmó el acuerdo de distribución de Archelis a finales de 2022. Faustino contactó hace unos meses con ellos y, en poco tiempo, la empresa envió el exoesqueleto a Tenerife para que el doctor lo probara. "Faustino ha sido la primera persona con discapacidad en utilizarlo", asegura Carlos Orts, presidente & CEO de la compañía.

Un exoesqueleto para realizar cirugías largas

Archelis está compuesto de una "estructura formada por placas, que se coloca en los miembros inferiores, para permitir, por una parte, poder sentarte en el aire, flexionando ligeramente las rodillas, pero liberando parte del peso del cuerpo que soportan las piernas. Por otro lado, te permite caminar", explica Cid. "Se diseñó en Japón ante la inquietud de cómo aliviar la fatiga a los médicos que operaban tantas horas porque, tengamos o no discapacidad, llevar a cabo una tarea en una posición estática tanto tiempo hace disminuir la atención, aumenta el cansancio, etc.", añade.

Faustino Afonso colocándose el exoesqueleto
Faustino Afonso colocándose el exoesqueleto
CEDIDA

El exoesqueleto está pensado para que la persona pueda ponérselo de forma autónoma y usarlo durante unas 5-7 horas. "Para nosotros era importante que fuese ligero, fácil de poner y que permitiese una postura de deambulación en un quirófano. Como está pensando para aliviar la fatiga de miembros inferiores, y no para personas con discapacidad, teníamos que comprobar que también era válido para Faustino", señala la terapeuta ocupacional.

Para ello, Medcor ha prestado el exoesqueleto a Faustino con el objetivo de que el médico lo pruebe durante un tiempo. Hace apenas unas semanas, el doctor pudo experimentar cómo sería realizar una cirugía de cuatro horas con Archelis. "Fue increíble, es una dicotomía porque estás de pie, pero sentado, estás erguido, con libertad de movimiento, pero tu sensación es que tu peso no lo aguantan tus piernas. Es una pasada, es como estar en una nube", asegura. "Yo ya había hecho cirugía menor, en la que no tenía que estar tanto tiempo de pie, pero poder hacer esta me encantó", añade.

Faustino Afonso durante la cirugía
Faustino Afonso durante la cirugía
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La idea ahora es que Faustino pruebe el exoesqueleto en una cirugía de hasta seis horas para estar seguro de su utilidad. Después, se planteará si adquirir el producto, que tiene un coste aproximado de unos 5.000 euros. "Para un hospital no, pero para un particular es una inversión muy alta, por eso la Fundación ONCE va a estar a su lado y estoy segura de que Medcor también va a aportar y va a facilitarle su ayuda", asegura Cid.

Cumplir un imposible

Con este importante rayo de esperanza, Faustino ha decidido embarcarse ya en su segundo MIR: "Si todo va bien, espero en unos años ser residente de una especialidad quirúrgica y estar a punto de terminar mi especialidad de cirugía para convertirme en cirujano, algo que nunca pensé fuera posible". El exoesqueleto ha cambiado la vida de este médico ya que, tal y como asegura, "la quimera, lo imposible, se ha transformado en un sueño". "Con ganas, ilusión y un poco de suerte e inventiva, se pueden llegar a conseguir muchas cosas, no solo necesarias para las personas con discapacidad sino, en mi caso, por ejemplo, para mis pacientes. Nadie tiene que quedarse fuera", asegura.

Todo el mundo debe estar en igualdad de condiciones para después decidir qué hacer, esa es la autonomía real

"Faustino ha roto sus propias barreras y las del resto del universo, se ha atrevido soñar y la tecnología va a hacer posible que termine operando" señala Cid, quien subraya la importancia de que estas herramientas tecnológicas permitan que todas las personas, independientemente de su discapacidad, tengan las mismas oportunidades que el resto: "Todo el mundo debe estar en igualdad de condiciones para después decidir qué hacer, esa es la autonomía real".

Una actitud que le llevó a ser nadador de élite

Esta actitud de superación ha acompañado a Faustino a lo largo de toda su vida. Debido a su displasia de cadera, deformidad de nacimiento por la que la cavidad de la cadera no alcanza a recubrir por completo la porción esférica del extremo superior del fémur, y tener también pies equinovaros, el doctor ve limitado su movimiento. Los médicos, cuenta, llegaron a decir a sus padres que necesitaría una silla de ruedas y no podría andar nunca, pero con cinco años consiguió ponerse de pie.

Sin embargo, cuenta, "aprendí a nadar con tres añitos, antes que a caminar". Fue ahí cuando comenzó su pasión por la natación, una afición que le ha llevado a ser campeón de natación de España en 2013, séptimo del mundo en Glasgow 2015 y quinto de Europa en 2016. Sin embargo, hasta llegar al pódium, Faustino se encontró con varios obstáculos: "Era un niño muy feliz, mi discapacidad no me hacía pensar que yo fuera menos que nadie, pero la sociedad me iba dando golpes. De niño, me negaban la oportunidad de practicar deporte, siempre con la misma excusa, que era un peligro. Eso hizo que yo me creyera un discapacitado, en lugar de una persona con discapacidad".

Tras una infancia y adolescencia duras, cuenta, "tuve la suerte de que hubo personas que creyeron en mí y me enseñaron que, aunque tuviera una limitación, podía buscarme la vida para poder hacer cosas". Esto hizo que el joven se reconciliara con el deporte: "Empecé a nadar, me motivé y así acabé en la selección paralímpica de natación, como nadador de alto rendimiento, preseleccionado incluso para unos Juegos Paralímpicos. La natación marcó mi vida". Después de un parón durante sus estudios universitarios, el médico ha retomado este deporte: "Estoy volviendo a entrenar, a ganar confianza y a ir a algún campeonato de España".

La inclusión no solo es solidaridad, sino entender que una persona con discapacidad también te aporta a ti

Su gran proyecto, Atletas sin Fronteras

El médico, que camina con la ayuda de muletas, ha sido operado en más de 10 ocasiones: "En un futuro, lo que necesitaré será una prótesis bilateral". Sin embargo, pese a las limitaciones derivadas de su displasia de cadera, como el dolor crónico o la imposibilidad de estar mucho tiempo de pie, asegura que "el hecho de tener una discapacidad ha generado en mí capacidades que no se hubieran generado de otra manera, como la capacidad de superar la adversidad, ver la vida con optimismo y darle menos importancia a los problemas que no son tan importantes".

Para Faustino, la mayor barrera ha sido a nivel social. "A día de hoy, todavía hay demasiadas reticencias a ver más allá de la discapacidad. La etiqueta de discapacitado todavía está muy presente y, aunque la inclusión esté de moda y realmente hay oportunidades, no se comprende que no es solo solidaridad, sino entender que una persona con discapacidad también te aporta a ti". En su opinión, todavía sigue faltando conciencia social: "Cada vez la cosa está mejor, pero todavía falta entender bien que somos más capacidad que discapacidad".

Desde hace siete años, Faustino transmite su experiencia y valores a otras personas con discapacidad a través de Atletas sin Fronteras, una asociación con la que "extrapolo mi vida para que llegue a más personas y transmito cómo el deporte y la actividad física pueden salvar vidas, no solo por lo que implican a nivel de salud física, sino también mental ya que te hacen creerte capaz". "Hacemos actividades con diferentes ayuntamientos de todas las islas, llevamos material adaptado, enseñamos a nadar y a montar en bici a personas con discapacidad y damos charlas en institutos para concienciar sobre lo que significa realmente la inclusión", añade.

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