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Félix Arrizabalaga, gerente de ATADES: "Las personas, sean cuales sean sus capacidades, tenemos los mismos derechos y necesidades"

  • ATADES es una asociación aragonesa que atiende a personas con discapacidad intelectual desde hace 60 años. 
Félix Arrizabalaga, gerente de ATADES
Félix Arrizabalaga, gerente de ATADES
MARCOS CEBRIAN
Félix Arrizabalaga, gerente de ATADES

Como muchas organizaciones que nacieron en la época, ATADES surgió a principios de los años 60 como iniciativa de un grupo de padres y madres de personas con discapacidad intelectual. Su principal objetivo era que sus hijos tuvieran un futuro mejor que el que se destinaba para la mayoría estas personas en aquella época, que era terminar ingresados en un hospicio o un psiquiátrico. 

Seis décadas después, ATADES es una de las asociaciones con más prestigio de Aragón y de toda España, ofrece innumerables servicios a estas personas y sus familias y ha contribuido de manera clara a que las personas con discapacidad sean miembros de pleno derecho en una sociedad cada vez más inclusiva. Su gerente, Félix Arrizabalaga, nos habla de la trayectoria de la organización y de cómo ha cambiado la vida de las personas con discapacidad a lo largo de estas décadas.

Es gerente de ATADES desde 2008. ¿Había estado antes vinculado al mundo de la discapacidad?No, no tenía ninguna relación con la discapacidad, ni a nivel familiar ni a nivel profesional. Anteriormente había estado trabajando tanto en el tercer sector, como en la administración y en la empresa privada y en un momento determinado decidí volver a orientarme en el tercer sector y me incorporé a ATADES.

ATADES tiene más de 60 años de historia, y en ese tiempo se ha convertido en una de las asociaciones más destacadas de Aragón. ¿Cómo fueron sus comienzos?El movimiento en torno a la discapacidad intelectual surge precisamente en esta época, a finales de los 50 principios de los 60, y una de sus características es que es de base familiar, nace por iniciativa de las propias familias de las personas con discapacidad intelectual. Y así fue también como surgió ATADES, como un grupo de familias de Zaragoza. En aquella época no existían los recursos que hoy conocemos y en muchos casos estas personas estaban internas en centros de salud mental, en psiquiátricos, en hospicios… Por este motivo se crean ATADES y organizaciones similares, porque estas familias aspiraban a que sus hijos y sus hijas tuvieran una vida diferente. Fue entonces cuando se empezó a hablar de entornos educativos especializados, de inserción laboral…

El crecimiento de ATADES fue muy rápido…Efectivamente. En el 64 se empezó a trabajar en talleres ocupacionales, junto al ayuntamiento de Zaragoza se crea el primer colegio de educación especial en Aragón, a finales de los 60 se crea un colegio con residencia en Canfranc (Huesca)… Hay un crecimiento muy rápido de servicios a raíz de las necesidades de las familias de las personas con discapacidad intelectual. De ahí, y tras años de esfuerzo de estas familias, hemos llegado a lo que tenemos ahora, un sistema consolidado en el que nos encontramos distintos recursos que acompañan las necesidades a lo largo de todo el ciclo vital de estas personas, desde atención temprana en las primeras etapas de la vida hasta residencias de mayores. Lo que hay que poner en valor es el trabajo que, a lo largo de todos estos años, han llevado a cabo las familias, porque servicios que ahora damos por hechos no serían posible hoy sin su implicación, sin la organización social de las familias.

Servicios que ahora damos por hechos no serían posible hoy sin su implicación, sin la organización social de las familias

En la actualidad disponen de de decenas de servicios, programas…Sí, porque como decía, nuestro objetivo es acompañar a las personas a lo largo de todo el itinerario vital, desde estimulación precoz con programas de atención temprana y postemporada, educación especial, colaboración con centros educativos ordinarios, centros de día, ocupaciones, residencias, pisos tutelados, unidades de atención a víctimas, proyectos deportivos, de tiempo libre, de inserción laboral en centros ordinarios, centros especiales de empleo… Y pensamos que tiene que ser así porque las personas no tenemos las mismas necesidades cuando tenemos 5 años que cuando tenemos 50, y las personas con discapacidad o autismo tampoco, por eso tenemos que atender a todos esos procesos vitales. ATADES ha ido diseñando esos apoyos para acompañar a las personas en función de su etapa vital.

¿Los servicios que ofrecen son públicos o privados?En los distintos recursos, te puedes encontrar plazas concertadas o plazas privadas. Por ejemplo, en atención temprana no tenemos plazas públicas porque ya están dadas desde hace muchos años y no han vuelto abrir el concurso. En el caso del autismo, dentro del acuerdo marco de plazas con discapacidad, solamente hay dos tipologías de plazas para personas con discapacidad y autismo que tenemos concertadas, que son las del centro de día y una residencia para personas con autismo, discapacidad y graves trastornos de conducta. Para el resto de personas con TEA no disponemos de recursos públicos, así que lo que hemos hecho ha sido ir incluyendo servicios muy específicos que gestionamos de manera privada a la vez que tratamos con la administración para intentar que incluyan recursos de este tipo en la cartera de servicios.

¿Cuáles diría que son sus valores, su misión? ¿Son los mismos que hace seis décadas?Han ido evolucionando. Al inicio, estaban más inspirados en conceptos y valores caritativos, propios de la época. Por eso el servicio que se prestaba era muy asistencial… Sin embargo, los valores con los que se fundó, que son los de la solidaridad, el esfuerzo, la superación, el compromiso… se siguen compartiendo. El resto de valores han ido surgiendo fruto de la evolución, como son la inclusión, los derechos de las personas con discapacidad, modelos de intervención más basados en la persona… modelos que queremos que vayan evolucionando hacia la desinstitucionalización. Pero queremos dejar claro que el espíritu está intacto, porque ATADES sigue siendo una organización de familias que comparten los procesos de toma de decisiones y de gestión de los recursos. Hay más de 3.000 personas asociadas, de los que 600 son los socios numerarios y participan en las juntas generales todos los años.

¿A qué colectivos atienden? En eso, también han evolucionado…Hemos unido colectivos con los que históricamente hemos estado desde 1962, pero que en el aquel momento todo estaba dentro de discapacidad intelectual y que ahora hablamos también de personas del espectro del autismo, trastornos del desarrollo y proyectos dirigidos a personas con capacidad intelectual límite.

ATADES dispone de varias marcas, proyectos con distintos nombres. ¿Por qué?Somos ocho personas jurídicas distintas. Y hemos decidido hacerlo así porque si no ofrecemos servicios que acaban estigmatizándose dentro de la sociedad. Por ejemplo, tenemos un proyecto muy potente de atención temprana que se llama Atentia. Si en lugar de comunicarlo con ese nombre lo hubiésemos comunicado como ATADES parte de las familias que son usuarias de ese recurso no hubiesen venido, porque la percepción que tienen de nuestra organización es una percepción estigmatiza vinculada con una discapacidad intelectual profunda y unas necesidades de apoyo permanentes. Este proyecto está diseñado para acompañar a estos a niños y niñas diagnosticados con discapacidad, pero también a los que tienen dificultades en su desarrollo madurativo. Y lo mismo nos ocurre con el proyecto que estamos desarrollando de autismo, que se denomina A-Autismo. Se trata de una población con una variabilidad muy importante, muchas de ellas de alto funcionamiento, y si ese proyecto lo comunicáramos como ATADES puede que no acudieran porque no se identifican con un proyecto que asocian a discapacidad intelectual cuando sí está diseñado para ayudarles. Para evitar esa estigmatización, nos inventamos marcas que nos permitan atraer a esas personas, que no se autoexcluyan.

El crecimiento de una persona con discapacidad intelectual gracias al trabajo es impresionante

De las decenas de proyectos que tienen decenas de proyectos… ¿hay alguno del que se sientan especialmente orgullosos?Al ser el gerente tengo la visión del conjunto, que es de lo que nos sentimos más orgullosos, porque creo que lo que más valor aporta ATADES a la sociedad es ese puzle de recursos que hace que al final, tanto como las familias como las personas, van a poder contar con la asociación a lo largo de toda su trayectoria vital. Y eso es algo que yo percibo cuando se incorporan familias nuevas, la mayoría nos dicen que la eligen porque saben que les va a acompañar a lo largo de todo el ciclo vital de sus hijos, que es algo que les aporta mucha tranquilidad y seguridad. Por eso no podría destacar un proyecto, destaco el conjunto, que es en lo que nos diferenciamos.

Y algunos que estén en ciernes y que le hagan especial ilusión…Pues estamos trabajando de manera muy intensa todo lo que es el TEA y estamos ahora mismo desarrollando dos proyectos nuevos. Uno relacionado con un proceso formativo, que estamos elaborando conjuntamente con una entidad educativa; y otro que nos gustaría poner en marcha en 2024 enfocado en la detección y diagnóstico del autismo en niñas y chicas, para que no exista ese sesgo en las pruebas que existe hoy en día que lleva a que se detecten menos casos en las mujeres.

El de Gardeniers es especialmente llamativo. Nos puede hablar de él…Este proyecto surge de la necesidad de diseñar oportunidades laborales para las personas con discapacidad intelectual. Tiene poco más de 10 años y que tiene dos salidas de inserción laboral, en agricultura y jardinería ecológica. La que está dando más visibilidad es la parte de agricultura, que incluye tanto el cultivo como la transformación de estos alimentos. Cultivamos verduras, hortalizas y legumbres ecológicas en la Rivera del Ebro y en el Pirineo y posteriormente los transformamos en un obrador en Mercazaragoza. Con este proyecto hemos alcanzado hitos importantes: tenemos 30 referencias en conservas, cremas, confituras…y comercializamos en grandes supermercados como Alcampo, El Corte Inglés, Carrefour… y en cadenas locales. En el año 2018, que fue cuando empezamos la conservera, vendimos 900 unidades y en 2022 estamos cerca de las 200.000. Y esperamos seguir creciendo. Gardeniers tiene otras peculiaridades bonitas, como trabajar en la recuperación de especies locales de legumbres y cereales, truficultura, apicultura ecológica… damos importancia tanto al patrimonio cultural como ambiental. Y son unos productos exquisitos y de muy alta calidad. Aunque yo siempre digo que no nos dedicamos a hacer conservas, que las hacemos muy bien, sino que nos dedicamos a mejorar la vida de la gente. El crecimiento de una persona con discapacidad intelectual cuando se incorpora a trabajar, ya sea en una empresa ordinaria o en un centro especial de empleo, es impresionante porque a través del empleo empiezan a crear un proyecto de vida: tienen ingresos, relaciones sociales…

En la época en la que nació ATADES, a muchas personas con discapacidad se las escondía. Era motivo de vergüenza, culpabilidad…

Leyendo sobre la trayectoria de ATADES en la web, se observa que en 1964 se llamaba ‘Asociación Tutelar Asistencial de Subnormales’. Ahora mismo hasta duele leer algo así. Suerte que hemos avanzado…Es que entonces era el término socialmente correcto, era lo habitual e incluso lo aceptado científicamente. El primer presidente de ATADES era médico y las familias que se unían para crear estas asociaciones eran familias de un alto nivel social y económico. Y esa era la denominación amable… una denominación ‘amable’ que ahora nos parece escandalosa, pero es nuestra historia, y por eso tenemos que poner en valor y reflejar esa evolución.

Y en cuanto a derechos, ¿Cuánto hemos avanzado? ¿Cuál diría que ha sido el principal logro de la asociación?Por ejemplo, una de primeras cosas que hizo ATADES fue desarrollar un censo de personas con discapacidad intelectual, que no había, y para ello se fueron por ciudades o pueblos para contarlos. Lo que nos cuentan es que en muchas ocasiones se encontraban a las personas con discapacidad escondidas en las casas porque para las familias era como una vergüenza, sentían culpabilidad… algo que socialmente no se entendía. La evolución ha sido bestial. Es cierto que queda mucho por hacer, pero ahora estamos en una sociedad donde se piensa que las personas, sean cuáles sean sus capacidades, tenemos los mismo derechos y necesidades, y que en función de las capacidades necesitamos unos apoyos u oros para desarrollarnos. Este discurso puede tener mucho de lo socialmente correcto, pero el avance es innegable y radical. A partir de ese cambio, podemos conseguir una sociedad más justa e inclusiva, que es el reto en el que estamos todas las organizaciones, en buscar alianzas para seguir trasformando la sociedad.

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