Sánchez abre la puerta a reformar el delito de malversación para que se ajuste al 'procés'

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el acto institucional por el Día de la Constitución
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el acto institucional por el Día de la Constitución
Alberto Ortega / Europa Press.

La reforma del delito de malversación coge forma. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha abierto este martes la puerta a reformar este tipo penal. El líder socialista se ha mostrado posibilista a la hora de que se retoque el delito por el que están condenados exdirigentes independentistas tras el 1-O, aunque ha asegurado que se hará de forma que no afecte a los condenados por corrupción, sin aclarar cómo. El PP se resigna: "Será lo que quiera ERC", dice el entorno del presidente popular, que esta mañana ha vuelto a cargar contra la supresión del delito de sedición y ha tildado a Gabriel Rufián, el portavoz republicano, como el "mayor penalista del reino de España".

Poco antes, el presidente del Gobierno ha mostrado su disposición en el tradicional corrillo que los políticos protagonizan en la celebración del Día de la Constitución. En dicha conversación, el jefe del Ejecutivo ha descartado que vaya a ser una reforma a iniciativa del PSOE, pero se ha mostrado dispuesto a que su partido estudie una modificación a propuesta de ERC, cuyo objetivo político pasa -después de la reforma de la sedición- por que las penas de inhabilitación por malversación queden en agua de borrajas.

Félix Bolaños, ministro de la Presidencia y mano derecha de Sánchez en el Consejo de Ministros, ha insistido después en que dicha reforma no afectará a la "corrupción política". Esto significa de facto que la modificación del tipo penal se ajustaría a los delitos por los que fueron condenados los presos del procés.

Es decir, afectará a los condenados que no se beneficiaron de forma personal. Al ser preguntados por la configuración del cambio en el Código Penal, diversos ministros han tirado mano del "Derecho comparado", al igual que se hizo con la sedición, cuya reforma ya tramita el Congreso.

Lo comentado por el presidente a los periodistas viene a confirmar lo que hasta este martes Moncloa negaba: que se hubiera negociado con ERC la reforma de la malversación. Así lo aseguraban fuentes de ERC, que pese a admitir que la reforma de la malversación es un asunto delicado e insistir en que lo último que quieren es "que nadie nos acuse de defender ningún tipo de corruptela", sí defendían que a Oriol Junqueras no se le debería haber condenado por ese delito al entender que "hacen política con el Código Penal en la mano".

Con todo, nadie en el Gobierno oculta que es un tema espinoso, ya que también se podrían beneficiar otros condenados por corrupción. Algunos diputados han llegado a advertir, incluso, de la mala imagen que supondría un goteo de rebajas de penas a condenados por este delito, tal y como está pasando en algunos casos de agresión sexual tras la aprobación de la ley del 'solo sí es sí'.

Todo ello a las puertas de unas elecciones autonómicas y municipales -en mayo- y unas generales a finales de 2023. Por si eso fuera poco, la reforma de la malversación podría tener otro gran beneficiado: el expresidente andaluz José Antonio Griñán, pendiente de entrar en prisión al haber sido condenado en el caso de los ERE.

Es por eso por lo que el presidente ha insistido en que quedarán fuera de la reforma aquellos condenados por malversación en el ámbito de la corrupción, aunque no ha llegado a aclarar cómo lo hará el Ejecutivo.

"Nos quieren vender la moto de que hay una malversación que es buena. Lo estás haciendo solo para unos, manoseando el Código Penal para hacerle el favor a sus socios independentistas", critican voces del PP, desde donde insisten: "¿Por qué vamos a bajar los umbrales de la corrupción?", se pregunta la dirección nacional del PP.

"Si la corrupción política queda impune es imposible decir que en este contexto se pueda renovar el CGPJ", sostienen en conversaciones informales con periodistas en los pasillos del Congreso. En este contexto, 'Génova' ha denunciado que sean "los partidos anticonstitucionales los que hagan la agenda política". Dicen, de hecho, que con la sedición y la malversación que se abre a reformar "Sánchez está limpiando la casa antes de enero".

La portavoz parlamentaria, Cuca Gamarra, ha reaccionado desde sus redes sociales advirtiendo de que Pedro Sánchez "no tiene límites". Porque "está dispuesto a pagar lo que sea por sobrevivir en la Moncloa; ahora toca perdonarles la corrupción y lo hará". El portavoz popular en el Senado, Javier Maroto, no solo ha arremetido contra el fondo sino contra las formas. "Sánchez se plantea también ahora perdonar la corrupción de sus socios para seguir él en el Gobierno. Y lo anuncia durante el puente de la Constitución y el partido España-Marruecos".

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