Manuel Mostaza Barrios  Politólogo y Director de Asuntos Públicos de ATREVIA
OPINIÓN

Urgencias electorales

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (c), pasa ante los diputados de Vox, Iván Espinosa de los Monteros y Santiago Abascal; la portavoz popular en el Congreso, Cuca Gamarra, y el diputado socialista, Patxi López, a su llegada al desfile del Día de la Fiesta Nacional, este miércoles, en Madrid.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (c), pasa ante los diputados de Vox, Iván Espinosa de los Monteros y Santiago Abascal; la portavoz popular en el Congreso, Cuca Gamarra, y el diputado socialista, Patxi López, a su llegada al desfile del Día de la Fiesta Nacional, este miércoles, en Madrid.
EFE

Se aprieta la carrera entre los dos grandes partidos políticos y, aunque la distancia se va recortando poco a poco desde el inicio del verano, la opción de un gobierno de centro-derecha sigue siendo la más viable, según los datos de la encuesta publicada por este periódico.

Y esto ocurre por dos elementos básicos: en primer lugar, la fidelidad de los votantes del espectro liberal-conservador es más acusada que la de los que se ubican al otro lado del espejo y, en segundo lugar, la capacidad de los populares de atraer votantes tanto de Ciudadanos como del Partido Socialista, e incluso de Unidas Podemos, explica el primer puesto de los de Alberto Núñez Feijóo, que lograrían en torno a 35 diputados más que los que lograron en el otoño de 2019.

Aun así, harían bien en no relajarse en Génova: la valoración de su líder pierde fuerza respecto a la que obtenía en primavera y ya tiene cerca a las dos Díaz que marcan el paso de la política española: Yolanda e Isabel. En este último caso, además, el gallego se sitúa por detrás de la presidenta madrileña entre los electores ubicados desde el centro hasta la derecha del espectro político; una realidad inquietante a pocos meses de los comicios de primavera.

En Génova no deberían relajarse y al PSOE le urge reconciliarse con sus votantes

En el lado gubernamental, y por lo que respecta al sector minoritario del Gobierno, la duda hamletiana entre Yolanda e Iglesias la resuelven con claridad sus votantes: Sumar y Unidas Podemos han de concurrir juntos a las elecciones generales pero, si fuesen por separado, la lista presidencial encabezada por la ferrolana doblaría en apoyo a la de Iglesias entre los votantes desde el centro hasta la izquierda.

En el ámbito socialista, por su parte, se detecta una cierta alienación de los votantes socialistas con el Gobierno: apenas siete de cada cien votantes comparten todas o casi todas las medidas tomadas por el presidente del Gobierno, mientras que uno de cada cinco de estos votantes no comparte apenas ninguna de estas decisiones.

Y es que más de la mitad de los mismos no solo están en contra de la reforma a la carta del delito de sedición; es que además creen que esta reforma restará votos al partido en las próximas elecciones. Esta disconformidad con las actuaciones gubernamentales se eleva, en el caso de la malversación, hasta los dos tercios de los votantes socialistas. Talleyrand escribió que "cuando algo es urgente, ya es demasiado tarde". Y empieza a ser urgente para el PSOE reconciliarse con sus votantes. 

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