Los 'incendios zombis' proliferan por culpa del cambio climático: así es el fuego subterráneo que surge con el deshielo del permafrost

Imagen de satélite de un incendio en el Ártico con un frente de 30 kilómetros de ancho.
Imagen de satélite de un incendio en el Ártico con un frente de 30 km de ancho.
CSIC/A.Descals
Imagen de satélite de un incendio en el Ártico con un frente de 30 kilómetros de ancho.

Siberia es inmensa y fría. Lo primero no parece que vaya a cambiar; lo segundo sí. El cambio climático también se está notando en esta lejana parte de Rusia que ocupa 13 millones de kilómetros cuadrados. En el verano de 2020, una ola de calor aupó los termómetros en la ciudad de Verjoyansk hasta los 38 grados, algo absolutamente impensable.

Ese año, el verano boreal (de junio a agosto) en Siberia fue en promedio tres veces más caluroso que en 1980. La temperatura media del aire superó los 10°C solo cuatro veces en el período de estudio: en 2001, 2018, 2019 y 2020. Estos también resultaron ser los años con más incendios.

4,7 millones de hectáreas incendiadas en 2019-2020

El calentamiento global es responsable de la subida de las temperaturas y, en consecuencia, de los incendios que se dan en Siberia y son cada vez más grandes. Entre 2019 y 2020, ardieron unos 4,7 millones de hectáreas, lo que supuso unas emisiones totales de 412,7 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) equivalente.

Entre 2019 y 2020, ardieron 4,7 millones de hectáreas y se emitieron 412,7 millones de toneladas de CO2

Tantos fuegos podrían liberar en las próximas décadas enormes cantidades de gas carbono actualmente atrapadas en el suelo, en el llamado permafrost (permahielo o gelisuelo). Se trata de la capa de suelo permanentemente congelado de las regiones muy frías o periglaciares, como la tundra. El permafrost lo encontramos en Siberia, pero también en Canadá, Alaska, Groenlandia, Tíbet, Noruega y algunas islas del océano Atlántico. 

Un estudio liderado por investigadores españoles del CSIC demuestra que el incremento de las temperaturas ha hecho aumentar exponencialmente los incendios en el Ártico. "Sólo en 2020 se detectaron en el Ártico siberiano 423 incendios, que quemaron unos 3 millones de hectáreas (casi la extensión de Bélgica), lo que provocó la emisión de 256 millones de toneladas de CO2 equivalente", que es similar a todo el CO2 emitido en España durante un año, explica Adrià Descals, primer autor del trabajo.

Los 256 millones de toneladas de CO2 que emitieron los 423 incendios de 2020 en el Ártico siberiano es tanto como todo el CO2 que emite España en un año

En este trabajo, que se publica en Science, los científicos demuestran que los factores de riesgo de incendio asociados a la temperatura se han incrementado en las últimas décadas y que existe una relación exponencial entre la extensión quemada anualmente y esos factores. "Las temperaturas están alcanzando un umbral crítico en el que pequeños aumentos por encima del promedio de verano de 10 °C pueden aumentar exponencialmente la superficie quemada y las emisiones asociadas", explica Josep Peñuelas, el otro director del estudio.

Oymyakon, es el lugar más frío del mundo.
Oymyakon, en Siberia, es el lugar más frío del mundo.
Maarten Takens / WIKIPEDIA

Fuegos zombis: el incendio subterráneo de la turba

Los factores que elevan el riesgo de incendio son unas condiciones atmosféricas más secas, unos veranos más largos y una mayor cantidad de vegetación. Todos ellos están relacionados con el aumento de las temperaturas y muestran una tendencia al alza constante en las últimas cuatro décadas. Creen los autores que el incremento en tormentas secas y relámpagos son la causa principal.

Cuando se descongela el permafrost, se libera CO2, metano y hasta productos químicos nocivos como el DDT

El calentamiento global está disminuyendo el grosor de la capa de hielo de todo el Ártico y provocando el deshielo del permafrost. El incendio de la turba tras el invierno quema las hierbas secas y se extiende por todo el bosque. Son incendios subterráneos, a más de un metro de profundidad, que llaman fuegos zombis.

Incendio de permafrost en Groenlandia.
Incendio de permafrost en Groenlandia.
WIKIPEDIA/European Space Agency

Su extinción es más complicada que la de un incendio forestal convencional. No es cuestión de agua, ni de mangueras o aviones . Para extinguir una turbera hay que inundarla y mezclar la tierra hasta conseguir una pasta líquida. De no hacerlo bien el incendio puede reiniciarse.

La combustión de esos suelos de turba del permafrost, unida al deshielo, supone la emisión de CO2, metano y hasta productos químicos nocivos como el DDT. Son megatoneladas de CO2 a la atmósfera y lo mismo ocurre con el metano. Estos suelos son ricos en este gas de efecto invernadero y los incendios están generando masivas emisiones de metano, que resulta incluso más nocivo que el CO2.

Siberia será un lugar más habitable

El resultado de todo ello ya lo aventuraba Mario Picazo en 2019: "La crisis climática convertirá Siberia en un lugar más habitable". Aventuraba el meteorólogo que para 2080 el clima de Siberia podría ser otro muy diferente al actual con temperaturas mucho más suaves y precipitaciones más copiosas.

Con la quema del permafrost también resurgen virus y bacterias que han pasado decenas de miles de años congelados

Y efectivamente, Descals y Peñuelas aseguran que "la temperatura media de verano de 2020 –que fue 11,35 grados- será muy común a partir de la segunda mitad de siglo si el calentamiento del Ártico sigue al mismo ritmo". Según su estudio, veranos con incendios como los de 2020 serán cada vez más frecuentes a partir de 2050.

Imagen de un organismo del género Bdelloidea.
Imagen de un organismo del género Bdelloidea.
Bob Blaylock / WIKIPEDIA

Veíamos que cuando el permafrost se descongela, se libera CO2 y metano, pero también resurgen virus y bacterias que han pasado decenas de miles de años congelados y que son del todo desconocidos.

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