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Signos de alerta en el desarrollo motor de un niño: "Los primeros años son cruciales"

Una madre ayuda a caminar a su hija
Una madre ayuda a caminar a su hija
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Una madre ayuda a caminar a su hija

Durante los primeros seis años de vida, un niño adquiere, de forma progresiva y continua, distintas habilidades funcionales en diferentes áreas. Entre ellas, la motora que, junto con el resto (lenguaje, cognitiva y socio-afectiva) forman parte indispensable de su desarrollo psicomotor.

Aunque la mayoría alcanza las distintas destrezas físicas siguiendo un patrón de tiempo similar, cada niño se desarrolla a un ritmo distinto. No obstante, un retraso en la adquisición de habilidades funcionales no implica, necesariamente, un problema futuro. 

Sin embargo, es importante que los padres estén atentos ante cualquier signo de alerta o bandera roja que presente. No se trata de que se alarmen antes de tiempo, sino prevenir y anticipar una posible patología futura. “Los padres son los que pueden detectar las primeras señales de alarma porque son los más cercanos al niño”, asegura Elena Sánchez, terapeuta ocupacional.

A continuación, enumeramos distintos signos de alerta en el desarrollo motor de un niño desde sus primeros meses de vida hasta los seis años de edad:

Recién nacido

  • Llanto anormal (agudo, corto…etc.)
  • Actitud en hiperflexión
  • Manos cerradas
  • Dedos en garra
  • Ausencia de rotación de cabeza
  • Dificultad de succión/deglución

De 1-3 meses

  • Ausencia de sonrisa efectiva y seguimiento ocular
  • Llanto excesivo
  • Motilidad anormal (asimetrías)
  • Ausencia de sostén de cabeza
  • Hipo o hipertonicidad axial (resistencia o flacidez de la parte central del cuerpo)

De 3-6 meses

  • Hipertonía o hipotonía de miembros, cuello y tronco
  • Persistencia de reflejos primarios
  • No se sienta con apoyo
  • No alcanza objetos
  • No se orienta hacia el sonido de un sonajero

De 6 a 9 meses

  • Epasticidad (músculos tensos y rígidos) de miembros inferiores
  • Hipotonía de tronco
  • Ausencia de pinza manipulativa
  • No se sienta sin apoyo
  • No dice monosílabos y bisílabos

De 9 a 12 meses

  • Tiene problemas para adquirir la marcha
  • Ausencia de bipedestación (mantenerse erguido sobre las extremidades inferiores)
  • Manipulación repetitiva, torpe o asimétrica
  • Presencia de movimientos involuntarios o asimétricos
  • No repite los sonidos que oye

De 1 a 2 años

  • No camina, se interesa o acciona
  • Manipulación torpe o estereotipada
  • Ausencia de marcha autónoma
  • Ausencia iniciativa (no construye torre con cubos)
  • No sube escalones gateando
  • No trepa escaleras gateando
  • No baja las escaleras gateando hacia atrás
  • No se pone de pie cuando está sentado
  • No hace rodar una pelota imitando al adulto
  • No se sienta en una silla pequeña

De 2 a 3 años

  • Tiene un pobre equilibrio sobre un pie y sobre las alturas
  • No mejora sus saltos
  • No pedalea un triciclo
  • No ayuda a vestirse
  • No lava y seca sus manos
  • No come por sí mismo
  • No juega e imita en sus juegos
  • No baja las escaleras caminando con ayuda
  • No arroja ni patea una pelota a un adulto
  • No salta en un sitio con ambos pies

De 3 a 4 años

  • No corta con tijeras
  • No patea una pelota grande cuando rueda hacia él
  • No coge una pelota con las dos manos
  • No sube las escaleras alternando los pies

De 4 a 5 años

  • No se mantiene en pie sin ayuda
  • No camina en una tabla manteniendo el equilibrio
  • No hace rebotar o coge una pelota grande
  • No baja las escaleras alternando los pies
  • No pedalea un triciclo y no da una vuelta a una esquina

De 5 a 6 años

  • No camina sobre una tabla ni mantiene el equilibrio hacia delante, hacia atrás y de lado
  • No rebota la pelota ni la controla
  • No golpea una pelota con un bate o palo
  • No monta en bicicleta
  • No camina o juega en una piscina con el agua hasta la cintura

La importancia de la atención temprana

Todos estos hitos son orientativos y servirán como guía para padres y familias. Sin embargo, es imprescindible que, ante cualquier duda o síntoma de alerta, el niño sea evaluado por su pediatra quien decidirá, si lo considera necesario, que comience con un tratamiento de atención temprana.

Intervenir de forma precoz es vital, ya que en los primeros años de vida el cerebro presenta una mayor plasticidad y las terapias tienen una mayor eficacia. "Es importante mejorar las funciones cerebrales del niño estimulándole durante este periodo. Los primeros años son cruciales tanto para el desarrollo motor como para el cognitivo y con una intervención temprana podemos reducir el desfase en el desarrollo, que en algunos casos podría ser mayor a medida que el niño crece", asegura la terapeuta ocupacional.

Intervenir de forma precoz en niños es esencial ya que "puede prevenir la aparición de problemas futuros", tal y como aseguró Marta Fernández, directora de un Centro de Atención Temprana, en una entrevista con 20minutos. No obstante, subraya Sánchez, "no podemos olvidarnos de respetar el ritmo y las capacidades del niño”.

La labor del terapeuta ocupacional y la fisioterapeuta

El terapeuta ocupacional y el fisioterapeuta se encargan de tratar las dificultades del niño a nivel motor. Ambos profesionales trabajan en la identificación, evaluación e intervención del menor para facilitar su desempeño en las actividades del día a día.

“Nuestra labor se orienta hacia las necesidades funcionales del niño relacionadas con la participación en las actividades de la vida diaria y el juego, y con el desarrollo sensorial, motor y postural con especial énfasis en el desarrollo de la motricidad fina, la integración sensorial y la autorregulación”, explica Sánchez.

Sus estrategias de intervención incluyen, entre otras, la adaptación del ambiente, la facilitación de la adquisición de habilidades funcionales, la educación y apoyo familiar, y el diseño y aplicación de productos de apoyo. El objetivo final es que el niño sea lo más autónomo posible en cada una de sus etapas de desarrollo.

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