Belén Molleda  Periodista
OPINIÓN

El regreso de Pancho Villa

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá en una imagen reciente.
El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá en una imagen reciente.
RICARDO RUBIO / EP

Uno de los fuertes de nuestros partidos es que se enzarzan a la primera ocasión que se les brinda. Ahora, le toca el turno a los impuestos. Resulta que el Gobierno central y los autonómicos han iniciado una carrera de propuestas de modificaciones fiscales hasta tal punto que ya ni ellos mismos saben si defienden subirlos o bajarlos. El ejército de Pancho Villa regresa a escena.

Entre todo este guirigay, el debate más relevante lo ha planteado el ministro de la Seguridad Social, que se metió en un berenjenal tremendo al defender una centralidad fiscal en España de la que se desvincularon inmediatamente sus compañeros de filas, además de las autonomías que tan pronto reclaman mayores competencias como se echan las manos a la cabeza cuando la comunidad vecina adopta una medida que no les conviene.

Soy de las que creo que el señor Escrivá tiene más razón que un santo al defender una recentralización fiscal en un país con diecisiete sistemas impositivos distintos que compiten entre sí: uno el de Navarra; otro el de Euskadi; y un tercero el de las comunidades de régimen común, que, a su vez, gozan de capacidad para gestionar unos cuantos tributos que tienen cedidos. Todo ello mientras el Parlamento es incapaz de aprobar un sistema de financiación autonómico, que releve al que caducó en 2014, y que no tiene visos de salir adelante.

Pretender impedir que una autonomía en el ejercicio de sus competencias impulse una medida fiscal y, a su vez, poner el grito en el cielo cuando el ministro de turno aboga por una recentralización fiscal en el Estado es cuando menos contradictorio. ¿En qué quedamos, queremos más competencias o no? Soplar y sorber no puede ser, señor@s.

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