Belén Molleda  Periodista
OPINIÓN

El "estorbo" de Feijóo

El saludo de Sánchez y Feijóo en su primer cara a cara en el Senado
El saludo de Sánchez y Feijóo en su primer cara a cara en el Senado
EFE

A alguien del equipo de Sánchez le ha debido parecer buena idea que el presidente emplee la palabra "estorbo" cada vez que se dirige al principal partido de la oposición y, en línea con esta teoría, saca este término a relucir cada vez que tiene oportunidad. Lo ha hecho en el Congreso y esta misma semana en el Senado, donde en su primer cara a cara con Feijóo, le ha acusado a él y a los suyos de "estorbar, estorbar y estorbar", es decir, de "estorbar" por triplicado.

En un debate en el que el líder de la oposición lanza una propuesta económica para afrontar una situación delicada, el jefe del Gobierno puede rebatir este planteamiento con argumentos más o menos sólidos, faltaría más, pero lo que no debe hacer es descalificar al que lanza una propuesta para hacer frente a una inflación que azota no solo a España, sino a toda la UE, y que se ha convertido en el problema fundamental del país.

Son tiempos de guerra, en los que llegar a fin de mes para muchos se ha convertido en un calvario, y en los que es obligado tender puentes y encontrar soluciones. A Feijóo se le podrá acusar de querer ser más de Finisterre que nadie, de lanzar chistes en sus discursos que nadie entiende o de dejar en el aire su relación futura con Vox, pero lo que no se le puede reprochar es que no haya planteado propuestas y que no cuide las formas.

El mundo se está rearmando en sentido literal para protegerse de posibles agresiones exteriores y la economía está abocada a una recesión si la guerra no acaba ya. En este contexto, lo que el ciudadano espera no son rifirrafes que solo conducen a la apatía, cuando no a la indignación, sino pactos que ayuden a solventar esta situación. Sin más.

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