Los expertos cuestionan lo que sabíamos hasta ahora sobre la transmisión de la viruela del mono y el período en que es contagioso

Imágenes de pacientes de viruela del mono de Reino Unido entre 2018 y 2021.
Imágenes de pacientes de viruela del mono de Reino Unido entre 2018 y 2021.
ESCMID (CAPTURA)
Lolita Belenguer analiza los últimos estudios sobre la viruela del mono

Un estudio británico realizado con siete pacientes de viruela del mono diagnosticados entre 2018 y 2021 en Reino Unido cuestiona la evidencia disponible hasta el momento sobre la transmisión, la sintomatología y los tratamientos para esta enfermedad que hasta ahora se había diagnosticado de forma esporádica fuera de las zonas donde es endémica. 

Este trabajo ha sido presentado durante un simposio organizado este martes por la Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas, que reunió telemáticamente a cinco especialistas de diferentes países para analizar el mayor brote de viruela del mono registrado fuera de los países donde esta enfermedad es endémica. 

En la presentación de este coloquio, el profesor del Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), Jørgen Eskild Petersen, planteó que las preguntas clave que en estos momentos urge responder es si estamos ante un brote surgido en varios países "de transmisión sexual" o si es posible que el virus de la viruela del mono haya desarrollado "una nueva habilidad para transmitirse por el aire"

"Algunos de nuestros colegas africanos han sugerido que no deberíamos referirnos a la variante de África occidental sino a la 'variante europea' para ser políticamente correctos", agregó antes de dar la palabra al profesor de la Escuela de Medicina Tropical de Liverpool Nick Beeching, quien presentó los resultados del mencionado estudio que ha salido publicado esta madrugada en la revista The Lancet Infectious Diseases.

Los expertos en sanidad animal tienen claro que tarde o temprano volveremos a tener otra pandemia y probablemente sea causada por una enfermedad transmitida por animales.

Según este trabajo, los siete casos de viruela del mono analizados en Reino Unido responden a cuatro hombres y tres mujeres. Todos entre los 30 y 50 años, salvo una niña de menos de dos años. Sobre la sintomatología, los investigadores recogen que todos desarrollaron lesiones cutáneas, pero, en cambio, tres (todos de 2021) no presentaron fiebre y a dos de ellos no se les inflamaron los ganglios linfáticos, que es un síntoma muy característico descrito hasta el momento para el diagnóstico de la viruela del mono.

Todos desarrollaron lesiones cutáneas, pero tres no presentaron fiebre y a dos de ellos no se les inflamaron los ganglios linfáticos

Una de estas dos personas, en concreto, fue la que menor número de pústulas tuvo en la piel (10 entre la cara, el tronco, los bracos y las manos), en comparación con el resto de pacientes analizados, que presentaron desde 30 hasta 150 erupciones por todo el cuerpo, incluso bajo una uña y en los genitales (labios mayores y escroto también).

Respecto a los antecedentes de viaje a zonas donde esta enfermedad es endémica, los cuatro varones sí habían estado en Nigeria, mientras que las tres mujeres se contagiaron en Reino Unido. Una de ellas era una trabajadora sanitaria que había sido vacunada contra la viruela (con Imvanex) seis días después de atender a uno de los pacientes y otra de ellas era la madre de la niña del estudio, que decidió quedarse en el hospital para no dejar a su hija sola asumiendo el riesgo de contagio al que se exponía.

Periodo de contagiosidad

"Las dudas que plantea este estudio son lo prolongado que puede ser un sujeto infeccioso", destaca el profesor de Epidemiología y Enfermedades Exóticas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), José Poveda. Según los investigadores británicos, "las características notables de la enfermedad incluyeron viremia (virus en la sangre)" y la "detección prolongada de ADN del virus de la viruela del simio en el tracto respiratorio superior". 

En concreto, cinco pacientes pasaron más de tres semanas aislados porque seguían dando positivo por PCR (entre 22 a 39 días), incluso después de haber superado las lesiones cutáneas, explican los investigadores. "Si es positivo a la PCR por encima del día 22 llegando hasta el día 39, ello plantea que efectivamente pueden seguir siendo infecciosos aunque aparentemente hayan superado la enfermedad", explica Poveda. 

Hasta el momento y según la evidencia disponible, recuerda la experta en Salud Internacional y Medicina Tropical del Hospital Clínic e investigadora de ISGlobal, Natalia Rodríguez-Valero, la viruela del mono no se transmite entre personas asintomáticas. Sin embargo, este nuevo trabajo muestra que los pacientes seguían siendo portadores del virus a pesar de habérseles caído las costras de las erupciones cutáneas, que es cuando se da por superada la enfermedad.

"Aunque este último brote ha afectado a más pacientes de los que habíamos encontrado anteriormente en el Reino Unido, históricamente la viruela del mono no se ha transmitido de forma muy eficiente entre las personas, y en general el riesgo para la salud pública es bajo", comentó el doctor Hugh Adler, del Liverpool University Hospitals NHS Foundation Trust, en Reino Unido, y autor principal del trabajo.

Tratamientos

Respecto a los tratamientos administrados, los investigadores observaron las respuestas de los pacientes a dos antivirales diferentes -brincidofovir y tecovirimat-, y hallaron que el tecovirimat podría acortar la duración de los síntomas y reducir el tiempo de contagio de un paciente, aunque los expertos advierten de que es necesario investigar más y no se pueden sacar conclusiones con un solo caso.

En concreto, tres pacientes recibieron brincidofovir y una tecovirimat. Los investigadores observaron que los pacientes tratados con brincidofovir sufrieron daños hepáticos como efecto adverso y, en consecuencia, se abandonó el tratamiento. Finalmente, todos se recuperaron completamente de la enfermedad.

De las dos mujeres a las que no se les inflamaron los ganglios linfáticos, una fue la sanitaria que se había vacunado tras su exposición al virus y la otra fue la madre de la pequeña contagiada, que fue la única que recibió tecovirimat (dos veces al día durante dos semanas). Esta es, además, la paciente que durante menos tiempo sufrió la enfermedad y menos días de hospitalización requirió (10). Sin embargo, el resto de pacientes pasaron entre 39 y 13 días ingresados.

Este estudio "es interesante como descripción, pero aporta muy poco o nada, por lo muy limitado de los casos tratados". En cuanto al tecovirimat, "con un único caso tratado no hay nada real que decir, aunque no contradice los datos por los que ha sido autorizado, y no ha tenido efectos secundarios", comenta Mar Faraco, presidenta de la Asociación de Médicos de Sanidad Exterior (AMSE), a Science Media Centre España.

Dado que aún no se han establecido las estrategias óptimas de control y tratamiento de la infección, los datos del estudio podrían contribuir a los esfuerzos mundiales por comprender mejor las características clínicas de la enfermedad, así como la dinámica de transmisión.

"Mientras las autoridades de salud pública intentan comprender la causa de los brotes de viruela del mono de mayo de 2022 en Europa y Norteamérica -que han afectado a varios pacientes que no han informado de ningún viaje ni han identificado un vínculo con un caso conocido anteriormente-, nuestro estudio ofrece algunas de las primeras ideas sobre el uso de antivirales para el tratamiento de la viruela del mono en humanos", destaca el doctor Hugh Adler, del Liverpool University Hospitals NHS Foundation Trust, en Reino Unido, y autor principal del trabajo. 

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