Konrad Lorenz, uno de los padres de la etología y de los primeros en hablar de los "sentimientos" de los perros

Un par de perros junto a unos polluelos.
Un par de perros junto a unos polluelos.
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A lo largo de la historia, no han sido muchos los que se han dedicado a investigar el comportamiento animal. De hecho, cuando Charles Darwin publicó su libro La expresión de las emociones en el hombre y en los animales en 1872, muchos fueron los extrañados que preguntaron qué emociones iba a sentir un animal.

Por suerte, Darwin no fue el único que quiso entender más a los animales: el fisiólogo Ivan Petrovich Pavlov y el zoólogo Konrad Lorenz son a día de hoy dos figuras pioneras que nos han enseñado las bases de lo que hoy sabemos en cuanto a comportamiento animal se refiere.

De hecho, ambos investigadores defendieron los mismos ideales pero mostraron al mundo teorías discrepantes pero que, de algún modo, juntas constituyen las bases de la ciencia que hoy en día conocemos como conducta animal.

La relación de Lorenz con los perros

Unos años posterior a Pavlov, Konrad Lorenz (1903 - 1973) fue un zoólogo, etólogo y ornitólogo, que estudió los instintos de los animales, especialmente gansos comunes y grajillas occidentales. Es considerado uno de los fundadores de la etología moderna, el estudio del comportamiento animal, de hecho, compartió el Premio Nobel de Medicina en 1973 con los etólogos Nikolaas Tinbergen y Karl von Frisch por sus descubrimientos en patrones de comportamiento individual y social.

Entre sus hallazgos, destaca el principio de la impronta, el proceso por el cual algunas aves nidífugas (es decir, aves que abandonan su nido temprano) se unen instintivamente con el primer objeto en movimiento que ven dentro de las primeras horas de eclosión. 

Estas investigaciones son por las cuales Lorenz es conocido en el mundo de la etología, pero lo cierto es que el etólogo fue pionero en cuanto a métodos de experimentación, ya que estaba empeñado en cambiar la forma de estudio científico del comportamiento de los animales (pasando de métodos experimentales a métodos observacionales).

Gracias a los métodos de observación de Konrad hoy en día entendemos el comportamiento de otras especies ya que nos sumergimos en su medio, vemos cómo lo perciben, cómo se relacionan... Y es que, en su labor investigadora, "Lorenz arranca de los animales inferiores para llegar al hombre, al que no tiene el menor reparo en aplicar deducciones extraídas de su constante observación del reino animal, de la misma forma que, antes, tampoco mostró reparo alguno en aplicar al animal todo ese complejo de conceptos que giran en torno a la psique, considerada convencionalmente atributo específico y privativo del hombre", se explica en su obra Cuando el hombre encontró al perro (1984).

El etólogo, en esta novela resumen de sus investigaciones, se dedica a observar las acciones y reacciones de sus animales, incluidos los perros, para después narrar sus resultados. 

Al hablarnos de una psique animal, sus deseos, apetencias, miedos, inhibiciones y represiones, Lorenz incurre en el antropomorfismo que le reprochan algunos de sus detractores. "Cualquiera que haya convivido con un perro y no esté convencido de que los perros tienen sentimientos como nosotros, es alguien psicológicamente trastornado e incluso peligroso", afirma en su obra.

En sus estudios y en ese antropomorfismo que los caracterizaba, se basan hoy en día muchas teorías del comportamiento en perros, tales como la antigua teoría de dominancia (ya obsoleta) o el condicionamiento operante.

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