Suecia 'copia' a Finlandia y acelera este lunes su camino a la OTAN para protegerse de Putin

La primera ministra sueca, Magdalena Andersson.
La primera ministra sueca, Magdalena Andersson.
Xinhua vía Europa Press

En 1709 la Batalla de Poltava acabó con el Reino de Suecia. Rusia se apuntó una victoria histórica que se recoge en los libros. Los siglos han pasado y en 2022 Estocolmo y Moscú vuelven a mirarse a la cara mientras el país nórdico deja atrás su neutralidad para acercarse definitivamente a la OTAN. Tanto que ya está llamando a la puerta. Finlandia hizo oficial este domingo su intención de entrar en la Alianza Atlántica y Suecia confirmó lo propio el lunes.

Estados Unidos, líder de facto de la OTAN, ha recibido de buen grado los planes de los que serán, si nada cambia, los dos nuevos miembros de la organización, que pasará a estar integrada por 32 países. "Durante mucho tiempo hemos apoyado, antes de la invasión, después de la invasión, la política de puertas abiertas. Finlandia y Suecia tienen asociaciones importantes de larga data con Estados Unidos, con los países de la OTAN. Son democracias de larga data. Es por eso que apoyamos su aplicación", expresó la Casa Blanca.

Estocolmo sitúa la neutralidad del país en la tradición, pero no en los Tratados internacionales. Durante los conflictos militares de la primera mitad del siglo XIX, Suecia mantuvo este estatus, declarado directamente por el rey Gustavo XIV en 1834. Suecia fue durante mucho tiempo una fuerte potencia militar, pero adaptó la política de neutralidad a sus propios intereses políticos. En 1941 permitió el tránsito de fuerzas alemanas a través del territorio sueco hacia el frente finlandés, y al mismo tiempo protegió a los refugiados del nazismo.

Después de 1945, Suecia optó por mantenerse neutral y entonces esa posición suya dependía en gran medida del estatus de Finlandia e indirectamente también de la política de la URSS hacia Helsinki. En todo caso, Suecia sí ha desarrollado, sobre todo en los últimos años, una importante fuerza militar. El papel de los ejércitos en los países que viven bajo la sombra de Putin es clave, porque son conscientes de que necesitan protegerse de una amenaza latente como es Rusia.

Por lo pronto, el informe encargado por el Parlamento sueco para valorar la posible entrada del país nórdico en la OTAN ha concluido que esta adhesión reduciría el riesgo de sufrir un ataque ruso, lo que a priori allana el camino para que el Gobierno de Magdalena Andersson presente una solicitud formal. Si Suecia se queda fuera de la OTAN, "no tendría las garantías de seguridad que implica ser miembro" y que suponen "un riesgo más bajo de acciones unilaterales" por parte de la vecina Rusia. El informe apunta como hipótesis un ataque a la isla de Gotland, en el mar Báltico.

En este escenario, Rusia se apresuró a rechazar los movimientos de Suecia y Finlandia. Como va con ventaja, la reacción de Moscú se centró en el caso finés, y amenazó incluso con "represalias de carácter militar". El comunicado del Ministerio de Exteriores ruso fue rotundo: "Ni las garantías de Rusia sobre la ausencia de intenciones hostiles hacia Finlandia, ni la larga historia de buena vecindad y cooperación mutuamente beneficiosa entre nuestros países han convencido a Helsinki de las ventajas de mantener una política de no alineación militar".

Por su parte, el ministro de Exteriores de Finlandia, Pekka Haavisto, ha asegurado este jueves que su país no se enfrenta a una "inminente amenaza militar" pero ha señalado que la agresión rusa contra Ucrania ha cambiado el entorno de seguridad europeo y finlandés, en pleno debate sobre el ingreso a la OTAN. Suecia piensa igual, y el destino es la entrada en la Alianza Atlántica. Por lo que pueda pasar.

Pero ambos países se van a encontrar con trabas. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ya ha adelantado que su país vetará la entrada en la OTAN -para la que se necesita unanimidad entre los 30 miembros- de ambos países, a los que acusa de "ser una casa de invitados para el terrorismo" por, dijo, "acoger" a miembros de las milicias kurdas. Además, calificó como "error histórico" la adhesión en su momento de Grecia, con quien Turquía mantiene disputas. "No tenemos una opinión positiva", sentenció Erdogan sobre las aspiraciones de Helsinki y Estocolmo.

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