Llega el calor y se activan las serpientes de España, vecinas discretas y víctimas del desconocimiento a las que es ilegal matar

  • Todas las culebras son serpientes, pero no todas las serpientes son culebras.
Una serpiente en una imagen de archivo.
Culebra de escalera.
WIKIMEDIA COMMONS
Estas son las 14 serpientes de la península ibérica 
bicheando.net

Con la llegada de la primavera y la subida gradual de temperaturas, la vida silvestre cobra vida en todo el territorio, tanto en la región eurosiberiana, que incluye hayedos y robledales, como en la mediterránea, con los bosques de ribera, matorral, pinares o encinares.

Entre las especies que aumentan su actividad en esta época del año están las serpientes, con las que hay más posibilidades de tener un encuentro fortuito, ya que ellas comienzan su periodo reproductor con la primavera y nuestras salidas al campo para disfrutar del clima también son más frecuentes.

Las serpientes en la cultura

Históricamente, y en particular en las regiones occidentales de cultura cristiana, la figura de la serpiente es un símbolo siniestro y negativo, y la perspectiva semántica y lingüística que actualmente tanto da que hablar sobre el impacto del lenguaje en nuestra educación sociocultural, también se ve afectada por esta tradición religiosa que se remonta a la Biblia y al pecado original. Así, usamos víbora para referirnos a alguien con malas intenciones y "ser una serpiente" lo asociamos a una conducta desleal, traicionera e interesada, y como sinónimo del diablo.

Sin embargo, en otras regiones del mundo, las serpientes simbolizan todo lo contrario. En las culturas asiáticas, a menudo son honradas en la iconografía y relacionadas con la medicina y la curación. En las culturas mesoamericanas fueron reconocidas como dioses y protectoras de la fertilidad y el renacimiento.

En la parte del mundo que nos ocupa, estas expresiones integradas en el constructo psicológico han contribuido a aumentar su mala fama y una apreciación desproporcionada, e infundada, del riesgo que representan.

Citando a Astrid Guillaume, zoosemiótica de la Universidad de la Sorbona, "el significado de los símbolos en una cultura se forjó a menudo en la Edad Media en oposición a otra cultura o religión. Lo mismo ocurre con las expresiones que maltratan a los animales, que a menudo datan de la Edad Media, y que deberían revisarse para mostrar un mayor respeto por ellos". La ciencia está en constante evolución y hoy nadie con una mínima información pone en duda que los animales, desde invertebrados terrestres y marinos hasta aves o mamíferos, son seres sintientes con sistemas comunicativos y sociales y con una capacidad cognitiva que está sorprendiendo por su complejidad, y por lo que "las definiciones de los diccionarios deberían revisarse para reflejar este progreso científico", apunta la experta en la disciplina que estudia los métodos de comunicación entre personas y otras especies animales.

Las serpientes en España

Hemos hablado con Carlos Cabido, doctor en biología, ecólogo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, de Guipúzcoa, y vocal de conservación de la Asociación Herpetológica Española, quien nos señala que "la Península Ibérica, por su situación, presenta una considerable amplitud bioclimática y esto propicia la relativamente alta variedad de especies que podemos encontrar en grupos como el de las serpientes u ofidios. Se trata de animales ectotermos, esto es, que son incapaces de generar su propio calor y que regulan su temperatura dependiendo de la del ambiente, por lo que están adaptados a condiciones de temperatura y humedad ambiental concretas, de las cuales son muy dependientes. Además, la Península Ibérica, durante la última glaciación jugó un importante papel como "refugio", al quedar la distribución de muchas especies restringida a ella, lo que también ha favorecido la biodiversidad que observamos actualmente".

En España convivimos con una respetable diversidad de serpientes, ya que reúne tanto especies con una distribución más bien septentrional dentro de Europa, como la culebra lisa europea (Coronella austriaca), junto a especies típicamente mediterráneas como la culebra de escalera (Zamenis scalaris). E incluso tenemos alguna especie endémica como la víbora cantábrica (Vipera seoanei).

Del mismo género es la culebra lisa europea, que vive en climas más fríos en la sierra. Se diferencia de la meridional por su escama rostral (en el “morro”) grande y aguda. Es muy tranquila.
Culebra lisa europea.
112 COMUNIDAD DE MADRID

Lamentablemente, también tenemos que hablar de serpientes exóticas invasoras. Una de ellas, "la culebra real de California (Lampropeltis californiae), es la única especie de ofidio presente en las Islas Canarias, que no cuentan con especies nativas, y un serio problema para sus reptiles endémicos», nos aclara el herpetólogo. En cuanto al archipiélago de las Islas Baleares, la invasión se debe a especies nativas de la Península que llegaron a través de olivos centenarios usados en jardinería, especies que también funcionan como invasoras y suponen un riesgo para la fauna y la biodiversidad nativa insular, que tampoco tenía presencia de ofidios previamente.

Carlos Cabido, no obstante, quiere aclarar la delicada situación de la invasión en Gran Canaria con contundencia: "La introducción de la especie invasora en Canarias no fue accidental, como en Baleares, sino que se produjo a partir de mascotas huidas. Además, no se debió realmente a la tenencia o a la venta ilegal de estas, ya que originalmente estaba permitida. Pero debemos observar lo irresponsable que fue permitir esa venta cuando podíamos prever perfectamente el potencial invasor que la especie tenía, sobre todo tratándose de islas, que son ecosistemas especialmente vulnerables a las invasiones biológicas. La culebra real de California es una especialista depredadora, de reptiles ni más ni menos, cuando Canarias alberga, precisamente, los conocidos lagartos, lisas y perenquenes canarios, todos ellos endémicos y algunos en peligro de extinción. Aunque ahora, cuando ya es demasiado tarde, su venta y tenencia ya está prohibida, fue muy irresponsable no haberlas prohibido preventivamente. Al hilo de todo esto, lo que proponemos algunos es que el comercio de especies exóticas en general se regule aplicando un principio de precaución y obligando a demostrar, antes de autorizar su venta, que la especie en cuestión no supone un peligro de invasión biológica en la zona (sea en las islas o en la Península). Algo similar a lo que se hace con los nuevos alimentos, que obligatoriamente deben pasar unos controles previos antes de que se autorice su salida al mercado. El sistema de regulación que se aplica a las especies exóticas funciona como si, en el caso de los alimentos, solo se prohibiera la venta una vez se hubiera documentado una intoxicación masiva".

España cuenta actualmente en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras con más de diez grupos taxonómicos entre los que se encuentran animales como los mapaches, la cotorra argentina, la avispa asiática, el galápago de Florida o la trucha arco iris.

Pero saber más de estos reptiles nativos sin extremidades con los que convivimos se enfrenta a algunos problemas de conservación más básicos: el desconocimiento general por el miedo que provocan, y que a menudo culmina con su muerte en nuestras manos, y la dificultad de obtener datos.

De nuevo, Carlos Cabido nos informa: "No hay ninguna especie de serpiente clasificada en los catálogos de especies amenazadas pero, en muchos casos, se debe a que no disponemos de datos para evaluar la tendencia de sus poblaciones. Existe un claro sesgo por parte de las administraciones, con algunas excepciones, como el caso de Navarra, que ejecutan programas de seguimiento solo de especies que ya están catalogadas (de las cuales, Europa pide informes cada 6 años), pero tienden a ignorar a las que se consideran especies comunes. A eso se le une que las serpientes son especies de las que es realmente difícil obtener datos de campo".

La excepción a la que alude sobre el Gobierno de Navarra es un plan de seguimiento de todas las especies de anfibios y reptiles presentes en su territorio. En el presente año, la Sociedad de Ciencias Aranzadi ha incorporado una metodología específica de muestreo para obtener datos de la presencia y abundancia de ofidios, contando con la participación del Servicio de Guarderío navarro.

Por otra parte, la Asociación Herpetológica Española también realiza, desde hace años, el programa SARE (Seguimiento de Anfibios y Reptiles de España), en el que se registran avistamientos de estas especies contando con la participación ciudadana voluntaria.

"El seguimiento de muchas especies comunes es esencial para identificar repentinos declives, como el caso del gorrión o de la salamandra común. Esta última, siendo abundante, casi desapareció bruscamente de algún país europeo debido a la introducción de un hongo patógeno. Sobre la mayor parte de las poblaciones de serpientes, apenas sabemos nada de su tendencia poblacional, y en el contexto actual de la emergencia climática y enfermedades emergentes, esto se antoja más necesario que nunca. Precisamente, para paliar en parte ese vacío de información científica y desatención, desde Aranzadi hemos puesto en marcha una campaña de participación ciudadana en el País Vasco, usando las redes sociales".

Si estás en el País Vasco y quieres ayudar con el plan de seguimiento y registro de serpientes de Aranzadi, puedes mandar tus fotografías y su ubicación a través de Twitter con el hashtag #Sugebizi, "y nosotros, a partir de la foto, les decimos, siempre que sea posible, qué especie es la que han tenido la suerte de fotografiar. Además, contamos algunas curiosidades sobre su historia natural, su evolución o su relación con el medio, tanto natural como humano".

Respeto, distancia, calma y fotos sin flash

Matar serpientes es ilegal, por mucho miedo que causen debido, sobre todo, al desconocimiento. En la Ley 42/2007, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, se establece un régimen específico de protección de toda la fauna silvestre, que así recoge el artículo 52.3:

"Queda prohibido dar muerte, dañar, molestar o inquietar intencionadamente a los animales silvestres, sea cual fuere el método empleado o la fase de su ciclo biológico. Esta prohibición incluye su retención y captura en vivo, la destrucción, daño, recolección y retención de sus nidos, de sus crías o de sus huevos, estos últimos aun estando vacíos, así como la posesión, transporte, tráfico y comercio de ejemplares vivos o muertos o de sus restos, incluyendo el comercio exterior".

De las quince especies que tenemos en España (contando con la culebra bucerrig, Psammophis schokari, con presencia en Melilla), seis de ellas son venenosas, pero eso no implica que representen un riesgo mortal para nosotros, salvo en el caso, excepcional, de una alergia o de existir patologías previas. Tres de las especies con veneno presentan unos dientes inoculadores en una posición muy retrasada en el interior de la boca, de manera que solo pueden inyectar su tóxico a las presas que están tragando. Y en cuanto a las otras tres especies, que son las víboras presentes en la Península, su mordisco suele responder a una reacción defensiva, que no agresiva, "de hecho es frecuente que se trate de una mordedura seca y ni siquiera inoculen veneno", puntualiza Carlos. Ninguna serpiente atacará salvo si se siente amenazada o la manipulamos con rudeza y sin precaución, y elegirán la huida como primer método de respuesta ante nuestra presencia.

"Lejos de la creencia popular, la posibilidad de un desenlace fatal por mordedura de víbora es realmente remota. Por ponerlo en contexto, en España es cuatro veces más probable morir por picadura de abeja", matiza el biólogo.

Un ejemplar de víbora seoane.
Víbora cantábrica o de Seoane.
Keta / Wikimedia

Si nos encontramos, por lo tanto, con una serpiente, la recomendación del profesional es sencilla: "simplemente mantener la calma en caso de tener la suerte, sí, la suerte, de cruzarse con una. Basta con mantener una distancia prudencial de un par de metros y disfrutar de su observación sin perseguirla ni tratar de tocarla y muchísimo menos agredirla. Posiblemente huirá, pero, si somos respetuosos y no hacemos movimientos bruscos, tal vez nos deje observarla un momento o incluso sacarle una foto, ¡sin flash! Y digo lo de suerte porque en realidad son animales de hábitos bastante secretos y erráticos, difíciles de observar".

Otras sugerencias de sentido común son mirar dónde nos sentamos en un entorno silvestre, no introducir las manos en huecos, agujeros o levantar piedras donde pueden estar refugiadas y, si se da el caso de recibir un mordisco accidental, acudir a un centro médico donde aplicarán el tratamiento adecuado independientemente de la especie.

Son tan discretas, en realidad, que la convivencia con ellas suele pasarnos totalmente desapercibida incluso en zonas verdes urbanas o periféricas, donde no representan ningún problema. Pero si nos encontrásemos una serpiente en una situación que supusiera un riesgo tanto para ella como para transeúntes o habitantes de una vivienda privada, la actuación correcta pasa por avisar al servicio de emergencias 112.

Perros y serpientes

Hemos preguntado al Hospital Veterinario Terán, ubicado en Asturias, y con una trayectoria profesional de 40 años, cómo deben actuar los propietarios de mascotas, especialmente perros, si eventualmente fueran mordidos por una serpiente, y nos indican que "ante la sospecha de mordedura de serpiente lo ideal es acercarse a un centro veterinario lo antes posible, sobre todo si hay dudas de si es venenosa o no. Normalmente, si sí que lo es, la mordedura provoca dolor, con lo que el animal se habrá quejado de forma evidente, y se produce reacción inflamatoria local de forma rápida con edema de la zona y dolor a la palpación". También nos señalan que "en general hay buena respuesta al tratamiento sintomático y tras unos días mejoran" pero que es importante que estén bajo supervisión y estar atentos a posibles reacciones "que pueden complicar el cuadro e incluso poner en riesgo la vida del animal, por eso, requieren control veterinario riguroso los primeros días hasta estabilizar y asegurarnos que se ha superado".

Por lo tanto, y sirva esto como una reflexión final para disfrutar al máximo de nuestros campos, dehesas, montes, desiertos y masas forestales, procuremos no dejarnos llevar por el pánico si nos tropezamos con una serpiente, cuyo temor y sobresalto, casi con seguridad, será mayor que el nuestro y se apresurará a poner distancia de por medio.

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