La labor del educador canino, el profesional que nos da las herramientas para enseñar y modificar la conducta de nuestros perros

Un perro dando la pata a su educador canino.
Un perro dando la pata a su educador canino.
Leon Natan / PEXELS

El mundo animal es amplio y extenso. Existen multitud de profesiones relacionadas con nuestras mascotas y con los animales, en general pero, posiblemente, el campo que más ha crecido en los últimos años sea el de la educación canina, debido a la mayor concienciación de los dueños y de la sociedad sobre los cuidados esenciales de nuestros peludos.

Cada vez es más común encontrarse dueños interesados en darle una buena educación a sus 'hijos de cuatro patas' para que no generen conductas negativas, a la vez que, cada vez son más las personas que acuden a estos profesionales para tratar unas ya arraigadas problemáticas en sus mascotas. Pero, ¿cómo definiríamos la educación canina y al educador canino?

Según Enrique Solís, director de  LealCan Adiestramiento, el educador canino es aquel que se encarga de ayudar a los guías con la convivencia de sus perros. Es una profesión muy relacionada con lo que antiguamente llamábamos adiestrador y también muy pegada a la etología canina, ya que hay también que conocer el comportamiento del animal. 

"En nuestra empresa diferenciamos entre especialistas en diagnóstico y educador canino, siendo el primero el encargado de observar y determinar un problema de conducta y, siendo el segundo el que proporcione las herramientas a los guías para corregir ese mal comportamiento, por ejemplo", expresa Solís.

Cómo formarse y en qué consiste la educación canina

A pesar de ser cada vez mayor la demanda de educadores caninos y más grande la res de educadores caninos que podemos encontrarnos, no existe una formación reglada a nivel nacional, por lo que es necesario buscar una escuela o cursos privados. "Existen cursos en la Universidad Complutense, por ejemplo, pero la mayor parte de los educadores caninos que conozco se forman en escuelas de referencia a nivel autonómico o nacional, las cuales, en su mayoría, son privadas", explica Eliseo Rodríguez, educador canino en LealCan.

En cuanto al trabajo en sí, siendo educador canino te puedes encontrar numerosos casos diferentes ya que, existen multitud de problemas de conducta que pueden tener estos animales. "Existen las intraespecíficas, que son aquellas que ocurren entre perros, es decir, entre animales de la misma raza; o las interespecíficas, que son las que afectan a más especies, normalmente cuando hablamos de perros, éstas serían problemas de conducta con personas o gatos, por ejemplo", explica Solís.

"A día de hoy, los casos que más nos llegan son relacionados con el preadiestramiento de cachorros y, también temas de adiestramiento en perros adultos, sobre todo aquellos con trastornos relacionados con la ansiedad por separación", añade el director de LealCan y también educador canino.

María del Carmen Pérez, especialista en diagnóstico de LealCan y también educadora canina, cuenta su experiencia con este tipo de trastornos: "Los perros son animales gregarios y sociables, les gusta estar en compañía de su grupo familiar y, como con el confinamiento hemos estado constantemente con ellos, a la hora de que volver al trabajo muchos perros se sienten solos y, alejarse de sus familias o guías, les causa ansiedad".

"Normalmente, un perro que sufre ansiedad por separación ladra, rompe cosas o se hace pis, entre otros signos. Hay primero que determinar si estos comportamientos son provocados por una enfermedad y, si no lo son, si es aburrimiento o ansiedad", detalla la educadora. "Para ello, se hace una visita al animal en su entorno familiar y se hace una serie de preguntas a sus guías sobre el carácter del perro y su comportamiento. Lo importante es conseguir la mayor cantidad de datos posibles para poder dar un diagnóstico y unas pautas a seguir (que serán con las que trabaja el educador canino)".

Siguiendo el caso de la ansiedad por separación, la función del educador canino es enseñar al dueño o guía del animal las herramientas necesarias para que él mismo pueda solucionar el problema, ya que es quién pasa la mayor parte del tiempo con el perro.

Con este ejemplo, podemos ver como la figura del educador canino es importante desde el punto de vista etológico y del comportamiento animal, como a la hora de tratarlo; por eso, el perfecto educador canino sabrá sobre ambas áreas (o trabajar dentro de un equipo multidisciplinar que las conforme) y podrá proporcionar una sólida respuesta a cualquier tipo de problema de conducta, así como será capaz de instruir al dueño y al animal en su educación canina.

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