El cambio de postura de Sánchez sobre el Sáhara tensiona la relación con Argelia, principal 'grifo' de gas de España

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el rey Mohamed VI de Marruecos; y el presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el rey Mohamed VI de Marruecos; y el presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune.
EUROPA PRESS

Argelia y España encaran turbulencias en sus relaciones diplomáticas tras varias décadas unidas por un excelente vínculo debido a la nueva postura española respecto al conflicto del Sáhara Occidental, en la que se ha posicionado a favor de la propuesta de Marruecos que despoja al pueblo saharaui de la idea de ser un territorio independiente sin consulta previa. 

La buena sintonía entre ambas naciones ha estado siempre respaldada por los acuerdos entre los dos países para suministrar gas argelino al estado español y, sobre todo, por mantener una postura similar respecto al conflicto del Sahara Occidental, una cuestión que ahora se presenta como el principal obstáculo a superar para mantener la armonía entre los estados.

Reacción argelina al anuncio

El comunicado del Gobierno de Pedro Sánchez y del Gabinete real este viernes ha dejado "muy sorprendidas" a las autoridades argelinas, y han optado por "convocar a consultas a su embajador en Madrid con efecto inmediato", según han informado a través de una nota emitida por el Ministerio de Asuntos Exteriores del país.

Antes de que se hiciera pública la versión oficial de Argel al respecto de la decisión de España de apoyar el plan marroquí, fuentes diplomáticas argelinas ya criticaban esta determinación española considerándola su "segunda traición histórica al pueblo saharaui". Así, han recordado que la primera se produjo tras ceder la que fuera su colonia a Marruecos y Mauritania en noviembre de 1975 a través de la firma de los Acuerdos de Madrid.

"Finalmente Marruecos ha obtenido lo que quería de España", señalaba la misma fuente, pues es la primera vez desde el inicio del conflicto que un Gobierno español tiende la mano a Rabat para prestarle su respaldo en sus intenciones sobre el Sáhara.

Primer desplante de España a Argel

Esta nueva polémica supone el segundo desplante del Ejecutivo de Sánchez a Argelia, pues ha pasado apenas un mes desde que la administración argelina comunicara al Gobierno en tono de advertencia que en ningún caso podía hacer llegar su gas a Marruecos.

Este aviso de Argel llegó después de que a principios de febrero España declarase que prestaría su ayuda a Rabat para que garantizase su seguridad energética a través de la regasificación en nuestro país de Gas Natural Licuado (GNL) adquirido por el país marroquí para después trasladarlo hasta sus fronteras mediante el gasoducto Magreb-Europa (GME).

Cabe recordar que las relaciones entre Argelia y Marruecos están completamente rotas desde agosto de 2021, hasta tal punto que la nación dejó de trasladar su gas hacia Europa a través del GME para evitar la participación de Rabat, por la que los marroquíes recibían unos 800 millones de metros cúbicos de gas natural y aproximadamente 200 millones de euros al año en concepto de comisiones por el paso del gas por su territorio.

¿Qué va a pasar ahora con el suministro de gas?

Argelia es el principal proveedor de gas de España y, en consecuencia, se abre un debate con la guerra en Ucrania de fondo sobre qué es lo que va a ocurrir a partir de ahora con el suministro. 

Sobre ello, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, sin precisar si se había comunicado previamente a Argel el cambio de postura de Sánchez, ha restado importancia a la preocupación, ya que "Argelia ha demostrado repetidas veces que es un socio fiable".

Así lo acredita que un mes después de anunciar su ruptura con Rabat, Argel confirmase a Albares en un viaje a la capital que el abastecimiento a España continuaría a través del gasoducto de Medgaz, y que la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, se trasladase a Argelia en las jornadas previas a la finalización del contrato para el suministro de gas a través del GME.

La última toma de contacto entre ambas naciones a este respecto se produjo este mismo mes de marzo. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, reafirmaron a través de una conversación telefónica su deseo de afianzar la cooperación energética, un gesto por el que el líder del PSOE describió al país como un "socio energético confiable".

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