Los vikingos: el 'olvido' intencionado de Putin en su justificación histórica sobre la Rus de Kiev para invadir Ucrania

  • Usa la medieval Rus de Kiev para justificar que rusos y ucranianos son un mismo pueblo y su ataque actual a Ucrania.
  • "Retuerce la Historia de manera injustificable", explica a 20minutos la británica Cat Jarman, autora de 'Los reyes del río'.
Impartiendo justicia en la Rus de Kiev, por Iván Bilibin.
Impartiendo justicia en la Rus de Kiev, por Iván Bilibin.
Iván Bilibin / WIKIPEDIA

El presidente ruso Vladimir Putin ha esgrimido varias justificaciones históricas para el reciente ataque a Ucrania: la "desnazificación" del país -retrotrayendo a la Segunda Guerra Mundial, que los rusos llaman la Gran Guerra Patriótica- o la medieval Rus de Kiev, que es el argumento clave para justificar que rusos y ucranianos son un mismo pueblo. "Rusos, ucranianos y bielorrusos son todos descendientes de la antigua Rus, que era el estado más grande de Europa", escribía el propio Putin en un artículo de julio de 2021 disponible en la web del Kremlin

"Es terrible cómo usa la Historia para justificar lo que, en realidad, es un genocidio", asegura a 20minutos Cat Jarman, bioarqueóloga británica especializada en el mundo vikingo y que ha pasado unos días en España promocionando su última obra Los reyes del río (traducción de Ana Herrera, Ática de los Libros, 2022), una nueva mirada al mundo vikingo basada principalmente en los datos arqueológicos y que, precisamente, tiene un par de capítulos centrados en la presencia de estos viajeros escandinavos en lo que hoy es Ucrania, donde ella misma trabajó -en el yacimiento rus de Vypovzyv a 75 kilómetros de Kiev en 2018-.

"Las palabras de Putin tienen algo de realidad, claro, porque la Rus vertebró las comunidades eslavas y es el origen de Rusia y Ucrania", analiza esta especialista, "pero se basa en premisas falsas, elige su parte de la Historia favorita, la que sirve a sus intereses. Partiendo de la base de que nunca se puede usar el pasado para justificar atrocidades presentes, decir que esos territorios deben ser solo uno porque siempre lo fueron es falso, obvia procesos históricos muy complejos, y abusa de un concepto erróneo y retuerce la Historia de manera injustificable", afirma tajante Jartman.

La batalla cultural por la Rus de Kiev viene de lejos y, paradójicamente, lo que significaban en la Edad Media aquellos territorios parece una metáfora bastante clara de lo que hoy ocurre. Una lucha entre Europa y lo eslavo. ¿Quiénes eran aquellos rus? La historiografía occidental acepta que eran lo que popularmente conocemos como vikingos, en concreto varegos, mayoritariamente llegados de la actual Suecia. Desde Rusia se defiende tradicionalmente que eran eslavos.

"Cuando Putin habla de la Rus de Kiev nunca, nunca menciona a los escandinavos", analiza Jartman. "Él sigue la escuela soviética que vetó vincularlo con los vikingos", afirma. Es conocida la fijación e interés que los grandes caudillos de la Historia rusa como Vladimir el grande, Pedro el Grande o Iván IV, conocido como 'El terrible' despiertan en el actual presidente ruso.

Los escandinavos viajaron en sus reconocibles barcos desde el Báltico, por distintos ríos como el Vístula, hasta el Volga y el Dniéper hasta llegar al Mar Negro y Constantinopla. En su trasiego, fundaron importantes ciudades como Novgorod o la propia Kiev y pequeños puestos comerciales y militares. En aquellas tierras fundaron, en torno al siglo IX, una entidad política conocida la Rus de Kiev, que subsistiría hasta el siglo XIII .

"Suponía una especie de frontera entre Asia y Europa, en cierto modo parecido a lo que es hoy", con Ucrania mirando más hacia Europa que a Rusia, explica Jartman. 

Allí una dinastía conocida como Rúrika, por uno de sus fundadores, llamado Rúrik, comenzó a crear un pequeño estado que fue creciendo con otros grandes personajes como el príncipe Oleg -que estableció su capital en Kiev- y Vladimir el Grande que trajo la Cristiandad al reino y al que admira el propio Putin -fervoroso creyente ortodoxo-. Tanto en Kiev como en Moscú hay grandes estatuas dedicadas al príncipe Vladimir.

En aquella época en la Rus vivía un crisol de culturas (escandinavas, eslavas, jázaras, bizantinas y otras) y precisamente la identidad a la que se asimila ha sido el gran problema. Esa cuestión identitaria es "el campo de minas político que sirve como telón de fondo para cualquiera que intente comprender a los vikingos en oriente", escribe Jartman.

La principal fuente histórica de aquel tiempo es la conocida Primera Crónica Eslava o Relato de los tiempos pretéritos, escrito varios siglos después por Néstor, un monje del monasterio de las Cuevas de Kiev. En sus páginas, relataba como las tribus eslavas, divididas e incapaces de enfrentarse a grupos de varegos (vikingos suecos), llamaron a unos hombres del norte llamados rus para que pusieran orden y gobernaran sobre ellos.

Pero, ¿quiénes eran esos rus? Lo cierto es que en la historiografía occidental está aceptado que eran otros grupos de vikingos suecos. Las pruebas arqueológicas han demostrado sin dudas la íntima conexión que existía entre aquellas tierras y Escandinavia. Hay restos de que eran parte de las extensas redes comerciales que instauraron los nórdicos desde Inglaterra hasta Bagdad y pruebas de ADN en enterramientos muestran orígenes escandinavos. También es verdad que hay restos de otras culturas, aunque se puede explicar en que los escandinavos eran gente flexible y se adaptaban y convivían con los pueblos anteriores (y esclavizaban y sojuzgaban, claro). Sin embargo, más hacia la Oriente la cuestión es más compleja: en Rusia, desde hace mucho tiempo, no complace demasiado que su origen nacional esté basado en unas élites dominantes venidas de la europea Escandinavia.

El barco de Oseberg, un Drakkar en el Museo de Barcos Vikingos (Oslo)
El barco de Oseberg, un Drakkar en el Museo de Barcos Vikingos (Oslo)
Peulle /WIKIMEDIA

Desde el siglo XIX las teorías se sucedían desde esa miranda buscando una respuesta: los rus venían desde un río llamado Ros, junto a Kiev, de la isla de Rügen en el Báltico, eran parte de la antigua tribu de origen iraní de los roxolanos... De cualquier lugar menos Escandinavia. Esa escuela antinormanista, tuvo gran predicamento en la Rusia soviética que coincidía con ese interés en que lo vikingo no tuviera nada que ver con el origen político, lingüístico e identitario ruso.

"La narrativa histórica de la URSS defendía que la Rus era un estado plenamente eslavo y se llegó incluso a prohibir vincularlo en ningún caso a los escandinavos", explica Jartman. "Tras la caída de la Unión Soviética y antes de esta invasión, la cosa estaba cambiando en Rusia, sobre todo en los círculos académicos, había más interés y otras perspectivas, los vetos soviéticos habían desaparecido", afirma esta arqueóloga que se muestra pesimista con el futuro: "Probablemente la guerra produzca una vena nacionalista que traiga un retroceso en este campo."

Al otro lado de la contienda, los ucranianos sí que han experimentado un interés por el origen escandinavo de la Rus de Kiev, buscando, seguramente acercar su génesis nacional hacia lo europeo y occidental, en sintonía con las nuevas sensibilidades políticas del país. "Hay una nueva generación de historiadores ucranianos que sí están interesados en profundizar en esos vínculos", afirma Jartman.

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