Rusia siembra el terror con bombardeos a civiles y el éxodo crece ya a niveles de la II Guerra Mundial

El resultado de una ofensiva rusa sobre la ciudad de Mariupol.
Dos muertos civiles yacen en la calle tras un bombardeo en la ciudad de Mariupol.
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Dos muertos civiles yacen en la calle tras un bombardeo en la ciudad de Mariupol.
EP / ATLAS

El panorama en Ucrania es cada vez más oscuro a medida que Rusia intensifica una invasión que va camino de las dos semanas sin ningún conato de solución. Tal es la crudeza de los ataques que ni siquiera los corredores humanitarios, pactados por las partes, se han podido cumplir durante el fin de semana. Mariupol fue el centro de más ofensiva por parte de Putin en lugar de servir como puerta de salida para quienes huyen del conflicto. Millones de personas que cruzan fronteras en imágenes solo vistas antes durante las dos Guerras Mundiales que arrasaron el viejo continente.

Sin embargo, después de reventar los anteriores intentos de evacuación, en las primeras horas de este lunes Moscú ha anunciado la apertura de nuevos corredores humanitarios en Kiev y otras ciudades.  

De hecho, El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) lamentó ese fracaso, debido a que no se pudo asegurar un alto al fuego que es irrenunciable si se quieren llevar a cabo estas salidas de civiles. Para las ONG no hay una hoja de ruta clara sobre los corredores y precisamente el CICR pide que Moscú y Kiev pacten un acuerdo "detallado" con "las horas, los lugares específicos, las rutas de salida y otros detalles logísticos". Este lunes tendrá lugar el tercer encuentro entre las delegaciones con este como uno de los asuntos principales con el objetivo de sacar a hasta 400.000 personas de Mariupol.

Pero la guerra no pregunta. Kiev, Mariupol, Járkov y ahora Odesa son los puntos en los que Putin ha puesto, como en las películas, una chincheta roja. Rusia se mueve sobre un mapa que se va tiñendo poco a poco de rojo, azul y blanco frente a una feroz resistencia azul y amarilla. Los ucranianos aguantan incluso haciendo recular a los militares rusos en algunas zonas, pero los expertos dan por hecho que Moscú todavía no ha sacado toda la artillería. En Járkov, de hecho, fuerzas rusas lanzaron incluso proyectiles contra un reactor nuclear en fase experimental.

Odesa, además, es fundamental para Rusia porque bloquea la salida al mar, por lo que desde el punto de vista estratégico se ha convertido en condición sine qua non para Putin si de verdad quiere acabar la invasión a corto plazo. Alberga el puerto más grande de Ucrania y de esta forma las tropas de Kiev perderían el acceso al Mar Negro. De hecho, Zelenski alertó de que el Ejército de Rusia "se prepara para bombardear Odesa" y advirtió de que "sería un crimen de guerra" y "un crimen histórico". Lo que sí confirmó el presidente fue la destrucción de aeropuerto internacional de Vinnytsia en ataque ruso.

Naciones Unidas, asimismo, cuantifica que al menos 364 civiles ucranianos fallecidos y 759 heridos mientras Ucrania apunta que cerca de 40 niños han muerto y más de 70 han resultado heridos desde que empezó la ofensiva, según los cálculos del Gobierno de Zelenski. No obstante, avisa de que no es un dato definitivo porque "es imposible lograr información precisa sobre el número de muertos y heridos en Mariúpol, la región de Donetsk e Irpin".

Ucrania asume como efecto colateral del conflicto que su economía ya está "en estado de guerra", según confirmó el ministro de Defensa, Alexei Reznikov. "Hemos trasladado la economía del país a un estado de guerra. Las centrales y las factorías siguen trabajando, asumiendo órdenes militares, reparando equipamiento y convirtiendo trofeos de guerra en armas", comentó, al tiempo que reconocía que para luchar "el país debe trabajar".

"Es imposible lograr información precisa sobre el número de muertos y heridos en Mariúpol, la región de Donetsk e Irpin"

Y es a través de la economía cómo Occidente mantiene su apuesta de ahogar al régimen de Putin. Por eso las sanciones -que Putin considera "una declaración de guerra"- son una herramienta que aún no se ha utilizado con toda su potencia. La UE, por ejemplo, sigue guardándose medidas pese a que ya ha tomado algunas muy drásticas. El cuarto paquete está sobre la mesa pero el Alto Representante, Josep Borrell, aseguró hace algunos días que no hay consenso para que se aprueben. Así, la Unión y Estados Unidos ya discuten la posibilidad de prohibir las importaciones de petróleo ruso, aunque es una posibilidad aún cogida con pinzas. En ese sentido es el presidente francés Emmanuel Macron, quien más insiste en el diálogo con el Kremlin: este domingo volvió a hablar durante casi dos horas con Putin, tratando de ahondar en la vía diplomática.

En esa conversación el líder galo insistió en la necesidad de desescalar y pidió de nuevo a Moscú que no ataque estructuras civiles, mientras que Putin acusó a "radicales ucranianos" del ataque del pasado viernes contra la planta nuclear de Zaporiyia -la tercera más grande de Europa-, en un incidente que desató temporalmente el pánico a una nueva catástrofe nuclear parecida a la de Chernóbil en 1986. El Kremlin insiste en que los niveles de radiación son "normales" después de que sus tropas ya controlen el recinto (aunque no la ciudad que lo alberga) y Putin reiteró que cumplirá "los objetivos" en Ucrania ya sea a través de la guerra o de la negociación y con Kiev aceptándolos.

Por otro lado, el reforzamiento de las tropas ucranianas desde Occidente es constante. Estados Unidos, en este sentido, contempla "activamente" la posibilidad de abastecer a Ucrania con aviones de combate a través de los países aliados, aunque muchos, como Polonia, no tienen una decisión tomada al respecto. Esto, para el Kremlin, sería una "entrada directa en el conflicto". Precisamente, el Ejército ucraniano ha asegurado este domingo que más de 11.000 militares rusos han muerto desde el comienzo de la invasión.

El éxodo de refugiados más rápido desde la Segunda Guerra Mundial

Todo conflicto desencadena de forma irremediable en una crisis humanitaria y en este caso el éxodo está siendo el más rápido desde la II Guerra Mundial, según los cálculos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). En solo once días ya salieron de Ucrania más 1,5 millones de personas huyendo de la ofensiva rusa. Polonia ha acogido a más de la mitad de la población total de refugiados: casi 925.000 desde el comienzo de la incursión e incluso está utilizando edificios oficiales para albergar a, sobre todo, las mujeres y los niños que llegan, pues son mayoría si se tiene en cuenta que los hombres están llamados a quedarse a luchar.

Según ACNUR, Hungría ha acogido a 169.000 refugiados, seguida de Eslovaquia, con unos 113.000 y Rumanía, con unos 70.000 aproximadamente. Otros 37.800 refugiados han llegado a Alemania desde el comienzo de la invasión, según ha confirmado el Ministerio del Interior del país. El cálculo en el caso de Moldavia está menos claro: Naciones Unidas da una cifra de 85.000 personas mientras que Chisinau lo eleva hasta las 250.000 llegadas.

Quien se queda, se acerca a la muerte. Y es que Estados Unidos dice tener ya "informaciones muy creíbles" sobre crímenes de guerra cometidos por las fuerzas rusas. "Está documentando todo esto, juntándolo, analizándolo y garantizando que se puede apoyar a las personas y organizaciones e instituciones apropiadas que investigan si se han cometido o se están cometiendo crímenes de guerra", sostuvo Blinken al respecto. Mientras, tanto EE UU como la UE consideran que hace falta "una investigación sólida" y Moscú sigue repeliendo las manifestaciones en Rusia contra la invasión y ya se han superado los 4.200 detenidos. Quizás Putin se esté metiendo en un callejón sin salida.

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