Trabajo retira su propuesta para limitar los empleados que tienen contrato temporal a un porcentaje de la plantilla

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi.
El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi.
EFE

El Ministerio de Trabajo ha retirado su propuesta para limitar a un porcentaje de la plantilla el número de trabajadores que pueden tener un contrato temporal. El movimiento se produce en la recta final de la negociación entre Gobierno, sindicatos y patronal, que intentan resolver las diferencias relativas al que, ahora mismo, es el asunto más espinoso: las medidas para reducir la temporalidad del mercado laboral español.

Las fuentes consultadas no precisan cuándo retiró Trabajo ese planteamiento ni tampoco ofrecen detalles sobre cuál es el mecanismo que el Gobierno propone ahora en lugar del sistema de porcentajes máximos de contratos temporales, si bien CCOO señala que "se ha avanzado" en esa dirección. 

Este movimiento supone un intento de acercar posturas en un momento en el que el Trabajo y los agentes sociales están acelerando para intentar zanjar una negociación que lleva en marcha desde marzo y que, en principio, estaba previsto que se cerrase en noviembre, algo que finalmente no ha sido posible. Esta semana, de hecho, Ejecutivo, patronal y sindicatos tienen previsto reunirse tres veces: tras los dos encuentros ya celebrados, aún habrá uno más el próximo viernes.

Hace dos semanas, el Gobierno propuso que las compañías de uno a cinco trabajadores solo pudieran hacer un contrato temporal al año. En esa propuesta, la ahora retirada, la cantidad aumentaría a dos contratos de este tipo si la empresa tuviera entre seis y diez empleados, mientras en sociedades de entre 11 y 30 trabajadores hubieran sido tres los posibles contratos temporales al año. En empresas que cuenten con entre 31 y 100 trabajadores solo hubieran podido ser cinco los contratos o el 8% de la plantilla. Si la compañía tuviera entre 101 y 500 empleados, solo se hubieran podido hacer 15 contratos temporales o el equivalente al 7% del total del personal. Y si la empresa tuviera más de 500 trabajadores, 30 contratos o el 4% de la plantilla podrían haber sido temporales.

La retirada de la propuesta de Trabajo para establecer porcentajes máximos de temporalidad en las empresas se conoce apenas un día después de que la CEOE llevara a la mesa de negociación un paquete completo de propuestas muy alejadas de lo planteado por Gobierno y sindicatos, que además incluye medidas sobre asuntos que ni siquiera estaba previsto tratar en estas conversaciones. Ese movimiento sentó muy mal a las centrales y, este miércoles, el líder de CCOO, Unai Sordo, calificó la actitud de la patronal como de "bloqueo" y señaló que, si los empresarios no se mueven de su posición, el Ejecutivo "tendría que tirar para adelante" con la reforma aunque no cuente con el beneplácito de la CEOE. 

"No se puede permitir cambiar el perímetro de negociación" a apenas un mes de que termine, sostuvo Sordo, unas declaraciones que contrastan con las que realizó también este miércoles el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, quien exigió al Gobierno que rebaje sus pretensiones si quiere su apoyo. El líder de la patronal, de hecho, advirtió que "un acuerdo de mínimos bien podría ser mucho más eficaz que un desacuerdo de máximos", además de sostener que haber puesto el 31 de diciembre como fecha tope para alcanzar un pacto "ha sido elección del Gobierno". Llegar a esa fecha sin reforma laboral, no obstante, retrasaría la entrega de más de 11.000 millones de los fondos europeos comprometidos por Bruselas.

La propuesta de la patronal distancia a los sindicatos

Pese a que fuentes de CCOO quitan hierro al desencuentro y sostienen que la negociación va "bien", lo cierto es que la propuestas planteadas el martes por los empresarios estaban muy lejos de las de Gobierno y sindicatos en lo relativo a la reducción de la temporalidad. Fuentes de UGT explican que la CEOE propuso mantener "la regulación actual" de los contratos temporales con algunos ajustes, frente a la intención de centrales y Ejecutivo de modificarla en profundidad. En concreto, la patronal rechaza limitar el número de contratos temporales que puede hacer anualmente una empresa, y además plantea mucha mayor flexibilidad en las causas que justificarían que una compañía pueda utilizar este tipo de contratos.

En este sentido, Trabajo plantea que únicamente puedan realizarse para sustituciones o por circunstancias sobrevenidas de la producción, y de hecho, centrará su nueva propuesta para reducir la temporalidad en acotar sobremanera las causas en las que pueden usarse este tipo de contratos. Por el contrario, la CEOE quiere incluir hasta seis causas que lo permitan, además de los contratos que se hagan para cubrir sustituciones, y además busca que la ley no declare nulos los despidos que se produzcan cuando los contratos sean fraudulentos. Para los sindicatos, esto es inasumible, y UGT asegura que esa medida es clave para rebajar "sustancialmente los índices de temporalidad y perseguir de forma eficaz el fraude".

Los representantes de los trabajadores tampoco coinciden con otra de las propuestas que llevó la CEOE a la mesa del martes: que los contratos fijos discontinuos, la figura que quiere potenciar Trabajo para reducir la temporalidad en sectores estacionales -como el turismo-, puedan canalizarse a través de las empresas de trabajo temporal. El mismo rechazo genera en las centrales que el tiempo en el que los trabajadores con estos contratos fijos discontinuos estén inactivos no computen para la antigüedad, así como que su falta de incorporación a la actividad suponga una causa de extinción de la relación laboral, como propone la patronal.

Los despidos colectivos

Con todo, la propuesta de los empresarios que más revuelo ha generado entre los sindicatos es la fijar umbrales propios para los despidos colectivos y que estos puedan hacerse por centro de trabajo, en lugar de teniendo en cuenta la situación de toda la empresa. De hecho, según sostienen fuentes de UGT, la CEOE incluye en su propuesta la posibilidad de que los convenios colectivos "contemplen causas extintivas, incluyendo preaviso e indemnizaciones", lo cual supondría abrir la puerta a despedir de manera procedente si se cumplen estas condiciones.

Fuentes de UGT consideran que esta propuesta es "absolutamente rechazable", pero su inclusión en el documento de la CEOE supone un órdago al Gobierno a un mes escaso para terminar la negociación, ya que, hasta el momento, lo pactado era no hablar de una posible reforma del despido en estas conversaciones. De hecho, si se abriese este capítulo a estas alturas, el acuerdo se complicaría, dado que los sindicatos defienden, entre otras cosas, volver a la antigua regulación que cuantificaba la indemnización por despido en 45 días por año.

El reequilibrio de la negociación colectiva, otro de los asuntos clave de la reforma, tampoco termina de cerrarse, pese a que parecía más encauzado. Gobierno y sindicatos están de acuerdo en volver a implantar la primacía del convenio sectorial frente al de empresa, ya que entienden que, especialmente en las empresas pequeñas, los trabajadores pueden sortear eventuales presiones empresariales más fácilmente en una negociación sectorial que en una en su propia compañía. La CEOE, no obstante, propuso este martes mantener la prioridad aplicativa de los convenios de empresa siempre que, en cómputo anual, sea más favorable a los trabajadores, algo que a los sindicatos les parece descafeinar la medida.

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