A FONDO | "Sequía extraordinaria" en la cuenca del Guadalquivir: ¿A qué se debe? ¿Puede haber desabastecimiento?

Mapa: situación excepcional de sequía en la cuenca del Guadalquivir.
Mapa: situación excepcional de sequía en la cuenca del Guadalquivir.
Henar de Pedro

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) declaró el pasado martes la "situación excepcional por sequía extraordinaria" en el 80% de la reserva total de esta cuenca, ya que, actualmente, se encuentra al 26,2% de su capacidad de almacenamiento. 

En rueda de prensa, el presidente de este organismo, Joaquín Páez, explicó que la situación de la cuenca es "preocupante y compleja", por lo que la junta de gobierno de la CHG pidió al Ministerio de Transición Ecológica la aprobación de un real decreto ley con el que se adopten medidas urgentes para paliar los efectos de esta sequía, sobre la que Jesús Vargas, investigador en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y miembro del Observatorio Ciudadano de la Sequía, responde a algunas dudas:

¿Cómo se ha llegado a esta situación?

El presidente de la CHG explicó el martes la "crítica" situación que vive la cuenca del Guadalquivir, que se encuentra al 26,2% de su capacidad y, respecto a la media de los últimos 25 años, registra un 17% menos de precipitación acumulada, un 57% menos de aportaciones a los embalses y hasta un 20% menos de volumen medio.

Sobre la situación actual de la cuenca, Vargas explica a 20Minutos que no viene derivada de una "sequía meteorológica", sino de la "escasez" provocada, entre otras cosas, por una "falta de prevención". En este sentido, señala que, "para comprender lo que ha pasado, hay que diferenciar entre lo que es la 'sequía meteorológica', el descenso de las precipitaciones por debajo de los niveles considerados normales, y lo que es la 'escasez', la diferencia entre el uso o la demanda de agua y los recursos disponibles".

En este caso, asegura que, atendiendo a los datos, "a lo largo de todo el año, aunque ha habido un descenso de las precipitaciones, no ha sido suficiente como para declarar el estado de sequía meteorológica". Sin embargo, continúa, "si nos fijamos en los indicadores que miden la escasez, este mes hemos llegado a una situación de emergencia". 

"Hemos llegado a una situación en la que, sin tener sequía, tenemos escasez"

Por lo tanto, afirma, "aunque el descenso de las precipitaciones no ha sido tan acusado como para declarar la sequía como tal, hemos seguido utilizando el agua a un ritmo muy por encima de lo que deberíamos y hemos llegado a una situación en la que, sin tener sequía, tenemos esta escasez".

Por este motivo, Vargas considera que "hay una falta de prevención en el sentido de que, si cuando empiezan a disminuir las precipitaciones, no tomamos las medidas correctas y seguimos utilizando el agua como si no pasara nada, puede llegar un momento en el que el balance entre recursos disponibles y demanda sea negativo, que es lo que ha ocurrido ahora en el Guadalquivir". 

También apunta que el Plan Especial de Alerta y Eventual Sequía "no ha funcionado", ya que "no hemos tomado las medidas adecuadas cuando los escenarios de escasez han ido pasando de prealerta a alerta y ahora han alcanzado la emergencia, que es lo que se intenta evitar con estos planes".

¿A qué zonas afecta la "situación excepcional por sequía"?

La declaración de "situación excepcional por sequía" afecta a 10 unidades territoriales de escasez (UTE) y a un subsistema de las 23 UTE de las que se compone la cuenca, lo que supone el 80% de la reserva total. Entre ellas, señala la CHG, "destaca el Sistema de Regulación General, cuyos 17 embalses pueden albergar hasta 5.721 hm³, el 70% de la capacidad de embalsado del Guadalquivir".

Las otras UTE que se encuentran en situación excepcional son: Guadiamar, Hoya de Guadix, Dañador, Sierra Boyera, Rumblar, Guadalentín, Guardal, Guadalmellato, Bembézar-Retortillo, y el subsistema de las Vegas Altas de Granada, Cubillas-Colomera.

Mapa: situación excepcional de sequía en la cuenca del Guadalquivir.
Mapa: situación excepcional de sequía en la cuenca del Guadalquivir.
Henar de Pedro

¿Qué medidas se deben tomar ahora?

Vargas cuenta que, llegados a este punto de emergencia, hay una serie de medidas incluidas en el Plan de Emergencia por Sequía que "tienen que ver con la restricción de la demanda, sobre todo con los abastecimientos agrarios, que son los que más consumen, y ésas deberían ser las prioritarias". 

Y es que, en el Guadalquivir, el 87% del agua la consume el regadío, el 10% los abastecimientos urbanos y el 3% los usos industriales. "Ésta es la cuenca que más consumo agrario tiene, muy por encima de otras demarcaciones españolas, donde la media debe estar entre el 70 y el 80%", señala. 

"Afortunadamente, la campaña importante de riego acaba de terminar", apunta Vargas, que advierte que el problema "puede venir el año que viene si seguimos a estos niveles". En esta situación, "habría que priorizar los cultivos leñosos, que son aquellos prácticamente imposibles de recuperar", frente a los campos en los que "se planta y se recoge cada año, por lo que se perdería una campaña, pero no la plantación". 

Estos cultivos leñosos recibirían dotaciones de riego "no para el rendimiento del cultivo, sino únicamente para salvarlos". En este sentido, Páez señaló el martes que "según los números que manejamos para el año hidrológico 2021-2022, hay un 70% de probabilidad de que se dé regadío de supervivencia, es decir, que sólo se garantizaría el riego de la arboleda".

Además de las restricciones en el regadío, Vargas explica que también hay otro tipo de medidas, como la vigilancia ambiental para asegurar el mantenimiento de los ecosistemas acuáticos y la reserva de agua para el abastecimiento urbano, "que es el uso prioritario que, por ley, se debe respetar".

¿Puede haber desabastecimiento?

Con las reservas al 26,2%, la CHG asegura que el abastecimiento doméstico está garantizado durante dos años a los más de cuatro millones de habitantes a los que abastece la cuenca, "salvo en determinadas zonas que dependan de aguas subterráneas o de manantiales y que pudieran sufrir problemas puntuales". Ante esta situación, la Confederación "continuará reuniéndose con los operadores para decidir en relación a las obras de emergencia que pudieran ser necesarias".

Sobre estas obras, Vargas señala que están contempladas en el Plan de Sequía y que, normalmente, se trata del "sondeo de nuevos pozos para extraer agua, que sólo se puedan utilizar para el abastecimiento y como medida de emergencia y, una vez pasado este periodo, se deberían cerrar". También se contemplan "algunas obras de conexión, pero muy pequeñas, ya que no pueden ser grandes infraestructuras porque tienen que hacerse en poco tiempo".

"Se podrían dar situaciones complicadas, y, en municipios que no están conectados, todavía más"

Eso sí, advierte que, si la situación siguiera así, podría llegar a haber cortes de suministro. "En el Sistema de Regulación General, el embalse de Iznájar, que es uno de los más grandes de Andalucía, está a unos niveles muy bajos, entorno al 20%, y de ese embalse se abastece prácticamente toda la provincia de Córdoba y algo de Granada, así que se podrían dar situaciones complicadas, y, en municipios que no están conectados, todavía más".

Sobre qué ha fallado en este sentido, lamenta que "la ley del Plan Hidrológico Nacional, ya cuando se aprobó, establecía que todos los abastecimientos urbanos que tuvieran más de 20.000 habitantes debían tener aprobado un Plan de Emergencia por Sequía. Estos planes deberían haber sido aprobados en 2005, y a día de hoy, la realidad es que en el conjunto de España habrá aproximadamente un 13% de sistemas que lo tienen".

Así, "la capacidad de tomar medidas preventivas de los ayuntamientos o de los abastecimientos mancomunados es muy pequeña. Es un imperativo legal que se está incumpliendo de manera sistemática", critica.

¿Cómo afecta la "escasez" al ecosistema?

Además del abastecimiento, la escasez de agua también tiene consecuencias para el ecosistema. "Una de las medidas que propone el plan especial de sequía de la demarcación es  controlar la calidad del agua en los ecosistemas acuáticos porque un descenso del agua puede comportar un aumento en la concentración de contaminantes, por lo tanto, hay que tener mucho cuidado con los vertidos que se hagan ahora", advierte Vargas.

Además, detalla que, normalmente, "este tipo de ecosistemas -los acuáticos- tienden a necesitar mucho más tiempo para recuperarse: una vez han pasado el umbral en el que están perjudicados, recuperarlos es mucho más costoso".

¿Ha influido el cambio climático en la situación de la cuenca?

En la situación que vive la cuenca del Guadalquivir, el cambio climático "está influyendo mucho", asegura Vargas, algo que también comentó el pasado martes el presidente de la CHG, quien señaló que Andalucía lleva "25 años inmersa en el cambio climático". 

En este sentido, Vargas destaca que, en relación a las precipitaciones y al aumento de temperatura, esta comunidad "es uno de los sitios más vulnerables de toda Europa". De hecho, "la Agencia Europea de Medio Ambiente ha sacado un informe con una previsión del descenso de precipitaciones en el horizonte 2070-2100 y, aunque en España era importante, en Andalucía era mucho más evidente, con descensos de entre el 20 y el 40%".

"Ya lo tenemos aquí, ya estamos sufriendo los efectos, y esto debe ser el detonador que nos haga cambiar el modelo"

Sobre las precipitaciones, asegura que "no sólo estamos notando ya ese descenso, sino que, además, cada vez se retrasan más y se hacen de manera más intensa, y, cuando se concentran mucho y con esta intensidad, son menos efectivas, tanto para la retención de agua en el suelo como para los embalses". 

Respecto a esta situación, Vargas lanza un mensaje: "Esto lo tenemos que ver como el impulso que nos tiene que obligar a hacer el cambio. Ya lo tenemos aquí, ya estamos sufriendo los efectos, no puede ser una excusa, sino que debe ser el detonador que nos haga cambiar el modelo".

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