Selena Milán, autora de 'Transapariencia': "No quiero que esta generación se quede sin referente"

La 'influencer' y 'youtuber' Selena Milán.
La 'influencer' y 'youtuber' Selena Milán.
Jorge Paris

Selena Milán, influencer de Gran Canaria, a sus 21 años se ha convertido en referente para el colectivo LGBTI y, en especial, para otras jóvenes transexuales. Después de abrir su canal de YouTube en 2017, el 28 de junio de 2020 salía del armario como mujer trans. Su emotiva dedicación la ha llevado a publicar recientemente su primer libro, Transapariencia, que ha presentado en varias firmas en la Feria del Libro de septiembre, y donde cuenta experiencias muy personales con su trayectoria y proceso como mujer trans. “Hablo de cosas que ni siquiera les he contado a mi propia familia”, explicaba en YouTube.

“Su vida, sus amores, sus operaciones, sus hormonas y su proceso de adolescente”: Transapariencia, su “hijo”, es un libro que iba a ser en un principio sobre autoestima, luego completó el enfoque. Cuando me propusieron hacer el libro no había salido del armario. Me parecía muy buena la idea de un libro hablando sobre autoestima, pero, para mí, ser trans es algo clave. Lo he necesitado, si ya estaba bastante jodida con sobrevivir a la sociedad y el género, ser transexual era clave para mejorar mi autoestima. 

Vayamos atrás en el tiempo: a la Selena de diez años, en esa conversación en una terraza con su madre justo cuando le hace una pregunta tan sencilla y a la vez tan importante como su identidad como mujer. ¿Siempre tuvo ese apoyo? A mi madre le costó un poco asimilarlo, ante sus ojos yo era “el único niño” de la familia porque tengo tres hermanas. Estaría pensando que “el único que tengo me lo van a quitar”, hablando mal, porque en mi familia hay un tío, un abuelo y un primo y todas las demás somos mujeres. Hay muchas personas que no empiezan el proceso porque no tienen el apoyo de su familia. Si yo no hubiera tenido el apoyo de mi madre desde el primer minuto se me hubiera hecho el triple de difícil decirlo, salir e intentar algo. Por eso es tan importante que existan asociaciones LGTB, porque ahí pueden ir a apoyarse cuando no cuentan con el apoyo de sus familias.

¿Tuvo experiencia con la disforia de género (la angustia que sienten personas cuya identidad de género difiere del sexo asignado al nacer)? Muchísima. Mi dieciocho cumpleaños lo pasé llorando. Entre que soy acuario y soy impaciente, para mi dieciocho cumpleaños quería ya la operación, quería operarme de vaginoplastia porque sentía que lo necesitaba. Era más una necesidad que un capricho. Me pasé ese día llorando porque me decía: “Tengo dieciocho y me puedo operar, ¿Qué hago?”. Mi padre se vino de Gran Canaria con María, que es su esposa, y mi madre y todas me apoyaron desde la isla, tampoco iba a traer a toda la familia a Barcelona a operarme. Pero estuvieron ahí en todo.

Portada de 'Transapariencia. Soy Selena y soy una chica trans'.
Portada de 'Transapariencia. Soy Selena y soy una chica trans'.
TIMUN MAS

Alguna vez ha hablado sobre la presión social de operarse para ser aceptada. ¿A qué se refiere? Estoy operada y no me arrepiento, estoy muy contenta. Pero no sé qué hubiese sido de mí si me hubiesen abierto más allá de las reglas binarias. Desde el momento que pisaba las asociaciones LGTB yo decía que mi sueño era operarme y tener tetas, en vez de utilizar otro tipo de discurso como si es válido tener tetas de hormonas, o si es válido no operarse, lo veía como: “You’re a woman, te tienes que operar”. No sé hasta qué punto no lo habría hecho, estoy contenta pero no lo veo para nada necesario. Es algo que cada uno tiene que trabajar e ir al psicólogo, es importante.

Depende de cada persona, la vaginoplastia puede llegar a costar entre 16.000 y 24.000 euros. Conozco a gente que se ha operado por 13.000 euros y a mí, por ejemplo, me costó 21.000 euros. Hay otros que conozco a los que les costó más todavía, depende de muchos factores y segundas operaciones, retoques estéticos…

Selena Milán.
Selena Milán.
Jorge Paris

Al final, la superación de esa disforia también va a depender de su alcance económico, ¿no? Muy pocas personas al año se operan de vaginoplastia por la seguridad social, todo el mundo protesta frente a la necesidad económica de las personas trans y dice “ay, pero si lo paga la seguridad social”, pero muy pocas lo hacen por ahí. Solo conozco a una de mis amigas que se haya operado por la seguridad social, todas las demás han ido por lo privado. ¿Y qué van a hacer? 

¿Y qué hay de las que no pueden operarse hasta años después? Conozco a personas que se han tenido que operar a los 50 años porque no han tenido el dinero. Llevar 50 años de tu vida sin poder disfrutar de tu sexualidad al completo, porque, al final, si tienes disforia no disfrutas de tu sexualidad al completo, es muy heavy. Yo me he operado con 20 años y me ha costado decir que siento que he tardado un montón, no puedo imaginar a quien le estén quitando la adolescencia y, al ser adulta, le han quitado todo.

¿Cómo ha sido la reacción general a su libro? El libro y todo, en general, muy bien. Sé a qué público quiero llegar y conozco cuál es mi público. Al final, he escrito un libro que lo pueda leer mi abuela, que lo pueda leer una niña de 9 años, como me pasó en la feria del libro, lo puede leer cualquier persona, es fácil de leer, es rápido, me alegro un montón de que todas las personas que han venido a la firma hayan dicho “me lo he leído en una noche”. Muchas personas me han dicho “no puedo parar”, muchas han venido con los padres y han confesado: “Ha cogido el libro y no lo ha soltado, y mi hija nunca lee”. Y eso es como un súper regalo para mí. Que te interese tanto mi historia como para que, aunque no te guste leer, no puedas dejar de leerlo. 

Selena Milán.
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Jorge Paris

Generar esa sensación para que la gente se identifique y se enganche a su lectura. ¿Ha sido su caso en alguna ocasión? Yo me inspiré en el libro de La Veneno porque es lo que me pasó: lo compré, llegué a mi casa como a las 12 de la noche y hasta las 4 de la mañana no paré de leerlo. Me gusta estar creando esa sensación, fue lo que me inspiró a escribir el mío.

¿Cuál ha sido la reacción que más le ha conmovido? Creo que la que más me chocó no fue por el libro, pero también tiene que ver. Se acercó una chica que me pidió que se lo firmara y me preguntó si nos podíamos sacar una foto. Luego me enseñó una foto de ella junto a mí el año pasado, justo antes de transicionar. Se sacó una foto conmigo antes de empezar y me dijo “no sabes cuánto me has ayudado”. Ella salió del armario cuando yo conté en mi vídeo que era trans, empezó la transición y volvió al año a la feria del libro para que le firmara y para enseñarme que había transicionado gracias a mí. Es muy fuerte.

Al final, se trata de ser una referencia. ¿Ha tenido algún modelo de apoyo en el que identificarse, ya fuera en series, en libros, en la ficción o en personas reales? La Veneno, a la cual amo, no terminaba de ser referente para mí porque yo, como niña pequeña, no me podía ver reflejada en una chica mayor que ya tendría su vida, yo necesitaba a alguien de mi edad y lo más cercano que tenía era Kim Petras. Pero, claro, esa chica era de Estados Unidos y tampoco la veía de tal palo. Quería ser como ella en cierto modo, pero lo que ocurría en Estados Unidos lo veía como Marte, como un imposible que no iba a pasar en España. Las personas primeras personas con las que me sentía identificada fueron las que estuvieron conmigo en la Asociación LGBTI a la que acudí cuando empecé todo el cambio. Mis compañeras.

Y ahora, se convertido en esa referente para varias personas, como la chica que se le acercó en la firma. Por eso es tan importante que no se callen, que hablen y que visibilicen sus vivencias como trans, como bisexuales, como género no binario. Y por he publicado el libro, no quiero que la generación de ahora se quede sin referente. Sé que tenemos mucha información, en YouTube, en Internet. Pero me gusta convertirme en una de esas figuras para identificarse, siento que me he currado mi discurso y tengo muchas cosas que decir.

Selena Milán.
Selena Milán.
Jorge Paris

Y de tantas cosas que quiere compartir, ¿piensa hacer un segundo libro? Sí, pero este segundo no estaría tan enfocado a un nivel general. Trataría más sobre experiencias sexuales a partir de la operación y cosas no tanto para niños jóvenes y a lo mejor más específico, más adulto.

Contó que es trans cuando ya era una cara bastante conocida de las redes, ¿Cómo fue entonces? Cuando salí del armario ya tenía medio millón de seguidores, me he currado siempre mi público, sabía que se lo iban a tomar bien porque siempre he hablado de la transexualidad, del colectivo LGTB y siempre he defendido mis valores. Al final, el público que se acerca piensa parecido a ti si se lo has dejado claro. Sabía que se lo iban a tomar bien. Pero también sabía que ese vídeo se iba a hacer viral, y cuando un vídeo se te hace viral llega a lugares donde no está tu público. La reacción fue bastante buena, pero al cuarto y quinto día ya empezó a llegar a gente externa, llegaba gente de todo tipo y llegaban a insultar, pero a mí me importa una mierda porque no es mi público. No hago vídeos para un hombre cishetero blanco que no tenga ganas de aprender.

¿Y cómo interiorizó que todos supieran su identidad como mujer trans? Fue súper raro porque de repente me sentí súper expuesta. Claro, yo llegué a Madrid y nadie sabía que era trans. Cuando digo nadie, digo solo dos amigos en Madrid que sabían que era trans. Ni siquiera las personas con las que vivía, con las que convivía en mi día a día. Nadie sabía absolutamente nada. Fue súper chocante volver a verlos y confirmarlo, todos me llamaban llorando diciendo “no me lo puedo creer”. Fue guay, pero ahora salgo de fiesta y sé que la gente ya lo sabe, eso no me pasaba antes. Antes salía sintiéndome más libre porque si quería hacer algo con cualquier chico lo podía hacer, daba igual. Ahora me he encontrado en situaciones feas en fiestas, de liarme con un tío y que venga alguien detrás a decir “es trans”. Y digo un tío, porque con las tías nunca me pasa. 

¿En qué le ha ayudado más ser influencer? Por la parte de sentirme respaldada. El otro día hubo una pelea en la calle, por ejemplo. En otras circunstancias, si hubieran pegado a mis amigas por ser trans en la calle yo me hubiera callado la boca, no habría hecho nada ni dicho nada en contra solo por el miedo a que se expusiera que soy trans, cosa que ahora no pasa. Recurrí a mis seguidores, los siento como si fueran familia, les pedí ayuda y me sentí súper apoyada, siento que hay gente detrás que me puede ayudar un montón al igual que yo a ellos, es algo mutuo al final. Y qué bien hablar abiertamente, como si tengo algún problema como, por ejemplo, con las hormonas. Tenemos ahora un montón de dificultades con las hormonas, no nos llegan, nos las cambian, nos están volviendo locas literalmente. 

Además de los cambios en las recetas y procesos hormonales. ¿Qué echa en falta con la ley trans 2021? No se está teniendo en cuenta a todas las personas trans, que no son solo las trans binarias, también están las personas trans no binarias. La ley trans no ampara a las personas no binarias. De repente, desaparecen.

¿Cómo percibe la situación actual del colectivo LGBTIQ+? Me parece surrealista porque siento que se está yendo para atrás, en vez de para delante. No se puede blanquear el fascismo, que es lo que se está haciendo, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid con la manifestación nazi del otro día. Eso no se puede permitir, no puedes dejar que se permita y luego decir “bueno, lo vamos a mirar como delito de odio”. ¿Cómo lo permites? Alguien tiene que dar luz verde a eso, porque tú no puedes hacer una manifestación ilegal así que esto ha pasado por alguien. Si ha ocurrido en Madrid, esto ha pasado por la Comunidad de Madrid. No se puede hacer una manifestación que atenta contra nosotros y nuestros derechos, encima, en el barrio de Chueca gritando “fuera maricones de nuestros barrios”. Y luego encuentras la bandera LGBTI en el metro. Es completamente contradictorio y luego nos dan una paliza y será culpa de ellos. No, es culpa del gobierno, porque ha dejado que esas personas entren en nuestros barrios. Porque ese barrio es nuestro. Para un sitio al que venimos para estar libres, ¿vienen a quitárnoslo, también? 

También es bisexual, ¿ha llegado a sufrir complicaciones por su orientación? No tengo problemas porque como luzco “hetero”. Nadie se replantea que yo sea bisexual, no he tenido mayor problema, solo saben de mi orientación cuando estoy con una tía pero, por ahora, no he tenido ningún tipo de problema con eso. Más en relaciones con chicos, por decir que soy bisexual y que ellos piensen que les voy a poner los cuernos porque como nos gusta todo…

Asimismo, en este punto, con Transapariencia en librerías, con sus logros y sus luchas, ¿a quién y a qué le está más agradecida por poder estar aquí? Si empiezo a agradecer no termino nunca. Me he encontrado con personas muy bonitas por el camino. Teniendo en cuenta a mis familiares y seres queridos más cercanos, que es muy obvio, tengo en cuenta a todas las personas que me han apoyado y me han considerado familia sin serlo de sangre. 

¿Y dónde ha recibido mayor apoyo? Al final, por suerte, toda esta transición y proceso, el ser influencer y youtuber, por muy difícil que haya resultado, me ha traído muchas más personas buenas que malas y, aunque al final las personas malas hagan ruido, lo importante es que te quedes con las buenas que te has encontrado en el camino. Actualmente, la Escena Ballroom me está ayudando muchísimo, desde hace unos meses, me apoyo mucho en las personas de esa comunidad porque sienten lo mismo que yo. Y también me apoyo en mis amigos de toda la vida, en mi familia, en mis seguidores. Periodt.

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