Quién es Noelia de Mingo, la médico residente que mató a tres personas en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid

La doctora Noelia de Mingo en una foto anterior a 2006.
La doctora Noelia de Mingo en una foto anterior a 2006.
La Guardia Civil detiene de nuevo a la doctora Noelia de Mingo por atacar a dos mujeres en comercios de El Molar. Las agresiones se produjeron en un supermercado y una farmacia.
Wochit

La doctora Noelia de Mingo, condenada a 25 años de internamiento psiquiátrico en 2006 por matar a tres personas en el hospital de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, ha sido detenida este lunes por la Guardia Civil tras atacar a dos mujeres en un supermercado y una farmacia de la localidad de El Molar.

Noelia de Mingo protagonizó en 2003 uno de los crímenes más sonados de España. De Mingo, médico residente de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, mató en las dependencias de este centro sanitario a una compañera, también médico residente, y a una paciente, e hirió a otras seis personas, una de las cuales, un hombre que visitaba a su esposa, falleció dos días después. 

La agresora, que padece esquizofrenia —según se concluyó en la sentencia dictada tras la celebración del juicio— y que llevaba cuatro meses sin tomar medicación, se sentía espiada y llevaba dos meses planeando sus crímenes, según declaró ante el juez.

El 4 de abril de 2003, De Mingo, de 31 años y residente en el servicio de Reumatología, empuñó un cuchillo y asestó 17 puñaladas a ocho personas en la zona de Medicina Interna de la tercera planta de la Fundación Jiménez Díaz. Leilah El Oumaari, también residente y de 27 años; Félix Vallés, esposo de una paciente del hospital, de 77 años; y Jacinta Gómez, enferma de 77 que estaba ingresada en el centro, perdieron la vida. Los demás sufrieron heridas graves al huir o al intentar detenerla, cosa que solo logró un celador al golpearle con un perchero.

El 7 de junio de 2006, la doctora fue absuelta de los cargos de homicidio e intento de homicidio por la Audiencia Provincial al comprobarse que padecía esquizofrenia paranoide, aunque estableció para ella 25 años de internamiento en un psiquiátrico. Según los expertos que testificaron en el juicio, De Mingo sufría paranoia y alucinaciones, por lo que había comprado un cuchillo para librarse de compañeros de trabajo que, según creía, querían matarla.

La Audiencia hizo responsable civil subsidiaria de las indemnizaciones impuestas para familiares y víctimas a la Fundación Jiménez Díaz, dado que la sentencia estableció que tanto el tutor de De Mingo como los superiores de este y los responsables del hospital conocían su estado, pero la mantuvieron en su puesto en el servicio de Reumatología a pesar de todo.

Compañeros y pacientes habían comunicado por distintas vías que tenía comportamientos extraños (hablaba sola, trabajaba frente al ordenador con el monitor apagado, profería amenazas), pero las quejas fueron desoídas. La Asociación del Defensor del Paciente llegó a pedir al fiscal general del Estado que investigase las irregularidades durante el período formativo de De Mingo en la Fundación, pero ningún responsable del centro fue condenado.

La doctora De Mingo lleva en libertad desde 2017, cuando la Audiencia Provincial de Madrid decidido que comenzara a recibir tratamiento ambulatorio y quedará bajo custodia familiar.

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