¿Por qué en España se duerme la siesta y en otros países no?

Una mujer durmiendo.
Una mujer durmiendo.
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Si hay una palabra muy conocida que define nuestro país, incluso internacionalmente, esa es la siesta. Se trata de una de las costumbres más típicas de España y, aunque hay mucha gente que afirma no echarse nunca la siesta, lo cierto es que es algo muy exclusivo de nuestro territorio. 

Tanto es así que en otros países no tienen la costumbre de echarse la siesta nunca, incluso no tienen un término exacto para referirse a este descanso de después de comer. 

Aunque muchos afirman que esta es una costumbre en clara decadencia y que ya poca gente se echa la siesta en España, otras personas no pueden perdonar su siesta, aunque sea, el fin de semana. 

¿Por qué solo nos echamos la siesta en España?

Que en ningún otro país se echan la siesta no es una información del todo correcta, ya que esta palabra proviene de Italia, del término latín "sexta". Sin embargo, "pocos tópicos ligados a nuestra cultura han resistido más el paso del tiempo que la siesta", explican desde la Sociedad Española del Sueño (SES).

"Los romanos se detenían a comer y a descansar en la sexta hora del día. Si tenemos en cuenta que dividieron períodos de luz de 12 horas, entonces la sexta hora corresponde en España al período comprendido entre las 1 de la tarde (en invierno) y las 3 de la tarde (en verano)", explica Juan José Ortega, de la Sociedad Española del Sueño, en declaraciones a la BBC

Por tanto, es de ahí de donde viene la tradición por la siesta, que se extendió a diferentes países europeos. Sin embargo, son los particulares horarios laborales y las costumbres españolas lo que han hecho que en España se convirtiera en una tradición muy arraigada.

Los españoles tenemos por costumbre dormirnos más tarde, incluso, entre semana en comparación con otros países europeos. Así, la siesta se sitúa como un descanso en mitad del día, que hace que por la noche aguantemos más despiertos. 

También los horarios laborales fomentan la siesta, ya que muchos negocios cierran para la hora de la comida y no vuelven a abrir hasta más entrada la tarde, es decir, los horarios de turno partido. También quienes entran a trabajar muy pronto por la mañana, suelen terminar su jornada a la hora de comer, lo que les da la posibilidad de dormir la siesta y tener la tarde libre. 

De hecho, la jornada de trabajo tradicional era desde las 09.00 y hasta las 14.00 horas, con descanso para comer de dos horas, para volver a entrar al trabajo de 16.00 a 20.00 horas. Estos horarios facilitaron que la siesta se convirtiera en algo muy común en nuestro país. 

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