Desplome sin precedentes en el gasto de los hogares españoles: "No iba ni a la peluquería"

Julia no ha identificado un mayor gasto en su economía doméstica salvo en mascarillas.
Julia no ha identificado un mayor gasto en su economía doméstica salvo en mascarillas.
Jorge Paris

Javier y Marta habían planificado todo para que 2020 fuera un año para el recuerdo. Tras dos años viviendo juntos, esta pareja de treintañeros madrileños había enviado invitaciones para su boda, que iba a celebrarse en septiembre, a más de un centenar de amigos y familiares. El viaje de novios, que habían organizado con una pequeña agencia, iba a llevarles a Etiopía, Kenia y Zanzíbar durante 17 días. Finalmente, todo se fue al traste por la pandemia.

"Íbamos a casarnos el 25 de septiembre, pero 15 días antes de la boda salió el nuevo decreto y ya era imposible celebrarla como queríamos nosotros", explica Marta, a mes y medio de la que, esta vez sí, parece que será la fecha definitiva de su boda. "El presupuesto total de la boda, con el viaje y todo, serían unos 30.000 euros, pero solo hemos perdido 500 o 600 por el viaje, el resto lo guardamos y lo gastaremos en la boda de este año".

Javier y Marta tuvieron que posponer su boda, programada para el pasado mes de septiembre.
Javier y Marta tuvieron que posponer su boda, programada para el pasado mes de septiembre.
CEDIDA
"En lo que más hemos ahorrado es en viajes, porque solíamos hacer dos o tres al año y en 2020 no hicimos ninguno"

El año 2020 registró un desplome sin precedentes en el gasto de los hogares españoles, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el pasado mes de junio. Las familias españolas realizaron un consumo de apenas 26.996 euros el año pasado, un 10,7% menos que en 2019 y una cifra aún menor que la registrada en los peores años tras la crisis de 2008.

Entre los distintos modelos de familia analizados por el INE, el de las parejas sin hijos, como es el caso de Javier y Marta, fue el que registró un mayor recorte en el consumo respecto a 2019, unos 4.000 euros de media.

"En lo que más hemos ahorrado es en viajes, porque solíamos hacer dos o tres al año y en 2020 no hicimos ninguno", declara Javier. Marta, que es enfermera, tuvo que doblar turnos durante lo más duro de la pandemia, se borró del gimnasio y dejó de gastar en ropa, cosméticos e incluso en la peluquería: "Creo que habré ido una vez".

El miedo a la Covid frena el consumo

Julia González vive sola desde hace siete años, cuando se fue de casa la única de sus dos hijas que aún vivía con ella. Esta médica jubilada de 68 años, aquejada de una enfermedad crónica, admite que, antes de la pandemia, "mucho, mucho, no gastaba porque ya estaba pachucha, pero, en cuanto había alguien dispuesto, yo salía o, cuando me iba al hospital, comía yo sola en un restaurante".

Los hogares compuestos por un solo miembro mayor de 65 años fueron los que registraron una menor caída en el consumo -un 5,2% de media- debido a que ya eran los que menos gastaban en las actividades que más resentidas se han visto por la pandemia: los restaurantes y hoteles y el ocio y la cultura.

"Después de la muerte de mi exmarido por Covid empecé a tener un miedo terrorífico", admite Julia, que asegura no haber ido a un solo restaurante desde que comenzó la pandemia. "No he gastado ni en zapatos, ni en ropa ni nada. Me daba miedo entrar en las tiendas y, los de mi edad, lo de comprar por internet no lo manejamos. No iba ni a la peluquería".

"He comprado por toneladas de mascarillas y, además, de las más caras. No me duraban ni un mes, porque repartía a todo mi entorno"

El parón del confinamiento

Los meses de confinamiento generalizado fueron, lógicamente, los que registraron una caída más pronunciada en el consumo de las familias durante el pasado año. Entre marzo y junio del año pasado, el INE identificó una reducción del consumo de los hogares de un 28% respecto al mismo periodo de 2019.

Valle García, de 39 años, pasó el confinamiento junto a su pareja, sus tres hijos y su perro. Ella, propietaria de una escuela infantil que estuvo cerrada durante esos meses y él, entrenador personal que empezó a trabajar online. Ninguno tuvo que salir de casa para nada que no fuera hacer la compra o pasear al perro.

"En esos meses, no gastamos absolutamente nada en transporte", declara Valle, que, además de en viajes que dejaron de hacer, en lo que más ha notado la reducción de gastos de su familia ha sido en lo referente a sus hijos.

"Antes íbamos con los niños al cine, las niñas estaban apuntadas a patinaje de velocidad y el niño a un equipo de fútbol y en ropa también gastamos poco. Los niños llevan uniforme, pero a principio de este pasado curso, como no había mucha esperanza de que fuera a mantenerse la presencialidad, fuimos tirando con el del año anterior a ver qué pasaba. Al final, iban un poco pesqueros, pero hemos resistido", bromea Valle.

Para la familia de Valle, lo más pronunciado ha sido el aumento de gasto en las facturas de la casa.
Para la familia de Valle, lo más pronunciado ha sido el aumento de gasto en las facturas de la casa.
CEDIDA
"Antes, los niños comían en el cole, y yo y mi marido en el trabajo, el año pasado, gastamos mucho más en luz y en gas porque, al final, estás cocinando todo el día y eso se nota"

Más gasto en el súper y en las facturas

Las únicas categorías de bienes de consumo estudiadas por el INE en las que los hogares incrementaron el gasto fueron alimentación y bebidas no alcohólicas y vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles. Una vez más, los anómalos meses en los que casi toda la población estuvo encerrada en su casa explican esta variación.

"Hemos gastado increíblemente más en la factura del súper porque todo lo que antes íbamos a cenar fuera lo hemos intentado recrear en casa", declara Marta. "Hemos comprado, por ejemplo, carne de mejor calidad, jamón para las Navidades, más marisco y alcohol. Antes, no bebíamos nada en casa y, ahora, alguna cerveza o una copa de vino cae".

Para la familia de Valle, lo más pronunciado ha sido el aumento de gasto en las facturas de la casa. "Antes, los niños comían en el cole, y yo y mi marido en el trabajo, el año pasado, gastamos mucho más en luz y en gas porque, al final, estás cocinando todo el día y eso se nota".

Julia, por su parte, no ha identificado un mayor gasto en su economía doméstica salvo en mascarillas, en las que gastaba unos 150 euros mensuales. "He comprado por toneladas y, además, de las más caras", asegura Julia, que recuerda también que se las enviaba a su hija mayor, que vive en Dinamarca. "No me duraban ni un mes, porque repartía a todo mi entorno, si venía la asistenta o el fontanero, también les daba".

La lenta vuelta a la normalidad

Tras un invierno aún marcado por las restricciones en las actividades de ocio y la baja movilidad, la vacunación ha permitido que la actividad económica vaya volviendo a la normalidad desde la primavera. Sin embargo, el aumento del gasto está siendo muy irregular, dependiendo del tipo de familia del que hablemos.

"Yo sigo teniendo miedo, así que no he relajado nada las costumbres", declara Julia, que ya ha recibido las dos dosis de la vacuna, la segunda, recientemente. "Estoy esperando mi completa inmunización y, luego, dependerá de cómo estén los datos".

Para Javier y Marta, el consumo ha empezado a aumentar, aunque aún están lejos de lo que solían gastar antes de la pandemia. "Hemos ido ya a algo de ocio y cine en los últimos meses y hemos salido a restaurantes, pero, de momento, ni gimnasios, ni viajes, es más, no habrá viaje largo de luna de miel después de la boda, como mucho Tenerife o algo así", explica Javier.

Con la vuelta a la presencialidad escolar y laboral, Valle sí calcula haber alcanzado de nuevo el mismo nivel de gasto pre pandemia. "En estos últimos meses, los niños ya iban a clase y la guardería ha vuelto a funcionar igual que antes, incluso se han podido recuperar las actividades extraescolares, así que yo creo que ya estamos igual que antes en gastos y también en ingresos".

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