Elena García, creadora del exoesqueleto infantil: "El ecosistema para emprender en España es totalmente infértil"

Elena García Armada, creadora del primer exoesqueleto pediátrico del mundo.
Elena García Armada, creadora del primer exoesqueleto pediátrico del mundo.
CEDIDA

Elena García Armada nunca imaginó que se fuese a ver en la necesidad de crear una startup para sacar adelante un proyecto que empezó a idear en 2009. Pero ante la imposibilidad de dar con una empresa que llevase su exoesqueleto pediátrico al mercado, en 2013 fundó Marsi Bionics. El camino ha estado lleno de dificultades, pero finalmente este año han logrado el distintivo CE para comercializar el dispositivo. Tras esa autorización de la Agencia Española del Medicamento, esta spin-off del CSIC ha recaudado 943.000 euros, de unos 160 inversores, a través de la división de Crowd Investmet de Fellow Funders, una firma dedicada a apoyar a pymes y startups.

La investigadora habla con 20minutos sobre cómo ha sido su travesía por el desierto hasta lograr que el primer exoesqueleto infantil del mundo, un avance íntegramente español, salga del laboratorio.

¿Cómo se pasa de la ingeniería industrial y la investigación a CEO de una empresa? Me metí en un mundo totalmente desconocido, pero había algo que me motivaba y era que los resultados de mi investigación resolvieran la necesidad para la que fueron creados. Para mí no tenía sentido encerrarlos en un laboratorio. Con lo cual fue un paso necesario, no digo que natural, porque he tenido que forzarlo, pero he ido adaptándome a lo que este camino me iba pidiendo. Es un proceso de aprendizaje, de crecer profesionalmente, y todo marcado por un objetivo clarísimo.

¿Qué ha sido lo más gratificante? Ver reflejada la felicidad en las caras de las familias, que los niños se encuentren mejor… Esto impacta en su calidad de vida. No hay mayor recompensa .

¿Y lo más difícil? Lo más frustrante es sacar adelante un proyecto tecnológico, profundo, intensivo en capital, en un ecosistema muy poco preparado para este tipo de proyectos. El ecosistema de emprendimiento en España es totalmente infértil. Demasiados obstáculos que te hacen plantearte muchas cosas.

¿Incluso tirar la toalla? La meta era tan importante y necesaria que nunca nos hemos planteado tirar la toalla. Pero sí se nos caía muchas veces. Muchas veces hemos dicho que no lo lograríamos. Pero lo hemos logrado.

nuevos proyectos

  • Marsi Bionics ha desarrollado Atlas, el exoesqueleto pediátrico, y Mak, una ortesis de rodilla para adultos. El primero se dirige a niños con patologías neurológicas que afectan a la movilidad y su uso intensivo retrasa las complicaciones musculoesqueléticas. El segundo, indicado por ejemplo tras la colocación de una prótesis, reduce los tiempos de rehabilitación un 60% y permite una recuperación "sin dolor". Ambos se utilizan ahora mismo para terapias en centros sanitarios pero la empresa busca que los afectados puedan contar con ellos en su día a día. Además de en materializar ese proceso, Marsi Bionics trabaja en un segundo exoesqueleto, este para adultos, con indicación de uso para patologías neurológicas. "Estos dispositivos se pueden usar para las cuestiones que autoriza la Agencia Europea del Medicamento. La mayoría de los que hay en el mercado están indicados para problemas muy concretos dentro de la lesión medular y no se pueden emplear para otras enfermedades neurológicas. Trabajamos para que nuestros pacientes, que sí tienen patologías neurológicas, tengan una alternativa cuando superen el 1,5m de estatura”, explica García.

¿Qué provoca esa situación? Las dificultades vienen por varias vertientes: burocráticas, legales... Pero la peor es la económica. Las barreras burocráticas y legales, teniendo un buen sustento, se pueden solventar, aunque te hacen perder tiempo y lo que necesitas es agilidad.

El tiempo corre en contra de esos niños. Por supuesto. Por sus enfermedades necesitan este tipo de dispositivos lo antes posible. Estar ocho años desde que se desarrolló la tecnología hasta que por fin la pueden utilizar clama al cielo.

¿También ha encontrado barreras por ser mujer? Sí. En mi etapa de investigación teniendo que trabajar muchas veces el triple para demostrar mi valía. Y en la etapa empresarial creo que también ha sido crítico para conseguir la credibilidad de inversores el hecho de que una empresa de tecnología estuviera liderada por una mujer. He tenido que trabajar mucho en demostrar constantemente mi capacidad de liderazgo. Sigue siendo un problema de nuestra sociedad que debemos resolver.

¿Su equipo ha sido un soporte importante? El equipo es fundamental. Para sacar adelante el proyecto muchos fondos te piden tenerlo desde el principio y es altamente cualificado, multidisciplinar, y por tanto, numeroso. Hay que construirlo poco a poco. Marsi Bionics tiene ahora a 21 personas en plantilla.

¿Ha echado en falta también apoyo público? En cuanto a intención hemos tenido el apoyo de todas las instituciones. El problema es que la intensidad de ese apoyo no es la que necesita una empresa de este tipo. El mayor apoyo lo hemos tenido de la Comisión Europea. Y en las etapas iniciales tuvimos que recurrir al crowdfunding de las personas de la calle porque ni siquiera cumplíamos los requisitos para optar a financiación pública, ni nacional ni europea. Los dos primeros años se nos cerraban todas las puertas.

¿Cómo se les ocurre acudir a Fellow Funders? Fue Fellow Funders el que nos ofreció el acompañamiento, para la primera ronda de preparación y para el resto del camino. Cuando llegamos a ellos ya habíamos tratado de conseguir inversión a través de fondos de capital riesgo. Aún no teníamos el marcado CE de Atlas ­–el exoesqueleto­– pero sí el de Mak –ortesis para la rehabilitación de rodilla en adultos­– y no logramos el interés de esos fondos.

Han tenido muchas dificultades. Sí. El ecosistema de inversión de nuestro país no entiende el potencial que tienen las empresas de alta tecnología. Los fondos de inversión piden un histórico de facturación y no asumen el riesgo de invertir. En otros países, estas sociedades tienen una valoración muy alta pese a no estar aún en el mercado porque se entiende su altísimo potencial.

¿Fellow Funders exige muchos requisitos? Tienen un proceso interno de toma de decisión. Evalúan muchísimos proyectos y seleccionan unos pocos. Hay que cumplir unos criterios de calidad que nosotros cumplimos. Así pudimos entrar en su porfolio y resolver la necesidad de ampliación de capital.

¿Cuántos dispositivos podrán comercializar con los 943.000 euros? La ronda se cerró el mes pasado y ahora el equipo comercial está de gira por España y cerrando acuerdos con otros países europeos. Este año podríamos llegar a vender unos 12 exoesqueletos, entre hospitales y centros de rehabilitación españoles, y unas 8 unidades Mak. Pero probablemente en 2022 se disparen las ventas porque muchos de los presupuestos para este año ya están cerrados y en muchas visitas nos derivan al que viene.

¿Han encontrado buena disposición por parte de las comunidades autónomas para que el exoesqueleto llegue a hospitales públicos? Sí. De nuevo es un proceso que no va a ser inmediato pero disposición hay. Estamos reuniéndonos con todas las Consejerías de Sanidad y el feedback es muy bueno. 

ELENA GARCÍA ARMADA

  • Elena García Armada (Valladolid, 1971) es doctora en Ingeniería Industrial e investigadora científica en el Centro de Automática y Robótica, un centro mixto del CSIC y la Universidad Politécnica de Madrid. Está reconocida como una de las 30 mujeres más destacadas en la robótica mundial y forma parte del jurado del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

¿Qué le diría a un emprendedor que empieza ahora? Lo más importante es tener una motivación muy fuerte y resiliencia, porque tropiezos y dificultades habrá muchos. Y recomiendo salir de España lo antes posible. Tampoco es fácil porque hay que tener una inyección financiera pero es que aquí es muy difícil. No es muy patriota decirlo pero es muy frustrante tratar de sacar adelante algo que en cualquier otro sitio florecería en poco tiempo.

Sin embargo en España hay un enorme talento científico. Estamos en el top 10 internacional pese a la bajísima inversión de nuestro país en ciencia. Si se hiciera un poco más de esfuerzo conseguiríamos resultados todavía más impresionantes. Pero tenemos un claro suspenso en la transferencia tecnológica, en llevar los resultados a la sociedad. Si no queremos que nuestros proyectos de emprendimiento se vayan fuera lo que no se puede hacer es acusar al emprendedor de poco patriota. Hay que resolver el problema.

¿Qué hay que cambiar? Los organismos públicos de investigación entienden ya la necesidad de transferir a la sociedad la tecnología o el conocimiento que generan. Yo asumí personalmente ese reto sobre los resultados de una investigación que no era mía, era del CSIC, que no asumió esa responsabilidad. Eso ya no pasa. Aún así hay que entender que ninguna empresa es igual a otra. Casi todas las ayudas para los estadíos semilla se miden por el mismo patrón, el del sector servicios. Muchas empresas no encuentran respuesta a sus necesidades y mueren el primer año. 

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