Marisa Caprile, la hermana más solidaria del diseñador, pide ayuda para Camboya: "O alguien les lleva comida, o se mueren"

  • Marisa es presidenta de PSE, una ONG que está llevando ayuda alimentaria de emergencia para la población en Camboya.
  • La pandemia ha afectado gravemente el país y necesitan de colaboración en eventos como el Phnom Penh Express 2.
Marisa Caprile junto a una beneficiaria de la ONG.
Marisa Caprile junto a una beneficiaria de la ONG.
PSE Por la Sonrisa de un Niño

Marisa Caprile, la hermana del conocido diseñador, es la presidenta de PSE Por la Sonrisa de un Niño, una ONG de origen francés que trabaja en la educación y alimentación de miles de niños en Camboya

La pandemia ha afectado al día a día de la organización: las escuelas están cerradas desde mediados de febrero, las familias no tienen ingresos al estar confinados, no pueden acceder a los alimentos porque los mercados se encuentran cerrados...

Desde España, ella junto a decenas de voluntarios están recaudando dinero para llevar ayuda alimentaria de emergencia a través de su principal evento en estos momentos: Phnom Penh Express 2

La iniciativa consiste en recorrer los 13.000 kilómetros que separan Madrid de la capital de Camboya. Está abierta a cualquier persona, aunque sea ajena a la ONG, que quiera sumar kilómetros y buscar donantes para poder lograr proporcionar alimentos a 1.633 familias.

Para más información, el equipo de comunicación de la ONG se muestra dispuesto a atender dudas a través de este correo electrónico: comunicacion@psncamboya.org .

¿Qué labor realiza PSE Por la Sonrisa de un Niño en Camboya?

Es un proyecto global, no solamente se les ayuda en un momento determinado y luego desapareces, sino que la ONG se compromete a acompañarle desde el primer momento hasta que encuentran un empleo. Con esta organización, si tú ayudas es para que estos niños estén asegurados que van a alcanzar un trabajo, recuperar su dignidad y su familia cuidada. También se les da un trabajo a los padres de los niños que acogen: barrenderos, cocineros, limpiadoras, costureras…

Christian y Marie France, los fundadores, lo que hicieron al ver a estos niños en unas condiciones de vida horribles, fue preguntarle qué necesitaban. Lo que les pidieron fue lo primero, comer, y lo segundo, una escuela. Entonces empezaron a darles de comer en el basurero, y ahora hay más de 6.000 niños junto a sus familias a los que consiguen alimentar. 

PSE ha ido agrandándose: empezaron con los más pequeños, luego con los adolescentes. Ahí se dieron cuenta de que no era suficiente con que la escuela llegara hasta la ESO, y así empezaron a llegar a bachillerato y formaciones profesionales para que pudieran acceder a un empleo, incluso, permitiendo la entrada a la universidad de algunos alumnos.

Una necesidad que enseguida encontraron es que algunas madres no podían traer dinero a casa al tener que quedarse cuidando de sus bebés porque no tenían dónde dejarles. Entonces, crearon escuelas infantiles para ellos y que las mujeres pudieran tener un empleo.

Este año, la gente se ha dado cuenta de lo que es la muerte y la enfermedad, pero nosotros lo hemos visto hace mucho

¿Cómo ha afectado la pandemia en Camboya?

La pandemia en Camboya empezó con un confinamiento estricto a principios de año. Salieron de esta situación en septiembre, abriendo de nuevo los colegios, pero a mediados de febrero tuvieron que volver a cerrar las escuelas y los mercados.

Este año, la gente se ha dado cuenta de lo que es la muerte y la enfermedad, pero nosotros lo hemos visto hace mucho. Esta pandemia ha sido muy triste para mucha gente, y se ha dicho que ojalá sirviera para que la humanidad fuera mejor y saliéramos mejores personas. Lo que hace PSE es una posibilidad única de transformar esta época de sufrimiento en un momento de esperanza gracias a un pequeño esfuerzo nuestro. El echar una mano en implicarte en que estos chicos puedan comer y estudiar, para mí es ser mejor persona. 

Vivo movida por mi deseo enorme de que las cosas vayan mejor y que desde luego no haya niños que se mueran de hambre y que tengan que comer basura para poder vivir. Me parece indigno, una vergüenza. No lo puedo aceptar, nunca lo aceptaré, y trabajar por eso da sentido a todo lo que hagamos después, y anima mi vida.

¿Cómo habéis ayudado a la población en Camboya desde PSE?

Durante los primeros seis meses de cuarentena, empezamos con fotocopias de los apuntes que repartían nuestros trabajadores por los distintos pueblos. Luego, al darnos cuenta de que muchos de los ejercicios se perdían, entonces solicitamos dinero a nuestros socios y patrocinadores para comprar móviles para que pudieran acceder a las clases online. No creo que haya sido un éxito total porque no en todas las casas hay electricidad, algunos no saben cómo utilizarlos… pero en general, ha funcionado bastante bien.

Nuestro estupor fue que cuando volvieron a abrir las puertas de los colegios tras el primer confinamiento, tan solo dejaron de venir entre un 5 y un 7% de los niños. Pensábamos que iban a dejar de venir la mitad, entonces eso nos animó a todos muchísimo.

En esta ocasión, han cerrado también los mercados donde compran las familias más pobres. Esta situación está siendo la más dura, ya que no tienen acceso a los alimentos. Las familias de nuestra ONG están pudiendo salir adelante gracias a la comida que les ofrecemos. No tienen trabajo, no se les deja salir de los barrios, no pueden ir a comprar… Es una situación muy dura. O alguien les lleva comida, o se mueren de hambre.

Todavía no está decidido si los colegios se volverán a abrir en junio o en septiembre. Todo es muy incierto, como en cualquier parte del mundo ahora mismo.

"O alguien les lleva comida, o se mueren de hambre"

¿Cómo surge la filial de PSE en España?

Siempre había intentado buscar un proyecto humanitario con niños, porque yo estudié educación. He trabajado en algunas organizaciones españolas y francesas, y estaba buscando un proyecto bonito en el que implicarme. Cuando mis hijos crecieron y me presentaron PSE, decidí implicarme.

Los estudiantes, durante sus vacaciones, regresaban a los basureros y en algunas ocasiones no volvían en septiembre a las clases. PSE España surge en 2003 con la necesidad de que hubiera un programa durante el verano que permitiera darles a los niños una continuidad en sus estudios.

En un principio era algo muy pequeño, que se fue haciendo grande gracias a la transmisión de las experiencias entre los voluntarios y su entorno. Gracias a ellos y nuestros socios, ahora podemos encargarnos, no solo del Programa de Continuidad Escolar en verano, sino también de financiar algunos proyectos gracias al dinero que conseguimos a través de diferentes iniciativas. También mandamos cada tres meses dinero para costear la educación de más de 300 niños.

¿Cómo se puede ayudar desde España?

Creo que desde España se pueden colaborar de muchísimas maneras, y con la pandemia lo hemos visto. Desde conseguir socios que nos aporten dinero mensualmente, a formar parte de los equipos de trabajo que sacan adelante la ONG: hablando de PSE en diferentes charlas, encargarse de la parte de comunicación, organizar eventos, como el Phnom Penh Express 2…

¿En qué consiste este evento?

Es una manera inteligente, original y bonita de conseguir dinero para comprar comida de urgencia, porque lo están pasando muy mal.

Los voluntarios van recorriendo los 13.000 kilómetros que separan Madrid de Phnom Penh, la capital de Camboya, compitiendo contra el equipo de voluntarios franceses, mientras recaudan dinero para la ayuda de emergencia

Según van avanzando los kilómetros van avanzando las donaciones, y con ese dinero se comprarán paquetes de comida: arroz, latas de conserva… Sin eso las familias no pueden vivir.

No es necesario haber colaborado antes con la ONG para hacerlo, es un reto individual que crea cada persona porque le ha entusiasmado el proyecto y el objetivo final. Gracias a esto, más personas están conociendo la labor de la organización.

Además, también se puede ayudar donando en cualquiera de los retos que han generado los voluntarios, gracias a los que ya se han conseguido más de 10.000 euros.

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