¿Petrov o Petrova? ¿Putin o Putina? Los problemas de los inmigrantes al pedir un apellido para sus hijos según el sexo

Contarle a un hijo que va a ir al psicólogo suele ser una de las situaciones que da más respeto a los padres.
Imagen de archivo de una familia.
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Uno de los principales problemas que se deben enfrentar los ciudadanos de varios países de Europa del Este cuando viven en España es el registro de sus apellidos. Una cuestión que les causa más de un dolor de cabeza a inmigrantes rusos, búlgaros, bielorrusos y de otros países, donde los apellidos cambian según se trate de una mujer o un hombre.

Y es que, según el sistema patronímico usado en esos países, los apellidos se declinan, tienen variantes masculina y femenina: Si un niño se apellida Petrov, su hermana se deberá apellidar Petrova. O cuando una mujer se casa, adopta en apellido de su esposo, pero en femenino: el ejemplo más conocido es la exesposa de Vladimir Putin, que mientras estuvo casada se llamó Lyudmila Aleksándrovna Putina.

Los problemas vienen cuando estas personas se registran en España, donde hasta ahora no siempre se respetaba esta situación. El año pasado hubo una recomendación del Defensor del Pueblo para que se permitiera el cambio a estos ciudadanos. La Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública ha distribuido a mediados de abril una circular en la que se autoriza a los registros civiles a imponer el apellido en la variante masculina o femenina, según el sexo de los menores. 

Un sistema diferente

El abogado Juan José Ferrer Carratalá, del despacho Ferrer Valera de Murcia, señala a 20minutos que los ciudadanos rusos, bielorrusos, búlgaros y de otros países de Europa del Este tienen muchos problemas a la hora de inscribirse ellos mismos o sus hijos en el Registro Civil. Y todo parte porque en esas culturas se sigue un sistema muy distinto al español.

En estas lenguas (Ferrer Carratalá lo explica desde el ruso, que es la que más conoce) el nombre de una persona tiene tres elementos: el imia, el que eligen los padres para su hijo (Vladimir, Igor o Josef, por ejemplo); el atchasbá, un apellido que hace referencia al nombre del padre; y finalmente el apellido paterno de la familia.

Por ejemplo, volviendo al ejemplo del presidente ruso, su nombre completo es Vladimir (imia) Vladimirovich (atchasbá, pues su padre también se llamaba Vladimir) Putin (el apellido familiar). La forma de esos apellidos hubiera variado en el caso de que hubiera existido una hermana: Vladimirova Putina.

Todas estas circunstancias no siempre se reconocen en el sistema español, indica el abogado. El atchasbá casi siempre se omite, y un ciudadano que en Rusia se llama Ivan Ivanovich Petrov en España acaba siendo por lo general Ivan Petrov.

También hay lío con las variantes masculina y femenina. "Es un problema muy grande porque no se solía hasta ahora reconocer la declinación del apellido a la hora de oficializar un nombre en un registro español", dice Ferrer Carratalá. "El problema para los padres rusos en España es que su hija no se puede apellidar Petrov, tiene que apellidarse Petrova".

Quejas al Defensor del Pueblo

Eso fue lo que le pasó el año pasado a una ciudadana de origen bielorruso residente en Parla (Madrid). Está casada con un español, y en 2017 tuvieron un primer hijo, que fue inscrito con el apellido materno, pero en versión masculina. Hasta aquí ningún problema, se aceptó que el apellido de la madre se adaptara al hijo, algo que permite la ley.

Pero en 2020 la pareja tuvo una hija, y la madre quiso imponerle su apellido pero en la variante femenina. Sin embargo, el Registro Civil de Parla lo rechazó con el criterio de que todos los hermanos debían tener los mismos apellidos, y la hija debería figurar con el mismo apellido que su hermano mayor, pese a que fuera en versión masculina. 

Los padres expusieron los problemas que puede tener su hija cuando vaya a Bielorrusia con un apellido masculino. relata el Defensor del Pueblo en un documento. "Especialmente manifiestan los padres que puede padecer tratos denigrantes y este hecho puede dar lugar a todo tipo de confusiones y rectificaciones cada vez que necesite realizar cualquier actividad, puesto que las reglas del idioma determinan que la desinencia es distinta según el género".

La pareja consultó con otros conocidos en la misma situación, que manifestaron no haber tenido problemas a la hora de inscribir a sus hijos con la terminación correcta. Sin embargo, el Registro Civil de Parla denegó su petición de cambio, y acudieron al Defensor del Pueblo.

Burlas y líos burocráticos

Este organismo señaló que el artículo 200 del reglamento del Registro Civil ya prevé que los apellidos de origen extranjero pueden registrarse con una desinencia distinta según el sexo. Pero consideró que, en interés del menor, el apellido debe cambiar para los hermanos posteriores según se trate de niño o niña, 

"Se estima que la imposición de un apellido masculino a una persona de sexo femenino, y al revés, en su inscripción de nacimiento es incompatible con el principio del interés superior del menor", señala la recomendación del Defensor, "y puede provocar que en su país se vea sometido a burlas o tratos vejatorios".

Además, agrega Ferrer Carratalá, están los problemas burocráticos. "Si ese niño o niña se va a vivir a Rusia o a otro país, tendría que ir al registro civil a volver a cambiar el apellido".

Cambio de criterio

A raíz de ésta y otras quejas, la semana pasada la Dirección General de Seguridad Jurídica del Registro Civil emitió una circular, consultada por 20minutos, en la que cambia de criterio. Admite que hasta ahora estaba establecido que "debía siempre prevalecer el principio de homopatronimia entre hermanos de igual filiación", por lo que los apellidos del primer hijo debían regir para el resto de los descendientes, "sin importar si este era varón o mujer".

Sin embargo, ante las numerosas controversias y la petición del Defensor del Pueblo, la resolución establece que a partir de ahora "se podrá autorizar la adecuación de la variante que corresponda en cada caso, según el sexo de los menores", considerando que esto no representa un cambio de apellido, sino "una pequeña modificación".

Aunque ahora el criterio estará unificado, ya se venía aplicando en algunos registros, sobre todo en aquellos en los que se enfrentan a más casos de inmigración. 

Confusión con los apellidos

Sin embargo, estos ciudadanos aún se siguen enfrentando a algunos problemas con sus nombres, sobre todo con el atchasbá, que al momento de registrarse se obvia, o se pone como nombre compuesto. Una ciudadana búlgara contactada por este diario, Diana Ivanova Todorova (pide no dar su nombre real), fue inscrita al nacionalizarse española como Diana Ivanova Todorova Petrova. Su atchasbá (su padre se llama Iván) fue puesto en el DNI como parte de un nombre compuesto (Diana Ivanova), y como segundo apellido el de casada de su madre, quien a su vez lo adoptó de su marido (Petrov) al casarse. 

Al momento de jurar la nacionalidad española, quiso explicar al funcionario un modo más correcto de poner los apellidos, pero no hubo manera. Y como la opción era cancelar el acto y programar otra cita, no quiso arriesgarse a que se le retrasara indefinidamente el proceso, como ha ocurrido con algunos de sus compatriotas.  

Un lío tras el que resulta que Diana tiene en España un nombre distinto al que ostenta en su natal Bulgaria. "Tengo una herencia de bienes de mis padres, pero como tengo diferentes nombres y apellidos, para disfrutarla tengo que justificar que soy la misma persona", señala. "O en España tengo un título universitario homologado, pero después de adquirir la nacionalidad española ya no coinciden los nombres y apellidos". 

Además, cuando llegue la hora quiere jubilarse en Bulgaria. Pero tiene años cotizados en los dos países, por lo que prevé que tendrá que meterse en más trámites para probar que es la misma persona, pero con diferentes apellidos. 

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