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Tanta Europa
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El adiós a las mascarillas tras vacunarse de la covid genera controversia: ¿sería seguro? ¿Hay riesgo de contagio?

Un grupo de personas, con mascarillas en el centro de Madrid.
Un grupo de personas, con mascarillas en el centro de Madrid.
Jorge Paris

Con el avance de la vacunación contra la Covid, varios países y organizaciones han comenzado a hacer movimientos para relajar algunas de las restricciones impuestas por la pandemia. Una de las principales es el uso de la mascarilla, omnipresente en la sociedad desde el inicio de la emergencia por Covid.

Proteger la boca y las vías nasales ha sido una de las principales medidas para frenar el avance de la Covid. Otras recomendaciones que se tomaron al principio, como limpiar las superficies, han decaído con el tiempo; también los confinamientos han cambiado y ahora son menos férreos. Pero el uso de la mascarilla se ha mantenido e incluso en España se han aprobado leyes para hacerlo obligatorio, so pena de multa. 

Sin embargo, el avance de la vacuna también está relajando el uso de esta medida. En Israel, uno de los países con más alto porcentaje de inoculados en el mundo, ya ha dejado de ser obligatoria al aire libre, y las autoridades europeas y estadounidenses han permitido cierta flexibilidad en personas ya vacunadas. De hecho, el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC por sus siglas en inglés) en un comunicado recogía esta semana algunas orientaciones para adaptar las medidas a la nueva situación en reuniones entre personas, hogares o burbujas sociales. Eso sí, "siempre que ninguno de los presentes tenga un factor de riesgo de enfermedad grave", añade el organismo europeo.

No obstante, deben mantenerse en los espacios públicos y en las grandes reuniones, "independientemente del estado de vacunación de las personas", matiza el ECDC.

¿Significaría esto el adiós a las mascarillas? Los expertos advierten de que nadie se debe precipitar a la hora de quitar esta medida, y las mismas cúpulas sanitarias de Europa y EE UU remarcan de que solo se debe hacer en ciertos casos.

¿Cuándo te la podrías quitar?

Las normas vigentes en España solo permiten a los ciudadanos quitarse la mascarilla dentro de su domicilio, siempre que no existan brotes dentro del hogar. y se esté en compañía de convivientes. De momento, en algunas autonomías están prohibidas las reuniones sociales en domicilios particulares.

Se prevé que la norma cambie conforme avance la campaña de vacunación

En España, al igual que en la mayoría de países europeos, se han producido contratiempos con las vacunas de AstraZeneca y Janssen, cuyo uso ha llegado a estar detenido varios días por los casos muy raros de trombos en inoculados. Ello ha motivado varios cambios de criterio a la hora de decidir qué personas son vacunadas con esos fármacos, y al mismo tiempo ha crecido el rechazo entre la población contra esos sueros.

Pese a todo ello, el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene su meta de llegar a los 33 millones de vacunados a pauta completa (el 70% de la población) a finales de agosto.

Ello permitirá que se aplique a más gente las recomendaciones que ha hecho esta semana el Centro Europeo de Control de Enfermedades, que ha avisado de que se puede relajar la norma de la mascarilla en los siguientes casos:  

  • Cuando se reunan personas vacunadas a pauta completa.
  • Cuando se reúnan personas vacunas a pauta completa con otras que no han sido vacunadas, pero que son convivientes o pertenecen a la misma burbuja social. Ello siempre que no haya entre ellos personas con alto riesgo ante el coronavirus.

Ello significa que en el resto de las situaciones, como al aire libre, en restaurantes o espacios cerrados públicos o privados, se deben seguir observando las medidas de prevención ya establecidas.

Pero aquí tampoco hay consenso. Israel ha anunciado que, basados en las recomendaciones de sus expertos, los ciudadanos se verán eximidos del uso de la mascarilla en espacios abiertos. En los cerrados seguirá siendo obligatoria.

¿Persiste el riesgo de contagio entre vacunados?

Las diferentes recomendaciones y cambios en los criterios de uso de la mascarilla han despertado las esperanzas de que pronto deje de ser obligatorio el uso de ellas, al menos entre los vacunados

Sin embargo, tanto expertos como autoridades han señalado que la vacunación no garantiza totalmente el riesgo a contagiar y contagiarse. Existen varios factores, como la efectividad de las vacunas, la persistencia de la trasmisión y el tiempo que hace falta para llegar a la inmunidad de grupo, que hacen necesario que la población siga usando la protección facial. 

Esos factores hacen que persista en los vacunados el riesgo de contagio. Los siguientes son algunos de ellos:

La vacuna necesita tiempo

Aunque las vacunas activan las defensas del sistema inmunitario contra la Covid, esa protección no se activa de forma inmediata una vez puesto el pinchazo.

Se calcula que se necesitan al menos dos semanas después de la inyección para que el sistema inmune desarrolle la protección necesaria. Ello quiere decir que en esas dos semanas el paciente sigue corriendo algún riesgo de infectarse.

En las vacunas de dos dosis, la primera de ellas ya brinca una protección cercana al 70%. Es hasta la segunda cuando ese nivel se consolida o alcanza su , máximo, dependiendo del tipo de vacuna.

En todo caso, esa protección llega dos semanas después de cumplirse con la pauta completa. Por ejemplo, si a una persona la inoculan con Astrazeneca, la protección máxima comenzará a surtir efecto 14 semanas después del primer pinchazo: 12 semanas entre las dosis más otras dos para que el sistema inmunitario esté completamente preparado.

La protección no es total

Otra razón para seguir usando la mascarilla pese al pinchazo es que la protección que brinda la vacuna no es total. Su efectividad varía desde el 70% para la de AstraZeneca al 95% de Pfizer BioNTech.

Comparativa de las vacunas aprobadas contra la Covid-19.
Comparativa de las vacunas aprobadas contra la Covid-19.
Carlos Gámez

Esto significa que, aunque la persona esté vacunada, sigue existiendo una posibilidad de que se infecte, pues no hay una protección que llegue al 100%. Para que en esas condiciones se pueda prescindir de la mascarilla, tendría que haber también una inmunidad de grupo, que la UE ha fijado cuando se alcance el 70% de inmunizados en la población.

Los vacunados pueden infectar

La siguiente razón para que un vacunado siga usando protección facial es que, aunque puede verse libre de los sufrimientos que causa la enfermedad, sigue siendo un potencial trasmisor del virus.

Varios expertos, entre ellos la viróloga del CSIC Margarita del Val, siempre han puntualizado que la vacuna protege del sufrimiento, pero no de la trasmisión. Es decir, que protege a una persona de desarrollar el coronavirus a niveles que pongan en peligro su vida, por la respuesta del sistema inmunitario que proporciona la vacuna.

Pero hasta el momento, los estudios no han demostrado plenamente si las vacunas detienen la trasmisión, es decir, que tengan capacidad esterilizante frente al SARS-CoV-2. Así, el virus puede alojarse en el organismo de un vacunado, y aunque no puede actuar en ese cuerpo, puede trasmitirlo a otra persona a través de los aerosoles al momento de hablar o entrar en contacto con alguien.

Por todo ello, los expertos siguen recomendado el uso de la mascarilla pese a la vacuna. La inminóloga del Hospital Universitario de Canarias Yvelise Barrios consideró en una entrevista a 20minutos que resultaba "prematuro decir a la gente vacunada que deje de usar mascarilla". "Hay que tener un cierto sosiego para analizar y no precipitarse", consideró.

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