Dudas y certezas sobre los contagiadores: ¿puede transmitir la COVID un vacunado? ¿y un reinfectado?

Imagen de un estornudo real.
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James Gathany / WIKIPEDIA
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La campaña de vacunación contra la COVID continúa su avance en España y ya son casi cuatro millones las dosis administradas en territorio nacional. De hecho, la inmunización comienza a dar sus frutos y los efectos ya se notan en las residencias de mayores, donde ha caído el número de infectados. Sin embargo, estos sueros plantean desde el inicio una incógnita difícil de desentrañar, pero central en la evolución de la pandemia: ¿solo evitan el desarrollo de la enfermedad o también la transmisión? A falta de una confirmación definitiva, los primeros indicios apuntan a que ayudan a reducir el contagio.

Ya algunos ensayos clínicos habían dado pistas sobre la posibilidad de que estos sueros redujesen la transmisión de la COVID-19, algo que parecen corroborar los datos procedentes de países con un porcentaje superior de dosis administradas, como Israel o Reino Unido. "Esto querría decir, en principio, que las personas vacunadas no solo no se ponen enfermas, sino que tampoco contagian mucho el virus", señala a 20minutos Salvador Macip, médico y profesor en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

"No estamos aún en condiciones de asegurar que la transmisión se evita al 100%, pero parece que, por lo menos, se reduciría. Esto sería esperable porque, si lo que está haciendo el suero es impedir que el SARS-CoV-2 se multiplique dentro del cuerpo, entonces la persona vacunada e infectada estaría expulsando menos virus. Así, la cantidad que podría pasar a otro individuo sería menor y eso, por tanto, reduciría el número de contagios", añade el también investigador de la Universidad de Leicester. No obstante, recalca que es imprescindible conocer en qué medida se produce esta disminución y si es "significativa".

"No estamos aún en condiciones de asegurar que la transmisión se evita al 100%, pero parece que se reduciría"

La posible explicación la ofrece la doctora del Hospital Universitario de Canarias Yvelise Barrios, que detalla que la vacuna genera una inmunidad sistémica muy fuerte -que evita la enfermedad grave- y un refuerzo a nivel local en las mucosas de las vías respiratorias superiores. "Creemos que va a impedir que el virus adquiera una capacidad de replicación grande. Estas personas infectadas son capaces de contagiar menos porque no tienen tanta cantidad de SARS-CoV-2 como los no vacunados", incide, y agrega que lo transmitirán durante menos tiempo porque la respuesta de su organismo será más rápida.

"Vemos que en el grupo de vacunados, al comparar con el de no vacunados, hay muchas menos infecciones. Probablemente esto sea debido a ese efecto. En principio, todas las infecciones funcionan así", ahonda la la también vocal de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), que insiste en que esto "no está todavía probado" y "ni siquiera se han comparado resultados entre las diferentes vacunas".

"Creemos que va a impedir que el virus adquiera una capacidad de replicación grande"

¿Qué diferencia supone que los vacunados no contagien?

La implicación de que los vacunados transmitan o no el SARS-CoV-2 es determinante en la velocidad de difusión de la pandemia, porque los ya inmunizados con las dosis contra la COVID pueden contribuir a esparcir el coronavirus. "Los sueros no ayudarían a reducir la propagación. Reducirían ingresos y mortalidad, porque habría menos personas susceptibles de tener casos graves, pero el virus circularía igual. Infectaría a igual número de individuos", subraya Macip.

"Si los vacunados no transmiten, quitas de la cadena de contagio un porcentaje de la población, con lo cual el virus circula más lento"

"Si los vacunados no transmiten, quitas de la cadena de contagio un porcentaje de la población, con lo cual el virus circula más lento, los picos son más fáciles de controlar, las subidas son menos pronunciadas y la curva es más fácil de doblegar", abunda.

Las medidas de prevención permanecerán vigentes

La incidencia o no de estos compuestos contra la COVID sobre la transmisión también tiene un efecto sobre las medidas de prevención. La mascarilla, la distancia de seguridad, la higiene de manos, la limitación de aforos... protagonizan el día a día de los ciudadanos y, por el momento, seguirá así. "No hay evidencia científica de lo que comentamos. Resulta prematuro decir a la gente vacunada que deje de usar mascarilla. Hay que tener un cierto sosiego para analizar y no precipitarse", considera la inmunóloga.

"Resulta prematuro decir a la gente vacunada que deje de usar mascarilla. Hay que tener un cierto sosiego"

"Hasta que no estemos seguros seguros de que las vacunas reducen los contagios, deben mantenerse las medidas de prevención. Los datos parecen sugerirlo, pero aún son muy preliminares. Hasta entonces, lo más sensato es que los vacunados se comporten como cualquier otra persona, que vigilen para no contribuir a propagar el virus", coincide Macip. 

Dificultades para analizar los datos

El avance hacia un pronunciamiento definitivo sobre la transmisión del virus por parte de los inmunizados con los fármacos es lento, por la complicación de interpretar los datos. "Es muy difícil saber qué está pasando porque hay factores que pueden confundir, como los confinamientos, las restricciones severas… Cuando se aplican, los contagios también bajan, pero no por la vacuna, sino porque la gente no se relaciona entre ella. No es fácil sacar conclusiones porque debes hacerlo a partir de las observaciones", señala Macip.

Para progresar en esta línea, investigadores de la Universidad de Nottingham analizaron los anticuerpos y el ARN vírico en ellos y en sus convivientes entre abril y agosto del año pasado. Ahora, volverán a hacerlo una vez recibida la vacuna de Pfizer. Así, comprobarán si en estos últimos ha descendido el riesgo de infección y, en ese caso, podría significar que estos fármacos probablemente evitan la transmisión.

"Es muy difícil saber qué está pasando porque hay factores que pueden confundir, como los confinamientos, las restricciones severas…"

Por su parte, en Israe otros grupos planean analizar la evolución de los residentes en un domicilio en el que uno de los convivientes ha sido vacunado, según explica la revista. "Si estas personas se infectan, los investigadores pueden comprobar si contagian el virus a los otros miembros del núcleo habitacional", detalla.

Asimismo, en Brasil, un ensayo distribuirá dosis de la vacuna de Sinovac contra la COVID durante varios meses para analizar si la disminución de casos de la enfermedad en regiones inmunizadas provoca un descenso de la transmisión en otras zonas donde no se ha administrado el suero.

¿Qué ocurre con los reinfectados?

Quienes sí pueden contagiar la enfermedad son los reinfectados. Por lo general, y a pesar de haberse registrado alguna mortal, las evidencias indican que, en el caso de contraer una segunda vez el coronavirus, la enfermedad será más leve y el organismo, capaz de controlarla antes. No obstante, las documentadas oficialmente han sido muy escasas. "Anecdóticas", recalca Barrios.

"Si ya es difícil tener evidencias de los reinfectados, lo es más todavía tenerlas de los contagios que estos han provocado. No obstante, desde el punto de vista teórico, es posible reinfectarse y estos pueden contagiar", dice la inmunóloga.

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