Hortensias, rosas, camelias... ¿Cómo podemos secar las flores para convertirlas en un elemento decorativo?

Un ramo de flores secas puede convertirse en un estupendo objeto decorativo.
Un ramo de flores secas puede convertirse en un estupendo objeto decorativo.
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Crear un marcapáginas o un cuaderno, una lámina para enmarcar, conservar como oro en paño un ramo de novia o hacer imperecedero el recuerdo de esa persona que nos hizo un regalo en forma de flor... El secado de flores es una técnica estupenda para darles a éstas una segunda vida si queremos mantenerlas a nuestro lado por cuestiones nostálgicas y convertirlas, de paso, en elementos decorativos fundamentales en nuestro hogar.

Pero, ¿qué técnicas existen? Muchas más de las que creemos, algunas bastante curiosas (como las del horno o microondas) y más fáciles y baratas de realizar de lo que la mayoría pueda pensar. Te contamos cómo ponerlas en marcha para obtener los mejores resultados:

Al aire

Uno de los métodos más populares y sin duda, uno de los mejores si lo que se desea es conservar el volumen de las flores para colocarlas de nuevo en un jarrón o bien para usarlas como elemento decorativo. Resulta especialmente recomendado para flores voluminosas y de tallo largo. ¿Cómo hay que hacerlo? Depende del tipo de flor que deseemos secar. Si son grandes como las hortensias o las rosas lo recomendable es secarlas una a una, si son flores más pequeñas podemos agruparlas hasta de diez en diez.

El primer paso es agruparlas eliminando todas las hojas de tallo. A continuación atamos alrededor de este ramillete un cordón de rafia o cuerda de pita. Hay que tener en cuenta que, según pasen los días, habrá que volver a ajustar esta cuerda ya que al ir deshidratándose los tallos perderán volumen.

El ramo debe colgarse siempre boca abajo en un lugar de la casa que sea oscuro y seco pero que a la vez cuente con una buena ventilación. Esto evita que se pudran y, además, la flores pierdan la coloración. El proceso de secado se prolongará entre dos y cuatro semanas hasta que las flores presenten una textura crujiente.

Una vez seco, y con el fin de preservar el ramo de la mejor manera posible durante el mayor tiempo posible, podemos aplicar un sellador floral o, en su defecto, laca.

Prensado

Otra de las técnicas más antiguas y populares. Ideal, sobre todo, para flores pequeñas y planas, como las lilas o los pensamientos, aunque desaconsejada con flores de pétalos excesivamente finos ya que es posible que éstas se estropeen al separarlas del papel con el que se ha prensado. Es también uno de los métodos más elaborados y que requieren de más tiempo, así como el ideal si nuestro objetivo es realizar trabajos en plano con las flores como marcapáginas, láminas o collages. Se hace de esta manera:

Primero deben colocarse las flores sobre papel de periódico con una hoja de éste por encima. A este primer envoltorio - que servirá para absorber el agua- le seguirán otros dos: uno de papel secante y por último, otro de cartón. Una vez hechas las tres capas hay que sellar los extremos con celo y colocar todo dentro de un libro de mayor tamaño.

Fundamental el siguiente paso: colocar sobre el libro otros libros o algún objeto que ejerza un buen peso sobre él y siempre que ejerza la misma presión sobre todo el conjunto. Al cabo de una semana retiramos este peso y sustituimos las capas de papel de periódico y de papel secante por otras nuevas. Posteriormente, volvemos a colocar el peso y dejamos reposar otras dos semanas antes de retirar todo el envoltorio.

En agua

Otro método ‘no método’ consiste, sencillamente, en dejar que la naturaleza siga su curso. Mantenerlas en el jarrón con unos cuantos centímetros de agua hasta que ésta se haya evaporado por completo y dejar que el paso de los días haga el resto del trabajo. Hay que procurar que las flores estén en posición vertical. Este sistema está especialmente recomendado para las hortensias. 

En el horno

Una técnica mucho menos conocida pero que, sin embargo, gana adeptos por la posibilidad de acelerar el proceso de secado. Como con el aire y el agua permite mantener el volumen original de las flores y resulta un método idóneo para secar ejemplares con muchos pétalos como las camelias o los crisantemos.

En el proceso conviene que los capullos de las flores permanezcan hacia arriba. Esto se puede conseguir utilizando algún tipo de objeto con forma de malla o colador sobre la rejilla del horno que permita introducir los tallos. Después mantendremos el horno a una temperatura constante de 38 grados durante al menos tres horas para que la deshidratación se produzca de forma progresiva. Como en técnicas anteriores, utilizar un sellador florar o laca para mantenerlas en el mejor estado.

En microondas

El microondas es otro electrodoméstico top para conseguir un perfecto y rápido secado de flores. Como en el caso del horno, resulta especialmente indicado para flores con muchos pétalos. Además del microondas necesitamos contar con otro elemento: cristales o arena de sílice, que podemos encontrar fácilmente en tiendas para mascotas ya que es un sustrato especialmente usado para gatos o en acuarios.

Previamente cortaremos los tallos de la flor, colocamos una base de arena de sílice en un recipiente apto para microondas de unos cinco centímetros, encima de ésta las flores hacia arriba y separadas entre si y, por último, las cubrimos con otra capa de arena de tres centímetros.

 Se recomienda mantener las flores dentro del microondas entre dos y cuatro minutos dependiendo de la potencia y si es la primera vez que utilizamos este sistema, hacer una prueba previa con una o dos flores. Dejarlas reposar unas 24 horas antes de volver a manipularlas.

Con arena de sílice

La arena de sílice también puede utilizarse sin microondas ya que es un material que por si solo absorbe la humedad. En este caso, basta con colocar una cantidad de arena dentro de un frasco con cierre hermético, colocar la flor en posición vertical (los resultados son especialmente bueno con margaritas o rosas), cerrar el fracaso y en unos cinco días o una semana podremos disfrutar de su versión seca.

Con glicerina

La glicerina es otro producto estupendo para secar, sobre todo, hojas verdes como las del laurel o las ramas de eucalipto. Hay que comprobar que la planta está seca y sumergir los tallos durante varios días. La planta va absorbiendo la glicerina y secándose de forma natural. También podemos aplicar un poco de glicerina sobre las hojas cada tres o cuatro días para que se vayan secando, algo que les proporcionará además cierto brillo.

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