Cómo cuidar la florida 'todoterreno' de las plantas de exterior: todo lo que necesitas saber sobre los geranios

  • Son capaces de resistir temperaturas muy elevadas y, durante el invierno, de aguantar muy bien el frío.
  • Hay que evitar realizar el riego mojando las hojas ya que puede producirles la enfermedad conocida como roya del geranio.
Geranios en unas ventanas.
Geranios en unas ventanas.
PIXABAY

Se las considera unas todoterreno dentro de las plantas de exterior. Son duras, resistentes y muy agradecidas, soportan tan bien el frío como el calor y bien cuidadas pueden dar flores durante toda la primavera y el verano. Reinas por excelencia del sur de España, al que están irremediablemente asociadas, los geranios provienen de Sudáfrica y las primeras plantas de esta especie llegaron a Europa a través de Inglaterra en el siglo XVII. Posteriormente, en el siglo XVIII Thomas Jefferson envío la planta desde Francia a América en 1786 y los geranios se extendieron también por toda Norteamérica.

¿Cuántos tipos de geranios existen?

Existen numerosas variedades pero las cuatro más importantes son:

 
- El geranio gitanilla, algo más pequeño que el geranio hiedra común, tiene una flor pequeña normalmente en colores rosa o rojo.

- El tradicional geranio zonal tiene las flores más grandes y compactas, muy intensas, en tonos rosas, rojos o blancos.

- El geranio pensamiento es más resistente y tiene un volumen mayor.

- Y los geranios aromáticos que tienen unas flores pequeñas, casi insignificantes, pero se caracteriza por el olor de su follaje que puede recordar al limón, el pipermín o el eucalipto.

¿Qué cuidados necesita?

Los geranios, en general, son plantas poco exigentes. Son capaces de resistir temperaturas muy elevadas, por eso son especialmente apreciadas en regiones como Andalucía, y durante el otoño y el invierno son capaces de aguantar también muy bien el frío, resistiendo incluso temperaturas de cinco grados bajo cero. Además, se adaptan a cualquier orientación aunque como buenas amantes del calor prefieren una orientación sur o sureste. En cualquier caso unos mínimos cuidados favorecerán su crecimiento y que nos recompense con una floración más hermosa.

Riego

Los expertos recomiendan regarla de una a dos veces por semana dependiendo de las temperaturas (lo habitual dos en verano y una en invierno). Una norma fundamental es evitar realizar este riego mojando las hojas por encima ya que esto puede producirles una enfermedad conocida como roya del geranio, que consiste en una especie de polvillo que se forma por debajo de las hojas y que puede volverlas marrones y acabar en necrosis. En el caso de sufrirla, se recomienda quitar las hojas afectadas, exponer la planta al sol y utilizar un fungicida específico.

Aunque agradece el riego tampoco conviene abusar del agua ya que las raíces tienen tendencia a pudrirse con un exceso de líquido. ¿El secreto? Mantener el sustrato siempre ligeramente húmedo y guiarnos por él para saber cuándo volver a regar.

Abono

Los geranios se caracterizan por tener una floración muy abundante por lo que conviene mimarlos con un buen fertilizante para ayudarles en este proceso y que estén bien alimentados. Si utilizamos un abono líquido podemos usarlo cada quince días o una vez al mes con el agua del riego durante ese periodo de floración, o bien optar por fertilizantes ricos en potasio o perlas fertilizantes.

Al rico sol

Una de las principales características de los geranios es que adoran el sol, por lo que se recomienda que estén expuestos a sus rayos al menos seis horas al día y con una orientación al sur. Eso sí, en zonas de mucho calor resguardarlos a la sombra o en zonas de semisombra por la tarde puede resultar idóneo.

Los geranios son plantas resistentes pero sí pueden ser susceptibles a los hongos o las manchas foliares, especialmente si el tiempo es muy húmedo. Hay que proteger las plantas en un lugar ventilado pero sin corrientes de aire. Muy poco aire puede causar enfermedades; en cambio estas plantas reciben demasiado aire romperá los tallos de la planta y afectará su crecimiento.

Poda

Los especialistas recomiendan hacer una poda en otoño tras la floración veraniega, y durante la primavera y el verano ayudarle a brotar retirando las hojas y flores marchitas. De esta poda, además, podemos sacar esquejes para crear nuevas plantas de cara al año siguiente. Lo recomendable es podar el geranio a un tercio de su volumen y completar esta labor con un abono sólido, antes de resguardar las plantas de cara a las posibles heladas del invierno.

Plagas

Una de las plagas más características de esta planta es la llamada mariposa del geranio o mariposa africana. Ésta pone huevos dentro del tallo de los que nace un gusano que se va comiendo el tallo por dentro, de arriba hacia abajo, provocando que la planta pierda fuerza, las hojas se pongan amarillas y pueda acabar muriendo. Si se detecta será preciso aplicar un spray específico al menos cada 15 días. También pueden afectarles los pulgones que atacan las puntas tiernas de la planta y chupan la savia dañando esas zonas.

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