La vida de un español en Uzbekistán, el llamado 'paraíso sin Covid': "Produce felicidad ya solo ver sonrisas en la calle"

Plaza de Registán, en la icónica ciudad de Samarcanda, Uzbekistán.
Plaza de Registán, en la icónica ciudad de Samarcanda, Uzbekistán.
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Imagina caminar por la calle sin mascarilla, ver un partido de fútbol desde el estadio o ir al teatro y sentarte junto a tus acompañantes. Esto, que para muchos suena a ciencia ficción, parece ser el día a día en un remoto país situado en Asia Central: Uzbekistán. La sorprendente vivencia de un médico español que hace unas semanas visitaba el país asiático para impartir una clase magistral de medicina, hizo aumentar el interés por un lugar que parecía instalado en la era poscovid.

La idílica situación de Uzbekistán es -según le explicaban al médico español colegas de profesión- debida a una supuesta "inmunidad de rebaño". Según esta tesis, los primeros meses de pandemia habrían azotado de tal forma al país que un gran porcentaje de la población habría pasado la enfermedad y se habría inmunizado, provocando que, a estas alturas, Uzbekistán estuviera ya en plena normalidad.

Sin embargo, como ha podido conocer este medio gracias a los datos ofrecidos por la Embajada de Uzbekistán en España y la experiencia de españoles que residen en el país, pese a la tendencia positiva y las buenas cifras, la pandemia continúa presente en la vida de los ciudadanos de uzbekos.

“Aquí no vivimos ajenos al covid, pero es verdad que la situación es mejor en comparación con muchos lugares, especialmente en Europa”, asegura Diego Bardanca, jugador de futbol español que milita desde hace un mes en Lokomotiv Tashkent, el equipo de la capital uzbeka.

El paso del coronavirus

El primer caso de Covid-19 en Uzbekistán se notificó el 15 de marzo de 2020, lo que hizo saltar las alarmas y, como ocurrió en otros lugares, se decretó rápidamente una cuarentena estricta.

“Los centros de enseñanza pasaron a la enseñanza telemática; se suspendieron las comunicaciones internacionales y nacionales además de todas las actividades de ocio; los ciudadanos uzbekos que estaban en el extranjero fueron repatriados a Uzbekistán en vuelos chárter y mantenidos en zonas de cuarentena durante 14 días”, explica a 20minutos Jakhongir Ganiev, embajador de la Republica de Uzbekistán en España.

Según Ganiev, otro factor importante para que no se propagara rápidamente el virus fue la preparación del sector sanitario y la construcción de centros hospitalarios. "Se han construido hospitales especiales para un total de 29.050 camas. 36.280 trabajadores sanitarios recibieron un programa de formación sobre los últimos métodos de tratamiento Covid-19. Además, se organizaron cursos de formación donde fueron preparados 5.046 médicos de reserva", comenta el embajador.

La gestión de la pandemia

Tras el fallecimiento en 2016 de Islom Karimov, el único presidente que había tenido Uzbekistán desde que dejó de formar parte de la Unión Soviética en 1991, la percepción global del país frente a su situación democrática parece haber mejorado. Según la web de la propia embajada, "en 2017 la República de Uzbekistán pasó a la etapa más importante de su desarrollo democrático y de derecho, la fase de una mayor reforma en todos los ámbitos de la vida de la sociedad". En este sentido, el manejo de la pandemia ha servido al Gobierno uzbeko para grajearse buenas críticas dentro de la población.

A este respecto, Bardanca explica que "por lo que he podido hablar con los compañeros, están muy contentos de cómo se ha llevado todo en la pandemia, cómo se ha gestionado todo. Siempre encuentras discrepancia, pero la verdad que aquí las medidas que ha tomado el Gobierno se han recibido con mucho agrado y de muy buena manera".

¿Un país sin restricciones?

Sobre si el país ha superado definitivamente la pandemia, el propio Diego matiza que, pese a que se han relajado las medidas, las restricciones continúan.

"En espacios cerrados como bancos, supermercados o transporte público, sí que tienes que llevar la mascarilla, luego ya entra un poco en la responsabilidad social de cada uno, luego al aire libre y la calle la gente está con mascarilla si quiere", afirma el futbolista, que reconoce seguir sorprendido de poder vivir en un lugar donde la vida parece acercarse a la normalidad.

"En espacios cerrados como bancos, supermercados o transporte público, sí que tienes que llevar la mascarilla"

Bardanca explica que llegar a Uzbekistán requirió de varios controles para asegurarse de que todo el que entra está libre del virus, "aparte de la PCR que te piden en casi todos los lugares, una vez llegas te hacen otro test por si te has contagiado por el camino. Tienes que esperar una o dos horas por los resultados y en función de si eres positivo o no puedes entrar al país o tienes que hacer una cuarentena".

¿Qué dicen los datos?

Con una población que supera los 33 millones de habitantes, hasta la fecha se han registrado únicamente 80.053 casos de covid en el país, de los que 78.587 (98%) se han recuperado completamente. Según los datos aportados por la embajada, durante toda la pandemia han muerto 622 personas.

A la vista de los escasos infectados confirmados, la tesis de una posible inmunidad de rebaño que haya llevado a una inmunidad colectiva es difícil de explicar. Hasta la fecha se han realizado en Uzbekistán 6,5 millones test PCR. Esto supone, según la embajada, el “19% de la población total del país”.

Preguntado por la cuestión de la inmunidad de rebaño, el embajador aclara que "hay que tener en cuenta que el número de casos notificados se registra según los ensayos de PCR confirmados por el laboratorio para COVID-19. Además, los datos comunicados no incluyen el número de individuos con un curso asintomático de la enfermedad que no se sometió a pruebas de laboratorio para detectar el coronavirus", dice evitando afirmar si esta es la postura oficial que explique la positiva situación que viven.

"Ir por la calle y ver el rostro y la sonrisa de la gente ya es un síntoma, es algo que parecía que se nos había olvidado"

En un mundo hiperconectado, desde la embajada se insiste en que Uzbekistán no ha entrado en una era poscovid, pues "existe preocupación debido a las altas tasas de enfermedad en otros países del mundo, en particular la situación desfavorable en la región europea y la circulación de nuevas variantes del virus".

Pese a todo, la situación epidemiológica de Uzbekistán parece avanzar hacia una pronta recuperación de la normalidad. Como recuerda Diego Bardanca, "en comparación con el resto del mundo vivimos en una situación de privilegio. Poder ir por la calle y ver el rostro y la sonrisa de la gente en la cara ya es un síntoma, es algo que parecía que se nos había olvidado. Ya solo ese simple gesto tan cercano produce mucha felicidad".

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