Proteger al 30% del Mediterráneo para combatir las amenazas al mar: "Es un seguro para la biodiversidad marina"

  • WWF ha publicado el primer estudio que identifica las áreas clave para la biodiversidad marina.
  • Óscar Esparza, coordinador de Áreas Marinas protegidas de WWF, explica los beneficios de proteger ciertas zonas del mar. 
Una estrella roja hallada durante una reciente expedición de la ONG Oceana a las islas Eolias, junto a Sicilia (sur de Italia).
Una estrella roja hallada durante una reciente expedición de la ONG Oceana a las islas Eolias, junto a Sicilia (sur de Italia).
Juan Cuetos / EFE

La biodiversidad del Mediterráneo es la más amenazada del planeta, pero hay nuevas evidencias científicas que arrojan algo de esperanza si se llevan a cabo una serie de acciones de protección de áreas claves en "uno de los puntos calientes del cambio climático": el mar Mediterráneo.

Una investigación, realizada por WWF en colaboración con científicos del CNRS-CRIOBE francés, la Iniciativa Internacional Ecoath y el ICM-CSIC español, revela que proteger el 30% del Mediterráneo podría paliar con la disminución de especies de peces importantes y detener la pérdida de biodiversidad que amenaza al mar. Este objetivo, en línea con el compromiso de la Unión Europea para 2030, supondría aumentar un 20% la zona que hasta ahora está designada para protección (9,68%) y que, según apunta la organización, solo el 1,27% está siendo protegida de manera efectiva.

"Lo ideal sería que no hubiese áreas marinas protegidas, que todo estuviera perfectamente gestionado. Pero, como esto no es así, hay medidas que permiten conservar los recursos pesqueros o marinos en ciertas zonas y, al mismo, tiempo, proteger la biodiversidad y que el propio ecosistema resista mucho mejor a los impactos y las amenazas", explica a 20minutos Óscar Esparza, coordinador de Áreas Marinas protegidas de WWF.

Las zonas protegidas designadas cubren actualmente el 9,68% del Mediterráneo (arriba), mientras que las que funcionan con un plan de gestión sólo cubren el 1,27% (abajo)
Las zonas protegidas designadas cubren actualmente el 9,68% del Mediterráneo (arriba), mientras que las que funcionan con un plan de gestión sólo cubren el 1,27% (abajo)
WWF

El pronóstico es claro. De no hacerse nada, y si continúa la pesca insostenible y otras actividades industriales, las poblaciones de peces seguirán disminuyendo. Por el contrario, si se cubre esa protección efectiva del 30% del mar para el año 2030, no solo se procederá a proteger gran parte de esas especies, sino que podría contribuir a aumentar esas mismas poblaciones de peces y, por tanto, a la recuperación del ecosistema marino en general. 

"Básicamente lo que hemos hecho ha sido una orientación para que los diferentes países del Mediterráneo tengan más facilidades a la hora de designar zonas protegidas", señala Esparza, destacando que es "un seguro frente al posible incremento de actividades y el impacto que ello conlleva en una biodiversidad marina, que ya de por sí está bastante mermada".

Por primera vez se identifican las áreas que beneficiarían a esa recuperación de las poblaciones de peces "si se conservaran con planes de gestión eficaces", como el mar de Alborán, el Levante, el Mediterráneo noroccidental, el canal de Sicilia, el mar Adriático, el arco Helénico y el Mar Egeo. "Se prevé que la protección de estas zonas proporcionará los resultados más positivos en materia de conservación y pesca de aquí a 2030", señala el informe.

Concretamente, según las previsiones que se reflejan, la biomasa de especies depredadora en el Mediterráneo occidental (como los tiburones) podría aumentar hasta un 45%, la de especies comerciales (como el mero) en un 50% y la de la merluza europea podría llegar incluso a duplicarse. "Incluso el atún rojo, la población más emblemática y comercialmente valiosa del Mediterráneo, podría recuperar potencialmente su biomasa a un aumento récord de hasta un 140%", señala la organización.

El Mediterráneo: el "punto caliente" de la crisis climática

En definitiva, el estudio -'30 para el 30: Escenarios para recuperar la biodiversidad y las poblaciones de peces en el Mediterráneo'- recuerda que el Mediterráneo constituye, a día de hoy, "uno de los puntos calientes del cambio climático"; pues el 75% de las pesquerías evaluadas están sobreexplotadas y la temperatura del mar se incrementa un 20% más rápido que el promedio.

La particularidad de este mar es que, "desde hace siglo sus orillas están tremendamente pobladas, es un mar de civilizaciones", asegura Óscar Esparza, indicando que siempre ha estado sometido a muchísimas presiones que hacen que la zona "esté bastante perjudicada".

Las principales amenazas a las que está sometido el medio marino son la sobreexplotación pesquera, la destrucción y fragmentación de los hábitats marinos, la contaminación, la introducción de especies invasoras y los problemas derivados del calentamiento global (calentamiento de las aguas, y la acidificación, entre otros). "Y en el Mediterráneo convergen todas", constata Esparza.

Si se aplican nuevas medidas efectivas, además, ayudará a los ecosistemas marinos a poder hacer frente a los efectos del cambio climático. "Porque si tú estás sano y fuerte, puedes soportar mejor una enfermedad. Sin embargo, si tu ecosistema o tu estado de salud es muy débil, cuando haya una alteración, lo vas a notar directamente", detalla.

Un beneficio para la "economía azul"

La investigación pone de relieve que tomar medidas sería beneficioso tanto para la propia biodiversidad marina como para "los millones de personas que dependen del medio marino" (el sector pesquero y las economías locales), que podrían ver cómo se recuperan las especies que, año a año, están siendo drásticamente perjudicadas por las malas praxis y el cambio climático. El estudio calcula que las capturas potenciales de besugo podrían aumentar entre un 4 y un 20%, y las de los grandes peces demersales, como los lenguados, hasta en un 5%.

La denominada "economía azul" en el Mediterráneo genera aproximadamente 450 billones de dólares a las actividades económicas relacionadas con el mar (como el sector de la pesca, del que dependen unas 505.000 personas o el turístico). Pero esta economía depende fundamentalmente de la salud de los ecosistemas marinos y la biodiversidad, por lo que, cualquier amenaza para el mar, lo es también para las poblaciones costeras que viven de él.

"Todos los sectores económicos marinos tienden a crecer cada vez más, sin embargo, la pesca, al depender tanto del buen estado del mar, es un sector económico que también se está contrayendo", explica el coordinador de Áreas Marinas protegidas de WWF. Esparza señala que el cambio en el punto de vista del sector pesquero en los últimos años "ha sido espectacular", ya que cada vez son más conscientes de la importancia que tienen estas herramientas de protección en la biodiversidad, que al final también es de conservación de los recursos. "Para pescar tiene que haber más peces", añade.

Una mirada global: “El mar no tiene fronteras”

Se espera que, a finales de 2020, los líderes mundiales adopten un nuevo Marco Global de Biodiversidad para revertir esa pérdida de la naturaleza. En las Naciones Unidas se está negociando un nuevo Tratado sobre los Océanos para poder llegar a ese objetivo del 30% de superficie protegida con la mayor cooperación posible.

Solo con la colaboración de los países será posible paliar con los impactos ya visibles en la biodiversidad marina. "Es muy importante acometer estas actuaciones con una mirada global e ir más allá de la visión local o nacional, porque al final en el mar no hay fronteras", asevera Esparza.

"Es un objetivo difícil", reconoce, sobre todo para los países que no están en la Unión Europea y, en concreto, para aquello de la cuenca sur del Mediterráneo. "Pero no es imposible", concluye reiterando la importancia de que se lleven a cabo políticas, medidas y protocolos que garanticen un escenario que, al fin y al cabo, es en beneficio de todos.

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