Así afecta a un zoo la pandemia de covid: cómo el cierre puede influir en la supervivencia de especies amenazadas

  • La mayoría de los zoológicos del mundo ha tenido que cerrar sus puertas debido al coronavirus.
  • Las consecuencias para la conservación de muchas especies pueden ser catastróficas sin zoos.
Los trabajadores del Centro de Rehabilitación de Primates Lwiro en la República del Congo han demostrado ser unos grandes cuidadores de los animales huérfanos que tienen en su reserva. Estos hombres y mujeres, que utilizan mascarilla para proteger a los monos de la Covid, quisieron mostrar su gran labor a finales de agosto con un baile con el que animaban a "encontrar la felicidad en las pequeñas cosas" en estos "tiempos tan inciertos".
Trabajadores con mascarilla en un centro de recuperación de monos para protegerlos.
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El 25 de Julio de 2020, en medio de la crisis global causada por la pandemia de covid-19, un carguero encallaba en la reserva natural de la isla de Aigrette en Mauricio. Mil toneladas de petróleo fueron vertidas al mar iniciando una catástrofe ambiental en una zona de alto valor ecológico por su diversidad de especies únicas de plantas, reptiles y pájaros. Un grupo de especialistas procedentes de Inglaterra viajó hasta allí para rescatar varios animales de tres especies endémicas y amenazadas. Sin su rápida actuación estas especies posiblemente habrían desaparecido del planeta

El personal enviado pertenecía al equipo de conservación del Zoo de Jersey, uno de los zoos que han tenido que cerrar sus puertas durante la pandemia, al igual que la mayoría de los zoológicos del mundo.

En estos últimos meses, muchas empresas han recurrido al teletrabajo o la reducción de plantilla para continuar su actividad o reducir costes. Sin embargo, en el caso de los zoológicos la situación es más compleja porque no pueden decirle al personal que trabaje desde casa; los zoológicos deben alimentar y cuidar a sus animales, y en algunos casos, como en el vertido de Mauricio, velar por la seguridad de las especies en su medio.

Pero sin visitantes no hay financiación. Y sin financiación la crisis podría llevar al cierre permanente. Así que la pandemia lleva meses poniendo a prueba la resiliencia de los zoos, y su cierre no implica solo el fin de un negocio, las consecuencias para la conservación de muchas especies pueden ser catastróficas.

Gorilas en el zoológico de San Diego (California, EE UU).
Gorilas en el zoológico de San Diego (California, EE UU).
KEN BOHN / PARQUE ZOOLÓGICO SAFARI DE SAN DIEGO / EFE

El prestigio es clave

La realidad es que la mera palabra "zoo" transmite impresiones de zoológicos antiguos, zoológicos malos, circos y espectáculos de parques temáticos que muchos encuentran desagradables. Estas percepciones no son infundadas, ya que el 90% de los zoológicos del mundo no poseen acreditación por parte de sus respectivas asociaciones regionales y en muchos casos operan con procedimientos anticuados sin considerar los cambios recientes en bienestar animal, o las funciones de conservación que deberían desarrollar. Esos “malos zoos” no contribuyen a la educación ni a la conservación de ninguna manera y provocan una oposición que salpica a todo el sector.

El 90% de los zoológicos del mundo no poseen acreditación y en muchos casos operan con procedimientos anticuados

Los buenos zoos, los que han sembrado una reputación intachable a través de proyectos para proteger especies amenazadas, la lucha contra el tráfico ilegal, o para contribuir a la investigación científica, en definitiva, los zoos que siguieron una misión aspiracional de proteger la biodiversidad, pueden recurrir a su buena reputación para solicitar ayuda. Por ejemplo, la Sociedad Zoológica de Londres ha conseguido recaudar 13,5 millones de euros para salvar su zoo a través de una ambiciosa campaña liderada por Sir David Attenborough. 

Por supuesto, el caso de Londres es especial, no todos los zoos tienen su prestigio; fundado en 1826, es considerado el primer zoo científico y tiene el honor de haber sido el “campo de juegos” de Charles Darwin. Pero no sólo eso, salvar la Sociedad Zoológica de Londres supone también salvar su Instituto de Zoología en el que se realizan cientos de proyectos de investigación y conservación en más de 70 países. Con un presupuesto anual que supera los 20 millones de euros exclusivamente para la conservación e investigación de especies amenazadas, es evidente que el Zoo de Londres está recogiendo lo que ha sembrado durante décadas de buenas prácticas.

Zoo de Barcelona
Zoo de Barcelona
PLATAFORMA ZOO XXI

La financiación global del sector de los zoos para la conservación de la vida silvestre es de 300 millones de euros anuales. Eso sí, de los 10.000 zoos que existen, el 47% de los fondos son recaudados únicamente por tres grandes instituciones: el Zoo del Bronx (Wildlife Conservation Society), el Zoo de San Diego  y el mencionado Zoo de Londres (Zoological Society of London).

Pero la cantidad no es lo único importante, hay ejemplos de instituciones de menor tamaño y que realizan labores igualmente encomiables por la biodiversidad. El Zoo de Jersey, por ejemplo, con poco más de 200,000 visitantes al año no es una institución grande, sin embargo son capaces de generar más de dos millones de euros anuales para sus proyectos de conservación en Madagascar, Brasil o Sumatra e incluso como hemos contado al principio del artículo, consiguieron fondos para actuar durante la crisis de Mauricio en plena pandemia. Otras instituciones como el Zoo de Detroit disponen de un Centro para el Bienestar Animal de Zoos y Acuarios donde estudian la mejora de condiciones de los animales tanto en cautividad como en su medio cuando son reintroducidos.

Al igual que ha sucedido con el Zoo de Londres, gracias a su prestigio por sus buenas prácticas en favor de la conservación, el Zoo de Dublín ha conseguido recaudar más de un millón de euros a través de donaciones públicas. Esto les permitirá no sólo seguir abiertos, si no que además podrán seguir apoyando 25 proyectos de conservación alrededor del mundo. 

Lamentablemente, el sector de los zoológicos en España ha estado más vinculado al ocio y los beneficios económicos que a la conservación,

Todos los zoos arriba mencionados son organizaciones sin ánimo de lucro. No es el caso del Zoo de Singapur, que sin embargo es un ejemplo de que el ánimo de lucro no está reñido con la visión progresista de los zoos como centros para conservar la biodiversidad. Esta institución ostenta la marca de ser el zoo más querido y respetado por sus ciudadanos y un ejemplo de conservación y bienestar animal a nivel global a pesar de ser una organización privada. Con más de 50 proyectos de conservación en las zonas más amenazadas del planeta, el Zoo de Singapur también es responsable del rescate y rehabilitación de la fauna amenazada de Singapur. En tiempos de crisis el Zoo de Singapur ha constituido una nueva fundación para multiplicar sus recursos en la lucha contra la pérdida de biodiversidad.

Los zoos en España

Lamentablemente, el sector de los zoológicos en España ha estado más vinculado al ocio y los beneficios económicos que a la conservación, y en la mayoría de los casos su prestigio en ese sentido es más bien escaso. No obstante, existen ejemplos de buenas prácticas, incluso entre aquellos pertenecientes a empresas privadas. 

Algunos parques como Bioparc, Loro Parque y Oceanogràfic gozan de buena reputación turística, según las calificaciones de TripAdvisor, además de realizar importantes labores de conservación e investigación; Bioparc colabora de manera estrecha con la Borneo Nature Fundation en la prevención y control de incendios en ecosistemas críticos de las selvas de Borneo donde viven especies emblemáticas en peligro crítico como el orangután, el rinoceronte de Sumatra o el elefante pigmeo. El Oceanogràfic de Valencia dispone de un servicio de rescate de fauna marina para varamientos en la costa Valenciana además de realizar diversos proyectos de investigación. Loro Parque, por su parte, colabora en diversos proyectos de conservación de loros y cetáceos alrededor del mundo.

Cerrar un zoo puede tener consecuencias para la biodiversidad

La falta de ingresos ha obligado a los zoos a desarrollar diferentes planes de emergencia que incluyen, desde acciones sencillas como reducir personal no esencial, hasta acciones muy controvertidas como la propuesta por la Asociación de Zoológicos de Indonesia que afirma que, en el peor escenario, el sacrificio de algunos de sus animales viejos y no amenazados para alimentar a otros sería posible. Esta medida causó gran conmoción en algunos sectores de la población y ha sido frenada, al menos en temporalmente, por presiones sociales.

Cuando un zoológico cierra sus puertas los animales son enviados a otros parques. Sin embargo, en la crisis actual todos los zoos están bajo mínimos y no pueden asumir nuevas adquisiciones a la colección, por lo que algunos zoos han amenazado con cerrar permanentemente y eutanasiar a sus animales.

Al margen del futuro que les depara a los animales, ante estas circunstancias, hay que evaluar el daño que causa su cierre en el conjunto de la conservación. Los zoos que nunca hicieron un esfuerzo por la investigación, conservación y educación no supondrán una pérdida importante. Sin embargo, no nos podemos permitir perder instituciones de reconocido prestigio por su compromiso. Ellos son los grandes aliados para la conservación de la biodiversidad.

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